¿Tienes una tablet medio olvidada en un cajón y un portátil al que se le queda corta la pantalla? Combinarlos para crear una pequeña estación de trabajo portátil es mucho más fácil de lo que parece, y además puede ahorrarte la compra de un monitor externo tradicional, que suele ser más voluminoso y caro.
En los últimos años han aparecido montones de apps, docks y funciones nativas que permiten convertir una tablet en segunda pantalla, monitor táctil, mini-centro de control o incluso en una pseudo “tableta gráfica” para dibujar. Vamos a repasar, con calma y al detalle, todas las formas de sacarle jugo: desde usar una tablet Android vieja como monitor extra, hasta exprimir un iPad, una Galaxy Tab S o una tableta de dibujo como pantalla principal para trabajar y estudiar.
Por qué tiene sentido convertir tu tablet en estación de trabajo portátil
Cuando pensamos en un monitor, solemos imaginar un panel grande, pesado y caro, tipo 24 o 27 pulgadas con alta frecuencia de refresco. Pero para muchas tareas del día a día no hace falta tanto. Una tablet aporta algo que un monitor tradicional no tiene: ligereza, batería integrada y la posibilidad de ir contigo en la mochila sin que sea un estorbo.
Reaprovechar una tablet Android o un iPad como segunda pantalla tiene varias ventajas claras: puedes ampliar el escritorio del portátil cuando viajas, tener una pantalla auxiliar para videollamadas, chat o documentos de referencia, controlar el rendimiento de tu PC mientras juegas, o usar la tablet como “mini pizarra” para dibujar o tomar notas con stylus.
Eso sí, conviene entender que no es la solución perfecta para todo: el tamaño es menor que el de un monitor estándar, la ergonomía no es la misma y, si tiras de conexión inalámbrica, puedes notar cierto retardo o pérdida de calidad. Aun así, como pantalla supletoria portátil y barata, es una opción muy potente.
También entra en juego la época del teletrabajo y la oficina móvil: muchos profesionales se han dado cuenta de que con un ultrabook y una tablet pueden recrear, casi en cualquier sitio, una configuración de doble pantalla bastante decente. No tendrás un mega setup, pero sí lo suficiente para trabajar cómodo sin cargar con medio escritorio. Consulta además si las tablets Android están preparadas para el teletrabajo para adaptar mejor tu flujo de trabajo.
Usar una tablet Android como segundo monitor del PC o Mac
Las tablets Android son probablemente la opción más versátil y barata para montar una estación de trabajo portátil, y existen múltiples guías para sustituir un portátil por un tablet Android si tu objetivo es prescindir del portátil en ciertas tareas.
Lo mejor es que puedes usarlas como segunda pantalla con casi cualquier cosa: ordenadores Windows, Mac, e incluso otros dispositivos Android. Normalmente la conexión se hace por WiFi o por USB, y la clave está en instalar una app en el ordenador (servidor) y otra en la tablet (cliente) para que se comuniquen.
Cuándo merece la pena usar una tablet Android como monitor
Usar una tablet Android como monitor extra encaja muy bien en varios escenarios donde no quieres o no puedes poner un monitor normal encima de la mesa o en la mochila:
- Si quieres un segundo monitor barato y tu presupuesto es muy limitado: una tablet básica puede salirte por 50-80 € y luego solo necesitas una app.
- Si te mueves mucho: reuniones en casa del cliente, coworkings, viajes… Una tablet cabe en cualquier mochila y pesa muchísimo menos que un monitor portátil dedicado.
- Si valoras minimizar cables: algunas aplicaciones funcionan muy bien por WiFi, sin un solo cable entre el portátil y la tablet.
- Si no necesitas máxima calidad de color ni tamaños enormes, sino más bien espacio extra para correos, chats, paneles de estadísticas, notas, etc.
También puedes reutilizar tablets viejas que ya no sirven para mucho más porque se han quedado lentas o con Android antiguo. Para tener un visor de correo, un panel de monitorización o una pantalla donde dejar el reproductor de vídeo, suelen ir más que sobradas.
Requisitos básicos: apps, conexión y limitaciones
Para que el ordenador “vea” tu tablet como pantalla, necesitas un software intermedio. No basta con enchufar un cable a lo loco: salvo casos muy concretos con entrada de vídeo, la tablet no entiende la señal HDMI o DisplayPort directa.
En casi todos los métodos tendrás que instalar dos piezas de software:
- Un programa en el PC o Mac (servidor) que captura la pantalla y la envía.
- Una app en la tablet (cliente) que recibe esa señal y la muestra a pantalla completa.
La conexión puede ser por USB o por red (WiFi / LAN):
- Conexión por cable USB: suele ofrecer menos retardo, más estabilidad y mejor resolución, pero no todas las apps la soportan y tendrás que activar cosas como la depuración USB en Android.
- Conexión por WiFi: es la forma más universal. Solo necesitas que PC y tablet estén en la misma red local. A cambio, dependes mucho de la calidad del router y de la saturación de la red: en WiFi malo, la imagen se puede congelar o ir a tirones.
En cuanto al hardware de la tablet, cuanto más reciente, mejor. Una tablet muy antigua, con Android desfasado y poca RAM, puede funcionar, pero es fácil que veas lag, caídas de la app o limitaciones de resolución. Si es medianamente moderna, la experiencia mejora mucho.
Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor
Hay un buen puñado de aplicaciones que hacen de puente entre PC y tablet. Algunas son de pago único, otras funcionan con suscripción y otras tienen versiones gratuitas con limitaciones de tiempo o funciones. Te resumo las más destacadas, que además salen repetidas en casi todas las guías especializadas.
Duet Display
Duet Display es una de las veteranas y muy popular entre usuarios exigentes. Nació en el mundo Apple para usar el iPad como segundo monitor del Mac, pero ahora también soporta Windows y Android.
Sus puntos fuertes son la calidad de imagen, el soporte de táctil y la baja latencia, sobre todo cuando usas conexión por cable. Además ofrece modos avanzados como escritorio remoto o uso de la tablet como tableta de dibujo básica.
Eso sí, no es precisamente la más sencilla de configurar: hay que instalar un cliente pesado en el PC (en torno a 160 MB), iniciar sesión, dejar que Windows instale drivers y a veces pelearse con permisos. En algunos equipos antiguos, si los controladores de vídeo no están al día, Windows puede detectarla como monitor genérico y limitarte a resoluciones como 1024×768.
Duet Display es de pago, con distintos planes (por ejemplo Duet Air con suscripción). A cambio, si te encaja en tu hardware, la experiencia suele ser muy fluida y con buena nitidez.
Splashtop Wired XDisplay
Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones con mejor sensación de “monitor real”. Como su nombre indica, aquí todo va por USB, sin WiFi, lo que reduce muchísimo el lag y permite trabajar con vídeo y animaciones más cómodamente.
Funciona tanto con Android como con iPad / iPhone, y tiene versiones para Windows y macOS. La app móvil es de pago único (en torno a 7-8 €), sin suscripciones, aunque suele incluir una prueba gratuita de 10 minutos para comprobar compatibilidad.
Para usarlo tendrás que:
- Instalar el software en el PC desde la web de Splashtop.
- Activar la depuración USB en la tablet Android, si procede.
- Conectar el cable USB adecuado (idealmente USB-C a USB o USB-C).
Una vez hecho esto, en la mayoría de casos es conectar y listo. Windows detecta la pantalla adicional y tú solo tienes que ir a Configuración de pantalla para decidir si la amplías o la duplicas. Es de las opciones más recomendadas si priorizas estabilidad y fluidez.
Spacedesk
Spacedesk es la alternativa gratuita por excelencia, al menos hasta finales de 2025, que es hasta cuando los desarrolladores han prometido mantenerla sin coste. Funciona muy bien sobre todo en Windows y soporta tanto tablets Android como iPads.
Su modo más sencillo es por WiFi: instalas el driver en el PC, la app en la tablet, te aseguras de que ambos estén en la misma red, abres las dos aplicaciones y en segundos deberías ver el PC listado en la tablet. Tocas, conectas y ya puedes configurar la pantalla extra en Windows.
Por cable también puede ir mejor, aunque la configuración es algo más quisquillosa. En cualquier caso, sigue siendo una opción muy potente por el precio: cero euros.
SuperDisplay
SuperDisplay está muy enfocada a quien quiere usar la tablet como pantalla y tableta de dibujo. Solo funciona con Windows, pero a cambio ofrece tasa de refresco alta (60 fps), soporte de stylus con sensibilidad a la presión y una respuesta bastante rápida.
Se puede conectar por USB o WiFi. En muchos equipos el USB va perfecto, aunque algunos usuarios solo consiguen buena conexión inalámbrica. En WiFi, si la red es decente, el lag suele ser muy bajo y puedes incluso dibujar con bastante precisión.
Es de pago único, con unos días de prueba gratis. Si trabajas con Photoshop, Krita o apps similares y tienes un lápiz como el S Pen de Samsung, es una alternativa seria a una tableta gráfica básica.
Otros métodos con Android: remoto de Chrome, Deskreen y compañía
Si lo que quieres es algo puntual y sin liarte con muchas apps especializadas, hay opciones algo más “genéricas” que también valen para montar tu pseudo estación de trabajo portátil.
Escritorio remoto de Chrome permite ver y controlar tu PC desde la tablet a través del navegador Chrome. Solo tienes que:
- Instalar la extensión de Escritorio Remoto de Chrome en el PC.
- Configurar el acceso remoto y asociar tu cuenta de Google.
- Instalar la app en la tablet o entrar desde un navegador compatible.
La gran pega es que no amplía escritorio, solo duplica la pantalla y se centra en acceso remoto, no en funcionar como monitor secundario de verdad. Pero para acceder al PC desde fuera de casa o hacer pequeñas tareas puede valer.
Deskreen es otra idea interesante: instalas un programa en el PC y, en la tablet, solo necesitas un navegador moderno. Escaneas un código QR y ya puedes ver la pantalla o incluso solo una ventana concreta. Ideal para tablets muy viejas sin acceso a tienda de apps, siempre que el navegador aguante.
También existen otras soluciones como Air Display, iDisplay, Pitikapp, etc. que se centran en casos de uso concretos: supervisar recursos del PC, conectar varios monitores a la vez, usar Mac con tablets Android… La mayoría son de pago, así que es cuestión de probar y ver cuál encaja mejor con tu equipo y tu bolsillo.
Consejos clave para optimizar la experiencia con tu tablet Android
Una vez que consigues que tu tablet funcione como monitor, el siguiente paso es afinar la configuración para que se vea y responda lo mejor posible dentro de las limitaciones de tu hardware.
- Si usas WiFi, que sea una buena red: evita redes públicas saturadas; lo ideal es un router decente y que PC y tablet estén cerca.
- Con cable, usa un USB de calidad: hay cables que dan problemas de desconexión o fallan con la depuración USB; si puedes, apuesta por uno corto y robusto.
- Ajusta la resolución a lo máximo que soporte la tablet sin que el rendimiento se hunda; muchas apps permiten elegir entre varias calidades.
- Sube la tasa de refresco cuando el hardware lo permita, especialmente si vas a mover ventanas constantemente o reproducir vídeo.
- Cuida la ergonomía: pon la tablet en un soporte estable, ajusta el ángulo para no forzar cuello y, si vas a usarla muchas horas, plantéate un filtro de luz azul.
Tabletas de dibujo como monitor: una opción creativa muy potente
Si vienes del mundo del diseño, ilustración o edición, las tabletas de dibujo con pantalla (tipo XP-Pen, Wacom, Huion, etc.) son casi el siguiente nivel de esta idea: no solo añades un monitor, sino que ese monitor está hecho para dibujar directamente sobre él con lápiz.
Estas pantallas de dibujo suelen ofrecer tamaños desde unas 11 pulgadas hasta 24, con paneles de muy buena calidad, colores vivos, ángulos de visión amplios y, sobre todo, digitalizadores de alta precisión con sensibilidad a la presión y, en algunos modelos, detección de inclinación.
Además de servir como monitor extendido normal para cualquier tarea, te permiten:
- Dibujar y pintar como si fuera un cuaderno digital, con trazos que responden a la presión del lápiz.
- Tomar notas manuscritas cómodamente durante cursos online, clases o reuniones.
- Controlar el cursor con el lápiz con mucha más precisión que con el dedo, ideal para retoque fotográfico fino o interfaces llenas de controles pequeños.
Qué necesitas para usar una tableta de dibujo como monitor
A diferencia de una tablet Android, una tableta de dibujo con pantalla no funciona sola: es básicamente un monitor que requiere estar conectado a un ordenador para mostrar algo.
En general, el proceso consiste en:
- Conectar la tableta al PC o Mac con los cables incluidos (normalmente HDMI + USB o un solo USB-C con vídeo).
- Instalar el controlador oficial del fabricante (XP-Pen, Wacom, Huion…).
- Reiniciar si hace falta y configurar la pantalla en el sistema operativo.
Una vez instalado el driver, el sistema la ve como un monitor externo más. Desde ahí puedes decidir si quieres duplicar la pantalla principal o extender el escritorio.
Ejemplo de configuración: XP-Pen Artist
Tomemos como ejemplo una XP-Pen Artist, muy popular entre creativos. Los pasos básicos serían:
- Abrir la configuración de pantalla de tu sistema (en Windows, Configuración > Sistema > Pantalla; en macOS, Ajustes > Pantallas).
- Decidir si quieres modo espejo o extendido. Si quieres espejo, lo ideal es que ambos monitores compartan un ajuste de escala (DPI) similar para que todo se vea proporcionado.
- Si optas por escritorio extendido, arrastra la representación de la tableta en la configuración para colocarla en el lado donde realmente la tienes en la mesa, y decide si será Monitor 1 o 2.
- Después, abre el panel de control de la tableta (software de XP-Pen) y, en el apartado de configuración de monitor, indica a qué pantalla del sistema corresponde para que el lápiz se alinee correctamente.
Hecho esto, ya tendrás una estación de trabajo muy seria: un monitor principal para la interfaz general y la pantalla de dibujo para el lienzo, líneas de tiempo de vídeo o cualquier tarea donde el lápiz marque la diferencia.
Modelos grandes recomendados para trabajar cómodo
Si quieres ir un poco más allá y montar un sistema que sirva tanto de segundo monitor como de lienzo grande, los modelos de 22-24 pulgadas de XP-Pen son una combinación muy equilibrada entre tamaño, resolución y precio.
- XP-Pen Artist 24 Pro: panel de 23,8 pulgadas con resolución 2K QHD, colores muy vivos y 20 teclas físicas programables. Es una pantalla enorme donde puedes tener la interfaz de tu software y el lienzo bien grande, y aún así usarla también como monitor secundario para tareas ofimáticas, navegación o vídeo.
- XP-Pen Artist 22 Plus: 21,5 pulgadas, algo más compacto pero aún muy generoso. Soporta 16K niveles de presión en su lápiz, lo que permite matices muy finos en trazos y sombreado. Es ideal si estás empezando en arte digital pero ya quieres algo serio y cómodo para trabajar muchas horas.
Ambos modelos, y otros similares, siguen siendo bastante asequibles comparados con monitores profesionales de gama alta, teniendo en cuenta que suman monitor + digitalizador avanzado en un solo dispositivo.
Galaxy Tab como monitor sin apps: la magia de Samsung
Si tienes una tablet Samsung relativamente moderna, quizá ya tengas integrado lo que otros consiguen con apps. Las Galaxy Tab S7 y S8 con One UI 3.1 o superior incluyen una función llamada “Segunda pantalla” que permite usarlas como monitor inalámbrico en Windows.
La principal ventaja es que no tienes que instalar nada en la tablet y que la integración suele ser bastante limpia. Aun así, sigues dependiendo de una buena conexión WiFi para que la experiencia sea fluida. Además, muchos modelos Samsung ofrecen soporte para modo DeX y el modo escritorio, lo que amplía las posibilidades de uso.
Requisitos para usar una Galaxy Tab como segunda pantalla
Antes de nada, comprueba que tu tablet cumple estos mínimos:
- Samsung Galaxy Tab S7, S7+ o S8 (y derivados) con One UI 3.1 o superior.
- Un PC con Windows 10 (versión 2004 en adelante) o Windows 11.
- Ambos dispositivos conectados a la misma red WiFi, con buena cobertura.
Pasos para activar Segunda pantalla en Samsung
El proceso es muy sencillo y todo se hace en unos segundos si la red acompaña:
- En la tablet, despliega el panel de ajustes rápidos desde la parte superior y toca en “Segunda pantalla”.
- Elige el modo: uno pensado para dibujo/juegos (prioriza la rapidez) o para vídeo (prioriza la calidad de imagen).
- En el PC con Windows, pulsa Win + K para abrir el menú de conexión inalámbrica.
- Selecciona tu Galaxy Tab de la lista de dispositivos disponibles.
- Decide si quieres duplicar o extender la pantalla desde el menú de proyección de Windows.
La tablet mostrará la imagen del PC y un pequeño botón para desconectar cuando termines. Para reuniones rápidas, revisar documentos mientras escribes o ver un vídeo mientras trabajas en la pantalla principal, es una maravilla.
iPad como monitor: Sidecar y apps de terceros
En el ecosistema Apple, el iPad es el rey de las segundas pantallas portátiles. Apple lleva tiempo potenciando la integración con macOS, hasta el punto de que muchas veces no necesitas nada más que las funciones nativas del sistema.
Sidecar es la función oficial que permite duplicar o extender la pantalla de un Mac en un iPad, con soporte para Apple Pencil, gestos y baja latencia. Solo necesitas que ambos estén actualizados y conectados con la misma Apple ID, y que compartan WiFi o cable.
Usar un iPad como monitor de tu Mac con Sidecar
Los pasos para enlazar un iPad como segunda pantalla física en macOS (más allá de detalles concretos de versión) suelen ser estos:
- En el Mac, abre Configuración del sistema (o Preferencias del sistema, según versión).
- En el menú lateral, entra en Pantallas.
- Pulsa en el icono “+” que aparece al lado de las pantallas detectadas.
- Selecciona tu iPad de la lista de dispositivos disponibles.
- Configura si quieres duplicar pantalla o ampliar escritorio, y arrastra la representación de la tablet para colocarla donde realmente la tienes.
A partir de ahí, el iPad se comporta como una pantalla del Mac, con bonus extra si usas Apple Pencil: puedes hacer anotaciones, dibujar en apps compatibles o usar gestos multitáctiles para controlar ventanas.
Si en lugar de Mac tienes un PC con Windows, entran en juego apps como Duet Display, Spacedesk o Splashtop, que también soportan iPad como pantalla adicional, siguiendo la misma filosofía que con Android: app en el PC + app en el iPad.
Docks USB-C y hubs: tu tablet como centro de conexión
Otra pieza que encaja genial para montar una estación de trabajo portátil es un buen dock USB-C. Hay modelos, como los de Plugable y otras marcas, que combinan soporte físico para la tablet con varios puertos: USB, HDMI, lector de tarjetas, audio, etc.
La idea es sencilla: conectas la tablet o el móvil al dock, y el dock a un monitor externo. En tablets y móviles con modo escritorio (como Samsung DeX) puedes tener una experiencia muy cercana a un portátil clásico: pantalla grande, teclado y ratón conectados al dock, y el dispositivo Android haciendo de “cerebro”.
Estos docks suelen incluir:
- Varios USB-A a 5 Gbps para periféricos.
- Uno o varios USB-C, uno de ellos con carga de paso (hasta 100 W) para alimentar la tablet o el portátil.
- HDMI para conectar pantallas externas.
- Jack de 3,5 mm para audio.
- Lector de tarjetas SD y microSD para fotógrafos o creadores de contenido.
Además, al servir como soporte ajustable, colocas la tablet en vertical u horizontal, la usas como segunda pantalla mientras el monitor del dock es la principal, y puedes plegarlo para llevártelo en una funda pequeña. Eso sí, algunos modelos no se venden en todos los países y a veces toca importarlos.
Seguridad, rendimiento y buenas prácticas al usar la tablet como monitor
Cuando empiezas a conectar dispositivos, instalar apps de terceros y dar acceso remoto a tu pantalla, conviene pararse un momento a revisar la parte de seguridad y rendimiento. No es complicado, pero más vale prevenir.
Algunas recomendaciones razonables serían:
- Activar autenticación en dos pasos en los servicios que lo permitan (cuentas de apps como Splashtop, Duet, etc.).
- Evitar redes WiFi públicas para sesiones largas o con información sensible; si no hay más remedio, usa VPN.
- Crear contraseñas robustas y no repetirlas en todos los servicios que uses para control remoto o segunda pantalla.
- Mantener el sistema operativo y las apps actualizados en PC y tablet, para evitar fallos ya corregidos.
- Revisar qué permisos piden las apps y desactivar lo que no tenga sentido para tu caso (por ejemplo, acceso a contactos en una app que solo transmite vídeo de pantalla).
En el plano de rendimiento, acepta que no todas las tablets servirán igual: las más antiguas pueden dar fallos, bloquearse o no pasar de resoluciones bajas. Úsalas para tareas más sencillas (chat, monitorización, texto) y reserva las tablets más potentes para dibujo, vídeo o multitarea intensa.
Modos de uso de la segunda pantalla en Windows: duplicar, ampliar o solo secundaria
Cuando Windows detecta un nuevo monitor (sea una tablet o un panel normal), te deja elegir cómo quieres usarlo. Esta decisión es clave para sacarle partido a tu estación de trabajo portátil.
Las tres opciones principales son:
- Duplicar: muestra exactamente lo mismo en ambas pantallas. Muy útil si quieres enseñar a alguien lo que haces sin que tenga que mirar tu portátil, o si usas una tablet como teleprompter mientras tú ves lo mismo en tu pantalla principal.
- Ampliar: crea un escritorio continuo entre las dos pantallas. Puedes arrastrar ventanas de una a otra y trabajar con apps diferentes en cada una. Es el modo estrella para productividad: código a un lado, documentación al otro; videollamada en la tablet, presentación en el portátil, etc.
- Solo segunda pantalla: apaga la pantalla del portátil y muestra todo solo en la externa. A veces se usa cuando conectas un portátil a una tele o monitor grande y solo quieres ver ahí el contenido.
Juega con estas opciones según el tipo de tarea que estés haciendo. No es lo mismo dar una charla (duplicar) que editar vídeo con líneas de tiempo en una pantalla y previsualización en otra (ampliar).
Ventajas e inconvenientes reales de usar una tablet como monitor
Usar una tablet como pantalla auxiliar tiene muchas ventajas, pero también pegas que conviene aceptar desde el principio para no llevarse decepciones.
Entre las ventajas más claras están:
- Portabilidad total: te montas una doble pantalla en cualquier sitio con un portátil y una tablet ligera.
- Ahorro económico: reutilizas hardware que ya tienes en lugar de comprar un monitor extra (y si compras tablet, a menudo es más barata que un monitor de gama alta).
- Interfaz táctil: puedes tocar, hacer gestos, escribir con lápiz… algo que los monitores tradicionales normalmente no ofrecen.
- Mayor productividad: más espacio para ventanas, apps y documentos, sin necesidad de andar cambiando de pestaña cada dos segundos.
En el lado negativo, hay inconvenientes importantes:
- Tamaño y ergonomía peores que un monitor normal, lo que puede generar fatiga visual y de cuello si lo usas muchas horas sin un buen soporte.
- Limitaciones de resolución y calidad de imagen en algunas tablets viejas o apps que recortan la calidad para ahorrar ancho de banda.
- Posibles lags y tirones cuando dependes de WiFi, sobre todo en redes saturadas o con poca cobertura.
- Riesgo de distracción si empiezas a usar la tablet para mensajería o redes sociales mientras trabajas.
- Mayor consumo de batería en la tablet, que puede obligarte a tenerla enchufada si la sesión es larga.
Por todo eso, la tablet como monitor brilla especialmente en escenarios de movilidad, usos puntuales o como complemento, mientras que para un puesto fijo de muchas horas sigue siendo recomendable un monitor grande y ergonómicamente bien colocado.
Al final, convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil es cuestión de combinar las piezas adecuadas: elegir la app o función que mejor encaje con tu sistema (Splashtop, Spacedesk, Duet, Sidecar, Segunda pantalla de Samsung…), aprovechar docks USB-C cuando toquen, y tener claro para qué tipo de tareas la vas a usar. Si cuidas la red, los cables y la ergonomía, esa tablet olvidada puede convertirse en el complemento perfecto para tu portátil, aumentando tu productividad sin vaciarte el bolsillo ni cargarte con más cacharros de la cuenta.
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