Tu móvil se ha convertido en tu agenda, tu banco, tu álbum de fotos y tu buzón de mensajes, todo metido en un mismo aparato que llevas siempre encima. Eso significa que, si alguien mete la nariz donde no debe, puede ver desde tus chats más íntimos hasta tus datos bancarios en cuestión de segundos. Por suerte, hoy en día hay muchas formas de blindar el acceso a las apps y añadir distintas capas de seguridad.
Proteger el acceso a las aplicaciones con contraseña, PIN, patrón o biometría es una de las mejores medidas que puedes tomar para cuidar tu privacidad. Ya sea para que tus hijos no entren en apps que no deben, para evitar cotillas cuando prestas el móvil o para minimizar daños en caso de robo, bloquear apps concretas en Android y en iOS es mucho más fácil de lo que parece, siempre que sepas dónde tocar.
Por qué merece la pena cifrar y bloquear tus aplicaciones
Las apps concentran hoy la mayor parte de nuestra información sensible: mensajería, redes sociales, banca, correo, historiales médicos, fotos privadas… Si alguien logra saltarse el bloqueo general del móvil (o lo tienes sin bloqueo, que todavía pasa), podrá abrir todo sin resistencia salvo que tengas las aplicaciones protegidas de forma individual.
Poner clave a las aplicaciones aporta varias ventajas claras: evita accesos no autorizados a cuentas delicadas, permite controlar qué apps usan otras personas cuando les dejas el teléfono y suma una barrera adicional si pierdes el dispositivo o te lo roban. No es una bala de plata, pero sí un complemento muy potente al bloqueo de pantalla tradicional.
Además, muchos fabricantes han mejorado sus sistemas de cifrado y bloqueo en los últimos años, integrando opciones específicas de bloqueo de apps, carpetas seguras cifradas y autenticación biométrica. Y si tu móvil no trae nada de esto, siempre puedes tirar de aplicaciones de terceros bastante maduras que añaden estas funciones sin demasiada complicación.
Eso sí, antes de empezar conviene asegurarse de tener una conexión estable, porque algunas soluciones requieren descargar apps o actualizar el sistema. De paso, tener una buena tarifa de datos y cobertura decente ayuda a mantener el móvil al día con parches de seguridad y nuevas versiones de Android o iOS.
Métodos generales para proteger apps en Android y iOS
Tanto en Android como en iOS existen tres grandes vías para proteger aplicaciones, y se complementan entre sí: opciones que vienen de serie en el propio sistema o en la capa del fabricante, ajustes internos en ciertas apps concretas y herramientas de terceros pensadas solo para bloquear y cifrar aplicaciones.
1. Ajustes del móvil y funciones nativas: muchos fabricantes Android (Samsung, Xiaomi, Huawei, Oppo, Realme, vivo, algunos Pixel recientes…) incluyen secciones específicas como “Bloqueo de aplicaciones”, “Carpeta segura” o similares. Desde ahí se puede elegir qué apps quieres proteger y asociarles un PIN, patrón, contraseña o desbloqueo biométrico.
2. Seguridad desde la propia aplicación: algunas apps clave, como WhatsApp, Telegram o Google Drive, integran su propio sistema de bloqueo interno. Normalmente se activa en el apartado de privacidad o seguridad de la app, y permite pedir huella, Face ID o un PIN cada vez que alguien intenta abrirla.
3. Aplicaciones de terceros especializadas: si tu dispositivo no ofrece bloqueo nativo, o quieres opciones más avanzadas, hay apps en Google Play que permiten poner contraseña a cualquier aplicación, tomar fotos de intrusos, ocultar iconos, cifrar galerías, etc. En iOS, por las restricciones de Apple, estas soluciones son más limitadas, pero hay algunas que funcionan como entornos seguros adicionales.
Independientemente del método, es clave que el propio móvil tenga un bloqueo de pantalla fuerte (PIN, contraseña robusta, huella o reconocimiento facial). De nada sirve blindar una app si el dispositivo entero se desbloquea con un gesto trivial o, directamente, sin ningún tipo de código.
Cómo poner contraseña a las apps en Android
En Android la cosa se complica un poco porque cada fabricante tiene su propia capa (One UI, MIUI, EMUI, ColorOS, Realme UI, FuntouchOS…) y los menús cambian de nombre. La buena noticia es que casi todas ofrecen alguna forma de bloquear apps individualmente; y, si no, siempre queda la opción de usar aplicaciones de terceros.
Bloquear aplicaciones desde los ajustes del móvil
Muchos móviles Android incluyen un apartado de “Bloqueo de aplicaciones”, “Privacidad” o “Carpeta segura” dentro de los ajustes. Desde ahí puedes elegir qué apps quieres proteger y definir el método de desbloqueo. La ventaja es que no necesitas instalar nada extra y suelen integrarse bien con el sistema, aprovechando el cifrado interno del dispositivo.
El nombre exacto de las opciones puede variar según la versión de Android, la región o el modelo, así que, si no las ves a la primera, conviene usar el buscador de los ajustes escribiendo “bloqueo de aplicaciones”, “carpeta segura” o “privacidad”. En algunos casos la función solo aparece tras configurar primero un bloqueo de pantalla general.
Huawei y Honor (EMUI): Bloqueo de aplicaciones
En los dispositivos Huawei y Honor con EMUI, la función de “Bloqueo de aplicaciones” viene integrada y permite proteger cualquier app con PIN, contraseña, patrón, huella dactilar e incluso reconocimiento facial en modelos recientes con EMUI 14.
El recorrido típico es Ajustes > Seguridad (o Seguridad y privacidad) > Bloqueo de aplicaciones. Una vez allí, activas la función, eliges el método de desbloqueo y marcas las apps que quieres proteger. A partir de ese momento, cada vez que intentes abrirlas, el sistema pedirá la autenticación correspondiente.
Si no encuentras la opción, puede que esté en otra sección o que tu modelo tenga ligeras diferencias. En ese caso, lo más rápido es buscar en Internet “modelo de tu Huawei/Honor + bloqueo de aplicaciones” o consultar el manual de usuario para ver la ruta exacta.
Samsung: Carpeta Segura y bloqueo de apps
En Samsung, la joya de la corona para proteger apps es la famosa “Carpeta Segura” de One UI. Se trata de un contenedor cifrado donde puedes meter aplicaciones, fotos y archivos, todo bajo un mismo método de desbloqueo adicional (PIN, patrón, contraseña o biometría).
La ruta habitual es Ajustes > Datos biométricos y seguridad > Carpeta Segura. Ahí se configura por primera vez el tipo de bloqueo y, una vez creada, puedes añadir dentro las apps que quieras duplicar. Las que metas en la Carpeta Segura quedan aisladas del resto del sistema y solo se verán tras superar ese segundo bloqueo.
En algunos modelos recientes de Samsung también aparece “Bloqueo de aplicaciones” como opción separada, accesible desde Ajustes > Seguridad y privacidad. Esta función permite bloquear directamente apps instaladas, sin necesidad de duplicarlas dentro de una carpeta cifrada.
Xiaomi (MIUI): Bloqueo de aplicaciones mejorado
Los móviles Xiaomi con MIUI llevan años ofreciendo un completo sistema de “Bloqueo de aplicaciones”. Con MIUI 15, además, se ha pulido la interfaz, se ha añadido soporte para reconocimiento facial en muchos modelos y se ha simplificado la gestión de qué apps están protegidas.
Normalmente puedes ir desde Ajustes > Privacidad y protección > Bloqueo de aplicaciones o bien desde Ajustes > Aplicaciones > Bloqueo de aplicaciones, según la versión. Allí eliges si quieres usar PIN, patrón, contraseña, huella o rostro, y marcas una por una las apps que no quieres que se abran sin tu permiso.
Otra vía en algunos Xiaomi es usar la app “Seguridad” del sistema, donde también suele aparecer el acceso directo a Bloqueo de aplicaciones. La gracia de esta solución es que funciona de forma nativa y no tienes que fiarte de herramientas de terceros para algo tan delicado.
Google Pixel, Oppo, Realme y otros fabricantes
En los Google Pixel con Android 14 se ha incorporado un sistema de bloqueo de apps individual, algo que antes no existía en el Android “puro”. En estos modelos suele encontrarse en Ajustes > Privacidad > Bloqueo de aplicaciones. Desde ahí se elige el método de desbloqueo y las apps que quedarán protegidas.
Oppo (ColorOS) y Realme (Realme UI) comparten prácticamente el mismo sistema, ya que sus capas están emparentadas. En estos móviles hay que ir a Ajustes > Seguridad o Privacidad > Bloqueo de aplicaciones. Primero se establece una contraseña de privacidad o PIN, se asocia huella/rostro si se desea y luego se seleccionan las apps que se quieren bloquear.
En los móviles Realme más recientes, el flujo suele pasar por Contraseña y seguridad > Huella digital > Bloqueo de aplicaciones. Una vez activado, se completa en el apartado Privacidad > Bloqueo de aplicaciones eligiendo qué programas quedarán protegidos. Es un sistema bastante flexible y, bien configurado, añade una capa muy sólida.
Marcas como vivo, con FuntouchOS, también incluyen un bloqueador de apps interno. En este caso, suele gestionarse desde la aplicación iManager, entrando en “Encriptación de apps”, definiendo una contraseña y marcando las aplicaciones a proteger. El enfoque es el mismo: una clave específica por encima del bloqueo general del móvil.
Otras herramientas de bloqueo que ofrece Android
Más allá de los bloqueos clásicos, algunos Android permiten “anclar” una app para que el móvil solo se pueda usar en ella. Este truco viene genial cuando dejas el teléfono a un niño o a alguien para usar una aplicación concreta, evitando que se pase a otras.
La idea es fijar una app desde la vista de aplicaciones recientes: abres la multitarea, eliges la app (por ejemplo, Skype), tocas en el icono o en la zona superior de su tarjeta y seleccionas “Anclar esta aplicación” (o “Fijar pantalla”, según el fabricante). Para salir de ese modo hay que pulsar a la vez los botones de apps recientes y atrás, lo que devuelve a la pantalla de bloqueo.
Si tienes un sistema de bloqueo de pantalla configurado, nadie podrá pasar de ahí sin tu PIN o biometría. Es una solución rápida para dejar que alguien use solo una app sin configurar bloqueos complejos ni tocar nada más del sistema.
Cómo poner contraseña y bloquear apps en iPhone (iOS)
En iOS las cosas han cambiado bastante en la última generación. Durante años, el sistema de Apple no permitía bloquear apps individuales de forma nativa, más allá de trucos con “Tiempo de uso”. Con iOS 18, por fin llega una función directa para proteger aplicaciones concretas con Face ID, Touch ID o el código del dispositivo.
Bloqueo nativo con Face ID o Touch ID en iOS 18
Con iOS 18 puedes pedir autenticación biométrica cada vez que alguien abre una app específica. Apple ha hecho el proceso muy sencillo: basta con mantener pulsado el icono de la app en la pantalla de inicio hasta que aparezca el menú contextual.
En ese menú se elige la opción “Requerir Face ID” (o Touch ID, según el modelo) y se confirma cuando el sistema lo solicita. A partir de ahí, siempre que intentes abrir esa aplicación, aparecerá el cuadro de autenticación de Face ID/Touch ID o se pedirá el código de acceso del iPhone.
Además, Apple ha incorporado la posibilidad de ocultar apps y exigir Face ID para mostrarlas. En algunos casos se puede elegir “Ocultar y requerir Face ID”, con lo que la app desaparece de la pantalla principal, del buscador, de notificaciones y de las sugerencias de Siri. Para encontrarla hay que ir a la App Library y entrar en la carpeta “Ocultos”, donde se pedirá de nuevo autenticación.
Proteger apps en iOS 17 y versiones anteriores con Tiempo de uso
En iOS 17 y anteriores no existía un bloqueo directo de aplicaciones, pero se podía lograr un efecto parecido con la función “Tiempo de uso”. Esta herramienta, pensada para controlar el tiempo que pasas con el móvil, también permite restringir apps mediante un código.
El truco consiste en crear un límite de tiempo ridículamente pequeño para la app, por ejemplo, un minuto al día. Primero se activa Tiempo de uso desde Ajustes > Tiempo de uso, se configura un código específico para esa sección y luego se entra en “Límites de uso de apps” para añadir la aplicación o grupo de apps que quieras restringir.
Tras superar ese minuto, la app aparece como bloqueada y solo se puede seguir usándola introduciendo el código de Tiempo de uso. No es tan elegante como el bloqueo nativo de iOS 18, pero sirve para que nadie pueda abrir tranquilamente ciertas apps sin tu permiso si se pasa del límite que has marcado.
Aplicaciones de terceros para reforzar la seguridad en iOS
Apple es muy estricta con las apps que intentan bloquear otras aplicaciones, así que en iPhone no hay applockers tan agresivos como en Android. Aun así, existen herramientas como Lockdown Apps y soluciones similares que actúan como entornos seguros, donde puedes agrupar determinadas funciones y exigir autenticación para entrar.
Estas apps suelen funcionar como un “espacio privado” dentro del propio iPhone, añadiendo un código o Face ID adicional para acceder a su contenido. No sustituyen al bloqueo nativo de iOS 18, pero pueden ser un extra útil si necesitas compartimentar todavía más tu información.
Bloquear WhatsApp, Telegram y otras apps sensibles
Muchas aplicaciones que manejan información especialmente delicada incluyen sus propios sistemas de bloqueo internos. Esto es muy cómodo porque no dependes del fabricante del móvil ni de apps de terceros: todo se controla desde la configuración de la propia aplicación.
WhatsApp, por ejemplo, permite activar el bloqueo con huella dactilar en Android y con Face ID o Touch ID en iPhone. En los ajustes de privacidad de la app encontrarás la opción de requerir autenticación para abrirla y podrás elegir el tiempo de espera: inmediatamente, tras 1 minuto, tras 30 minutos, etc.
Es importante tener en cuenta que este bloqueo solo impide abrir la app completa; seguirás pudiendo responder mensajes desde las notificaciones o contestar llamadas de WhatsApp sin necesidad de desbloquearla. Aun así, añade una barrera extra que complica mucho que alguien curiosee tus chats.
Tanto WhatsApp como otras apps como Telegram ofrecen también verificación en dos pasos, un PIN adicional que se pide de vez en cuando o cuando se inicia sesión en un dispositivo nuevo. No bloquea la app en sí en el día a día, pero sí frena intentos de secuestro de cuenta y accesos remotos no autorizados.
En Telegram, por su parte, puedes establecer un código de bloqueo para la propia aplicación desde Ajustes > Privacidad y seguridad. Incluso muestra un candado en la parte superior de la interfaz para que puedas bloquearla manualmente con un toque rápido cuando la dejas de usar.
Apps de terceros para poner contraseña a aplicaciones en Android
Si tu móvil Android no trae de fábrica ninguna función de bloqueo de apps, o si las que incluye se te quedan cortas, la solución pasa por descargar aplicaciones especializadas desde Google Play Store. Estas herramientas han ido madurando con los años y ofrecen opciones muy completas.
AppLock (DoMobile Lab) es una de las reinas del sector, con más de 100 millones de descargas y valoraciones muy positivas. Permite bloquear con PIN, patrón o huella dactilar casi cualquier app (Facebook, WhatsApp, Messenger, llamadas, Gmail, Snapchat, Play Store, etc.), además de proteger ajustes del sistema para que nadie toquetee donde no debe.
Esta aplicación incluye funciones avanzadas como el “intruder selfie”, que toma una foto con la cámara frontal cuando alguien introduce la contraseña mal, o el teclado aleatorio para evitar que alguien memorice tu PIN viendo dónde pulsas. También puedes ocultar el icono de la app, cambiarlo por otro falso o gestionar un “photo vault” cifrado donde guardar fotos y vídeos privados.
Otro candidato popular es Bloqueo de Aplicaciones, desarrollado por InShot Inc., que destaca por su interfaz sencilla y por permitir bloqueo mediante patrón, huella o contraseña. Muchos usuarios lo valoran porque se configura en cuestión de minutos y cumple justo lo que promete sin demasiada complicación extra.
AppLock – Huella (Cerradura) ofrece características muy potentes para usuarios avanzados: bloqueo con huella, PIN o patrón, restricción de llamadas, control de conexiones WiFi y Bluetooth, bloqueo automático de nuevas apps que instales, etc. Eso sí, algunos usuarios se quejan de la cantidad de publicidad, algo bastante habitual en este tipo de herramientas gratuitas.
En el pasado, Norton App Lock fue una referencia muy respetada por su sencillez y por venir de una marca de seguridad conocida. Sin embargo, su soporte se dio por finalizado el 11 de junio de 2024, así que ya no es una opción recomendable a futuro. Muchos usuarios han migrado precisamente a alternativas como AppLock de DoMobile o similares.
En cualquier caso, el patrón de uso de estas aplicaciones es parecido: las instalas desde Google Play, las abres, configuras un PIN o patrón maestro, les das permiso de accesibilidad para que puedan superponerse a otras apps y seleccionas en una lista qué aplicaciones quieres bloquear. Desde ese momento, cada vez que alguien intente abrirlas, aparecerá la pantalla de bloqueo propia del locker.
Conviene siempre revisar los permisos que piden y las opiniones de otros usuarios antes de instalar una app de este tipo. Van a tener mucha visibilidad sobre todo lo que haces en el teléfono, así que es importante escoger opciones con buena reputación y políticas de privacidad claras.
Passkeys y gestores de contraseñas: otra pieza del puzzle
Además del bloqueo de apps, en los últimos años han ganado protagonismo las “llaves de acceso” o passkeys, un sistema que permite iniciar sesión en webs y servicios sin usar contraseñas tradicionales. En lugar de memorizar claves, se utiliza el desbloqueo del dispositivo (huella, rostro, PIN o patrón) como verificación.
Para crear una passkey en una app o sitio web compatible, normalmente primero tienes que registrarte de forma habitual. Después, el servicio ofrece la opción de generar una llave de acceso, que se vincula a tu cuenta y se almacena en el gestor de contraseñas del dispositivo (como el Administrador de contraseñas de Google o soluciones de terceros tipo Samsung Pass, Keeper o 1Password).
En Android puedes elegir qué gestor de contraseñas quieres usar para guardar passkeys desde Ajustes > Contraseñas, llaves de acceso y cuentas. Una vez configurado, cuando una app o web lo permita, se te sugerirá iniciar sesión directamente con la llave de acceso y tu desbloqueo de pantalla, sin teclear nada.
Las passkeys no sustituyen al bloqueo local de las aplicaciones del móvil, pero sí mejoran mucho la seguridad de las cuentas online y reducen el riesgo asociado a contraseñas débiles o reutilizadas. Sumadas a buenos bloqueos de app y a una pantalla protegida, conforman un combo de seguridad muy robusto.
Consejos extra para que tu móvil sea más difícil de “hackear” en casa
Más allá de activar bloqueos y contraseñas, hay una serie de buenas prácticas que conviene interiorizar para que tu privacidad no dependa solo de una opción perdida en los ajustes. Son detalles sencillos, pero marcan la diferencia.
Lo primero es usar un método de desbloqueo de pantalla fuerte y no compartirlo con cualquiera. Nada de PIN de cuatro dígitos obvios tipo 1234 o la fecha de tu cumpleaños. Si tu móvil lo permite, combina PIN o contraseña con huella o reconocimiento facial fiable (no aquellos sistemas que se desbloquean con una simple foto).
Mantén siempre el sistema y las apps actualizados, porque muchas actualizaciones tapan agujeros de seguridad importantes. Para eso, tener una buena conexión de datos o WiFi ayuda, ya que así no retrasas las descargas de parches por miedo a gastar megas.
Si vas a instalar apps de terceros para bloquear aplicaciones, descárgalas siempre desde fuentes oficiales (Google Play Store, App Store) y revisa bien los permisos. Las apps de bloqueo legítimas necesitan accesibilidad y algunos accesos avanzados para funcionar, pero no deberían pedir cosas que no tienen sentido para su función.
Finalmente, aprovecha todas las herramientas que ya traen las propias aplicaciones, como la verificación en dos pasos de WhatsApp, Telegram y otros servicios, así como cifrado de copias de seguridad, bloqueo de chats o galerías privadas. Cuantas más barreras pongas a la curiosidad ajena, más tranquilos dormirán tus datos.
Proteger el acceso a las aplicaciones del móvil combinando bloqueo del dispositivo, funciones nativas de Android o iOS, ajustes internos de cada app y, si hace falta, herramientas de terceros fiables permite transformar el teléfono en una especie de caja fuerte digital donde cada puerta importante requiere su propia llave, reduciendo al mínimo las oportunidades de que alguien fisgue tu vida digital sin permiso.
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