No cabe duda de que uno de los mayores bombazos que hemos presenciado esta semana ha sido el hecho de que Diablo II está más vivo que nunca. Por primera vez en los últimos 25 años, ha recibido así sin más una nueva expansión, Reign of the Warlock, aunque solo aquellos que dispongan de una copia de su remasterización, Diablo II Resurrected, se pueden hacer con ella.
Se trata de la excusa perfecta para recordar viejos tiempos con la que para muchos continúa siendo la mejor entrega de toda la saga. Sobre todo porque su mayor novedad ha sido la incorporación de una nueva clase, como ha sido la del Brujo. Blizzard se guardó perfectamente en secreto esta gran sorpresa, pero es posible que no sea la única que tenga entre manos si hacemos caso a la charla que ha mantenido recientemente con Eurogamer.
La compañía ha querido dejar claro que esto no se trata únicamente de celebrar por todo lo alto el 30 aniversario de la saga, sino también llevar a cabo como una especie de experimento para ver la opinión de la comunidad ante este tipo de decisiones. En el caso de que la recepción sea positiva, podría darle alas al equipo para animarse a trabajar en más expansiones, como bien lo ha indicado Timothy Vasconcellos, diseñador principal.
Estamos entusiasmados por la oportunidad que tenemos ahora de ver qué opina la comunidad sobre lo que estamos creando. Y si nos confían ese legado y la recepción es positiva y dicen: "No, ustedes sí que hicieron este intrincado baile para preservar el juego de 1999", entonces quizás podamos pensar en cómo aprovechar esas oportunidades en el futuro. Pero tenemos que lograrlo o de lo contrario arruinaremos el juego al intentar avanzar.
Un gran motivo para querer intentar algo de este tipo se debe a que, como añadió el productor principal, Matthew Cederquist, "a día de hoy todavía hay millones de personas que juegan diariamente a Diablo II", recalcando lo de "millones". Por lo tanto, lo han visto como una oportunidad irrepetible para sorprender a los aficionados con algo totalmente nuevo e inesperado.
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Aun así, había un cierto temor, porque su finalidad era la de conseguir una clase que diera la impresión de que se había diseñado para ser jugada en 1999, cuando se publicó el título original. Además, también querían lograr que no se sintiera rara y al mismo tiempo honrar el legado de este juego, porque Blizzard afirma que "nos negamos a arruinar la Mona Lisa". En cualquier caso, la opinión de la comunidad será la que determinará en gran parte qué futuro le aguarda a Diablo II.
Más allá del añadido de nuevas clases o mejoras de calidad de vida, podría suponer cambios en algunas clases ya existentes. No obstante, en este caso en concreto sí que se trabajaría muy de cerca con los propios jugadores para no estropear la experiencia ni un solo ápice. Sea como sea, la compañía tiene muy claro que cualquier paso que acabe dando será con pies de plomo para asegurarse de que resulta del agrado de los aficionados.
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La noticia Blizzard deja la puerta abierta a más expansiones de Diablo II, aunque la última palabra la tendrá la comunidad fue publicada originalmente en Vida Extra por Sergio Cejas (Beld) .
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