La tecnología avanza a toda velocidad pero, aun así, los móviles y las redes WiFi siguen dándonos quebraderos de cabeza. Uno de los fallos más desesperantes es que tu Android deje de ver las redes inalámbricas que tiene alrededor, o que se conecte, pero navegue fatal o se caiga cada dos por tres.
La buena noticia es que en la mayoría de casos el problema tiene solución si sabes por dónde empezar a mirar. En esta guía encontrarás un repaso muy completo de todas las causas habituales por las que un Android no detecta redes WiFi cercanas y un montón de formas prácticas de intentar arreglarlo tanto en el móvil como en el router, incluyendo herramientas de información del hardware.
Principales motivos por los que Android no detecta redes Wi‑Fi cercanas
Cuando tu móvil deja de ver las redes WiFi de alrededor no siempre es culpa del propio teléfono. A veces falla el router, otras es un ajuste mal puesto y, en ocasiones, hay incluso problemas de hardware o interferencias externas.
En términos generales, podemos agrupar las causas en tres bloques: fallos físicos (router, cables, antena del móvil…), errores de software o configuración, e interferencias o limitaciones técnicas de la propia red inalámbrica.
Conviene tener claro este esquema porque te ayudará a ir descartando problemas de forma ordenada: primero compruebas si otros dispositivos se conectan, luego miras ajustes del móvil, después el router, y así sucesivamente.
Un detalle importante: antes de volverte loco con el teléfono, prueba si la WiFi funciona en otro aparato (otro móvil, un portátil, una tablet, la Smart TV…). Si tampoco les va o ni siquiera ven la red, casi seguro que el lío está en el router o en la línea de tu operador.
Problemas de hardware: móvil, router y entorno físico
El hardware es lo primero que conviene descartar cuando Android no detecta redes WiFi cercanas. Si el emisor (router) o el receptor (teléfono) están dañados, por mucho que toques ajustes de software no vas a solucionar nada; prueba apps para diagnóstico de hardware.
Distancia al router y obstáculos
Puede sonar obvio, pero si estás lejos del router o con muchas paredes por medio, la red puede dejar directamente de aparecer. Esto se nota mucho con la banda de 5 GHz (y todavía más con 6 GHz en Wi‑Fi 6E), que ofrece más velocidad pero menos alcance real que 2,4 GHz.
Si en una habitación ves la WiFi de algún vecino pero no la tuya, acércate al router y vuelve a buscar redes desde Android. Si al ponerte cerca sí aparece, el problema es de cobertura y lo suyo sería usar la banda de 2,4 GHz o instalar repetidores, PLC o un sistema WiFi Mesh para ampliar señal.
Funda del móvil y antena WiFi dañada
Lo creas o no, hay fundas muy gruesas o con materiales metálicos que pueden debilitar bastante la señal WiFi. Sobre todo si combinan plásticos duros con elementos metálicos o imanes para accesorios.
Haz la prueba: quita la funda y revisa si tu Android empieza a detectar más redes o mejora la intensidad de señal. Si notas un cambio grande, plantéate usar una carcasa de plástico, silicona o piel fina, que interfieren mucho menos.
Si incluso sin funda el móvil no detecta ninguna red o solo funciona pegado al router, puede que la antena WiFi interna esté dañada. En ese punto lo sensato es llevar el dispositivo al servicio técnico, porque es un fallo físico que no vas a resolver con ajustes.
Router o cables en mal estado
Otra causa muy habitual es que el router tenga algún problema físico o se haya quedado “colgado”. También puede haber cables Ethernet deteriorados entre router y ONT o entre router y otros equipos que causen cortes o caídas de señal.
Empieza por lo básico: asegúrate de que el router está encendido correctamente y sin luces de alarma. Si todo parece normal, apágalo, desenchúfalo de la corriente, espera al menos 30 segundos y vuelve a enchufarlo para que haga un reinicio limpio.
Si sospechas de los cables (pelados, forzados o demasiado viejos), prueba a cambiarlos por otros compatibles a ver si se estabiliza la conexión. Un simple cable defectuoso puede provocar que la red aparezca y desaparezca o que no haya Internet aunque la WiFi parezca conectada.
Antena o componentes internos del router averiados
En algunos casos más serios, la parte inalámbrica del router puede haberse estropeado: antenas internas o externas dañadas, placa con problemas, sobrecalentamiento constante, etc.
Si otros dispositivos tampoco ven la red y el router se apaga solo, se reinicia, o su WiFi desaparece de la lista de redes de vez en cuando, es muy posible que tenga un fallo de hardware. Si el aparato es de la operadora y está en garantía, llama al soporte para que lo revisen o te lo cambien.
Cuando el router es tuyo y ya no está en garantía, valora si compensa intentar repararlo o directamente comprar uno nuevo. Hoy en día hay modelos bastante económicos con mejores prestaciones, doble o triple banda y estándar Wi‑Fi 5 o 6.
Limitaciones técnicas: bandas, canales, cifrado y SSID
Incluso si todo el hardware está bien, es posible que tu Android no vea una red concreta porque hay incompatibilidades técnicas o la red está oculta. Aquí entran en juego la banda, el canal, el cifrado y la propia difusión del nombre WiFi. Si tienes un móvil antiguo, revisa problemas detectando redes WiFi para casos concretos.
Banda WiFi no compatible (2,4 / 5 / 6 GHz)
Hoy lo normal es que el router emita al menos en 2,4 y 5 GHz, y algunos ya añaden 6 GHz. La mayoría de móviles recientes soportan ambas bandas, pero muchos dispositivos antiguos (móviles básicos, impresoras, gadgets IoT…) solo son compatibles con 2,4 GHz.
Si ves la red de 2,4 GHz pero no aparece la de 5 GHz con un determinado aparato, comprueba en la configuración del router cómo se llaman exactamente las dos redes. A veces el 5 GHz lleva un sufijo “_5G” o similar, y ciertos dispositivos simplemente no son capaces de conectarse a ella.
En ese caso, no hay milagro: o lo conectas a la de 2,4 GHz o cambias de dispositivo por uno que soporte doble banda. Ojo también con la nueva banda de 6 GHz (Wi‑Fi 6E), visible solo para móviles muy recientes.
Canales saturados y DFS en 5 GHz
En edificios con muchos vecinos, la banda de 2,4 GHz suele estar muy saturada. Hay un número limitado de canales y si varios routers emiten en los mismos, las redes se pisan y la velocidad baja muchísimo.
Con apps como WiFi Analyzer o similares puedes analizar qué canales usan las redes cercanas y qué canal sería el más recomendable para tu red. Luego, desde la interfaz web de tu router, cambias el canal de emisión a uno menos saturado y reinicias el equipo.
En 5 GHz la cosa es algo distinta: hay canales DFS (del 52 al 64 y desde el 100 en adelante) que comparten frecuencia con radares y otros sistemas. Cuando el router arranca en uno de esos canales, pasa hasta 10 minutos sin emitir mientras comprueba que no hay radares activos. Durante ese tiempo, tu red de 5 GHz puede ni siquiera aparecer.
Si ves que la red de 5 GHz tarda bastante en salir tras un reinicio, revisa la configuración del canal y plantéate cambiarlo a uno no-DFS. Así evitas esperas y posibles cambios de canal automáticos cuando el router detecta radares.
Red oculta (SSID no difundido)
Muchos routers permiten ocultar el SSID, es decir, dejar de mostrar el nombre de la red en las búsquedas. La red sigue existiendo, pero ningún dispositivo la ve a menos que la añadas a mano introduciendo nombre y parámetros.
Si estás en casa, no ves tu WiFi pero sí otras y recuerdas que alguna vez tocaste ajustes de seguridad, entra en el panel del router y mira si la opción de “difusión de SSID” o “Ocultar red” está activada. Si quieres que cualquier móvil la encuentre fácilmente, desactiva esa casilla y guarda cambios.
Si prefieres dejar la red oculta, podrás conectar desde Android yendo a Ajustes > Wi‑Fi > Añadir red, escribiendo exactamente el nombre (SSID), el tipo de seguridad y la contraseña. Es poco práctico, pero funcional.
Tipo de cifrado no compatible
Otro motivo por el que una red WiFi puede no aparecer o no permitir conexión en ciertos dispositivos es el tipo de cifrado. Los protocolos más antiguos (como WEP o ciertos modos de WPA) están obsoletos y, además de inseguros, pueden ser incompatibles en uno u otro sentido.
De forma muy resumida, estos son los cifrados que puedes encontrarte:
- WEP: totalmente inseguro y obsoleto; algunos equipos nuevos directamente ni lo soportan.
- WPA / WPA‑TKIP: también considerado inseguro hoy en día, no recomendable.
- WPA2‑PSK (TKIP): mezcla estándar actual con cifrado antiguo; sigue sin ser buena idea.
- WPA2‑PSK (AES): la opción más habitual y todavía segura para la mayoría de hogares.
- WPA3: estándar más moderno y robusto, pero no todos los móviles y routers lo soportan todavía.
Si tu router está en WPA3‑only y tu móvil es algo viejo, es posible que ni siquiera vea la red. En ese caso, prueba a activar un modo mixto WPA2/WPA3 o a quedarte en WPA2‑AES para maximizar compatibilidad sin renunciar a una buena seguridad.
Nombre y contraseña cambiados sin darte cuenta
Puede suceder que el router se haya reseteado a valores de fábrica (por un corte de luz, una mala actualización o por pulsar el botón RESET sin querer). En ese caso, la red volverá a tener el nombre y la contraseña que vienen en la pegatina de la parte inferior.
Si no ves tu antigua red pero aparece otra con el nombre original del router, intenta conectarte usando la clave que figure en esa pegatina. Una vez logres entrar, podrás cambiar de nuevo SSID y contraseña desde el panel de administración.
Errores de configuración y software en Android
Descartadas las causas físicas y técnicas del lado del router, toca revisar el propio teléfono Android. Muchas veces el problema está en un ajuste mal puesto, en una actualización pendiente o en alguna app que interfiere, y conviene preparar tu móvil para evitar fallos.
WiFi desactivado, Modo avión y conexión automática
Parece una tontería, pero a veces la WiFi está simplemente apagada o el Modo avión activado. Desliza la barra de notificaciones, revisa el icono de WiFi y el de avión y asegúrate de que están en el estado correcto.
En redes que usas a diario (como tu casa), activa la opción de “Conectar automáticamente” desde los ajustes de esa red. Así tu Android se vinculará en cuanto la detecte sin que tengas que tocar nada cada vez.
Olvidar la red y volver a conectarse
Cuando la red aparece pero Android se queda en “Guardada” o se intenta conectar y falla sin parar, es frecuente que haya un conflicto con la contraseña o con parámetros antiguos.
Entra en Ajustes > Red e Internet > Wi‑Fi (o Conexiones > Wi‑Fi en Samsung), toca tu red problemática y pulsa en “Olvidar”. Luego reinicia el móvil, vuelve a buscar redes, selecciónala y escribe la contraseña con cuidado. Si algún familiar ha cambiado la clave, tendrás que meter la nueva.
Actualizaciones del sistema y de las apps
Un Android desactualizado puede arrastrar errores de compatibilidad con ciertos routers o con funciones WiFi recientes. Del mismo modo, una actualización pendiente puede estar pidiendo a gritos reiniciar el dispositivo.
Ve a Ajustes > Sistema > Actualización de software (o Ajustes > Actualización de software en Samsung) y comprueba si hay versiones nuevas disponibles. Descarga e instala con la batería cargada o el cargador conectado, y con conexión a Internet (WiFi o datos móviles).
Localización, ahorro de batería y controles parentales
En algunos modelos y capas de personalización, la localización por GPS, el modo ahorro de batería o los controles parentales interfieren con la conectividad, limitando el uso de datos o la WiFi en segundo plano; revisa el modo seguro si sospechas de una app que bloquee conexiones.
Para ir descartando, prueba lo siguiente:
- Desactiva el Modo ahorro de batería desde los ajustes rápidos o en Ajustes > Batería.
- Desconecta la localización temporalmente en Ajustes > Ubicación y revisa si la WiFi se estabiliza.
- Si es el móvil de un menor, revisa los controles parentales en Google Play o en Family Link y asegúrate de que no haya restricciones que bloqueen la conexión.
VPN, antivirus y aplicaciones conflictivas
Una VPN mal configurada o un antivirus demasiado agresivo pueden cortar o redirigir el tráfico WiFi de forma que parezca que no tienes Internet, aunque la conexión esté establecida.
Como prueba, desactiva temporalmente la VPN y el antivirus y mira si el WiFi vuelve a funcionar con normalidad. Si es así, revisa su configuración o cámbialos por alternativas más fiables.
Si sospechas de alguna app reciente, puedes usar el Modo seguro de Android para arrancar solo con las aplicaciones del sistema. Si en modo seguro sí funciona la WiFi, ve desinstalando las últimas apps instaladas hasta localizar la culpable.
Restablecer ajustes de red en Android
Cuando ya has probado todo lo anterior y nada parece cuadrar, es muy útil restablecer la configuración de red del móvil. Esto borra todas las redes WiFi guardadas, emparejamientos Bluetooth y ajustes de datos móviles, devolviéndolos a su estado original.
En muchos Android, el camino suele ser Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento > Restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth. En Samsung suele estar en Ajustes > Administración general > Restablecer > Restablecer ajustes de red.
Recuerda que después tendrás que volver a introducir las contraseñas de todas tus redes WiFi, así que tenlas a mano antes de hacer el proceso.
Restablecimiento de fábrica como último recurso
Si ni con el restablecimiento de red se arregla, quizá el sistema esté tan dañado que solo un reseteo de fábrica lo solucione. Esto borra absolutamente todo: apps, fotos, archivos, cuentas y ajustes.
Antes de lanzarte, haz una copia de seguridad completa en la nube o en un ordenador. Luego, ve a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento > Borrar todos los datos (restablecer a valores de fábrica), confirma con tu PIN o biometría y espera a que el proceso termine.
Tras el primer arranque, configura el móvil desde cero y prueba la WiFi incluso antes de restaurar tus apps habituales. Si sigue sin funcionar, es muy probable que el origen sea un problema de hardware o del router y no del sistema.
Interferencias, saturación y problemas externos de la red
Aunque todo parezca bien configurado, las redes WiFi son muy sensibles al entorno: otras redes, aparatos domésticos y hasta la estructura de tu casa pueden jugar en tu contra.
Interferencias de otros dispositivos y redes cercanas
Los hornos microondas, teléfonos inalámbricos antiguos, cámaras de bebés, altavoces Bluetooth, sistemas de alarma y demás chismes electrónicos pueden emitir en frecuencias similares a la banda de 2,4 GHz. Si están muy cerca del router o del móvil, la calidad de la señal se resiente.
Intenta alejar el router de este tipo de aparatos y situarlo en un punto central de la vivienda, en alto y sin encerrarlo en muebles metálicos. También ayuda apagar temporalmente dispositivos Bluetooth si sospechas de interferencias excesivas.
En comunidades de vecinos con decenas de routers, la saturación de canales es casi inevitable. Aquí de nuevo es útil usar una app de análisis WiFi para cambiar el canal y, si puedes, dar prioridad a la banda de 5 GHz para los dispositivos principales.
Red saturada por demasiados dispositivos conectados
Cuando hay muchos móviles, ordenadores, consolas y aparatos conectados a la misma red, puede llegar un punto en el que el router se vea desbordado y la WiFi se vuelva inestable. Algunos equipos incluso limitan por defecto el número de clientes conectados a la vez.
Accediendo a la interfaz del router podrás ver la lista de dispositivos conectados y, en muchos modelos, bloquear o pausar aquellos que no te interesen. Eso libera ancho de banda para el resto y puede hacer que tu Android recupere la conexión sin problemas.
Problemas con el proveedor de Internet
Hay veces en las que, por mucho que ajustes tu red, el fallo viene del proveedor de servicios de Internet (ISP): mantenimiento, caída general, saturación de la zona o incidencias en tu línea concreta.
Si ves que el router tiene luz de Internet en rojo, o directamente no sincroniza, contacta con tu operadora por teléfono, app, web o redes sociales para comprobar el estado de la línea. También puedes mirar si otros vecinos de la misma compañía se quejan de lo mismo.
Cuando la avería es externa solo queda esperar a que la solucionen. Mientras tanto, puedes compartir datos desde otro móvil o usar un módem 4G/5G si necesitas conexión urgente.
Seguridad de la red, intrusos y buen mantenimiento del Wi‑Fi
Más allá de solucionar el problema puntual de que Android no vea las redes, conviene mimar un poco la red doméstica para que vaya fina y segura a largo plazo. Muchas incidencias vienen de tener el router abandonado de la mano de Dios.
Intrusos en la red y contraseñas débiles
Si alguien ha conseguido colarse en tu WiFi, puede modificar la configuración del router, ocultar la red, cambiar el nombre o la contraseña e incluso saturar el ancho de banda descargando sin parar.
Con apps como FING u otras herramientas similares puedes identificar el uso de tu WiFi y ver qué dispositivos están conectados a tu red y expulsar aquellos que no reconozcas desde la interfaz del router.
Es fundamental usar contraseñas largas, con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, tanto para la red WiFi como para la propia administración del router, y optar por cifrado WPA2‑AES o WPA3 cuando sea posible. Hay webs y herramientas que te indican en cuánto tiempo se podría romper una clave por fuerza bruta, lo que ayuda a medir su robustez.
Buenas prácticas de mantenimiento del router
Para que la red funcione bien a lo largo del tiempo, no hace falta ser ingeniero, pero sí seguir unas cuantas pautas básicas:
- Actualiza el firmware del router cada cierto tiempo para corregir fallos de seguridad, mejorar estabilidad y, a veces, ganar funciones nuevas.
- Cambia el nombre (SSID) y las contraseñas por defecto en cuanto instalas el equipo, evitando datos personales en el nombre de la red.
- Elige un canal poco saturado, sobre todo si vives en un bloque de pisos, en lugar de dejarlo siempre en automático si ves que no acierta.
- Reinicia el router de vez en cuando si notas que la red se vuelve perezosa o inestable; un apagado de 30 segundos y encendido limpia memoria y procesos colgados.
- Mantén también actualizados los dispositivos conectados (móviles, ordenadores, tablets, Smart TV), ya que un equipo con fallos puede arrastrar problemas a toda la red.
Uso responsable de la red y prevención de problemas
La red doméstica no solo se cuida con ajustes, también influye cómo la usamos en el día a día. Si todo el mundo se pone a bajar torrents al máximo o a hacer streaming 4K al mismo tiempo, es normal que se resienta.
Procura evitar saturar la conexión de forma constante con descargas innecesarias, programa tareas pesadas en horarios de menor uso y ten en cuenta las necesidades del resto de personas en casa.
Por otro lado, sé prudente con las páginas que visitas y los programas que instalas: malware tipo botnet puede convertir tu router o tus dispositivos en parte de redes de ataque, consumiendo ancho de banda y comprometiendo tu seguridad.
Cuando tu Android no detecta redes WiFi cercanas o la conexión va mal, lo ideal es seguir un orden: comprobar si otros dispositivos se conectan, revisar distancia y obstáculos, asegurarse de que el router y su configuración (bandas, canales, cifrado, SSID) están correctos, ajustar el móvil (WiFi, modo avión, actualizaciones, VPN, reinicios y restablecimientos) y, si todo falla, llamar al operador o al servicio técnico; con esta combinación de pasos y un mantenimiento mínimamente cuidadoso del router, lo normal es que termines recuperando una conexión estable sin necesidad de cambiar de móvil a la primera de cambio. Si necesitas una solución temporal, puedes usar un módem 4G/5G o compartir datos desde otro móvil.
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