Seguro que alguna vez te has quedado sin WiFi en una habitación, en la casa del pueblo o en un hotel, y has pensado: “ojalá pudiese usar el móvil como un repetidor sin tener que comprar nada”. La buena noticia es que sí, se puede. Y no solo con tu smartphone principal: también puedes dar una segunda vida a ese móvil viejo que tienes tirado en un cajón y convertirlo en una especie de repetidor WiFi de emergencia para salir del paso.
Hoy en día Android y varias aplicaciones permiten que tu teléfono se conecte a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, vuelva a emitir otra red para otros dispositivos. Con un poco de configuración puedes extender la cobertura WiFi, saltarte algunas limitaciones de redes públicas, compartir una VPN con más equipos o incluso usar una tarjeta SIM extra para montar un pequeño “router” portátil sin comprar hardware adicional.
¿Por qué puede interesarte usar el móvil como repetidor WiFi?
Aunque a primera vista parezca algo raro -si el móvil tiene WiFi, ¿por qué no conectas directamente el portátil o la consola a esa misma red?- usar el teléfono como repetidor tiene varios usos muy concretos y bastante útiles que conviene conocer.
Uno de los escenarios más frecuentes es cuando la señal WiFi llega muy débil a una habitación. Colocando el móvil en una zona intermedia donde todavía reciba bien la red del router y activando el punto de acceso, puedes ganar unos cuantos metros extra de cobertura y mejorar la señal del WiFi. No es magia, ni sustituye a un sistema Mesh, pero para ver una serie en la tele del dormitorio o navegar desde la tablet ya te puede salvar la tarde.
También es muy práctico cuando te conectas a una WiFi que solo permite un dispositivo, algo típico en hoteles, aeropuertos, campus universitarios o redes con portal cautivo. En lugar de pelearte con las limitaciones, conectas únicamente el móvil a esa red, lo autenticas donde toque (usuario/contraseña, portal web, etc.) y luego compartes la conexión con tu portátil, tablet o consola a través del hotspot del teléfono.
Otro caso bastante habitual es cuando el router emite únicamente en 5 GHz y tienes aparatos que solo soportan 2,4 GHz. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz, lo que permite pasar de 5 GHz a 2,4 GHz para dispositivos antiguos. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz para que se conecten cámaras IP, enchufes inteligentes, domótica antigua o dispositivos económicos que no entienden la banda rápida.
Si trabajas con VPN en tu smartphone, usarlo como repetidor te permite que otros dispositivos aprovechen esa misma VPN sin necesidad de configurar nada en ellos. Es útil, por ejemplo, para una consola o una Smart TV donde no puedes instalar fácilmente la app de la VPN o donde la configuración manual es un engorro.
¿Cómo funciona realmente un móvil como repetidor WiFi?
Durante años, Android solo permitía usar el punto de acceso con los datos móviles como origen. Si activabas el hotspot, el WiFi del móvil se apagaba automáticamente. Era imposible estar conectado a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, crear otra WiFi para repetirla, salvo haciendo root y trasteando con apps muy específicas.
Esto cambió con la llegada de la llamada concurrencia STA/AP (Estación / Punto de Acceso). Gracias a esta tecnología, el chip WiFi del teléfono puede comportarse como cliente (conectándose al router) y como punto de acceso (emitiendo su propia red) de forma simultánea. Google empezó a estandarizarlo a partir de Android 9, pero algunos fabricantes como Samsung ya lo habían implementado antes en modelos como el Galaxy S7, donde existía la opción de “Compartir WiFi”.
En la práctica, cuando activas esta función el móvil se engancha a tu red doméstica y crea un nuevo SSID con su propia contraseña y parámetros de seguridad. Los equipos que se conecten al móvil navegarán como si estuviesen directamente en la red original, aunque con algo menos de ancho de banda y un pelín más de latencia, ya que el teléfono está recibiendo y reenviando los datos a la vez.
Apps para convertir tu Android en un repetidor WiFi
No todos los móviles gestionan igual esta función. En algunos modelos, al activar el punto de acceso mientras estás conectado por WiFi, el sistema corta la conexión original y el hotspot pasa a usar los datos móviles en vez de la red inalámbrica. Si te ocurre eso (por ejemplo cuando Android no detecta redes Wi-Fi), necesitas tirar de aplicaciones de terceros que fuerzan el comportamiento de repetidor.
Durante mucho tiempo una de las herramientas más conocidas para esto fue fqrouter2, una app veterana que permitía repetir WiFi y hacer tethering avanzado en móviles antiguos. Ya no está en Google Play, pero todavía se puede encontrar en repositorios como UpToDown y es una alternativa válida si tienes un terminal muy viejo, tipo Android 4.4, que quieras reconvertir en repetidor fijo. Eso sí, exige acceso root, por lo que no es apta para todos los públicos.
Para móviles más actuales destacan alternativas como NetShare, que ofrece una versión para usuarios root y otra sin necesidad de permisos especiales. La app funciona muy bien y permite repetir WiFi incluso en equipos donde Android no lo soporta de forma nativa, pero tiene un límite: pasado un tiempo de uso gratuito, tendrás que pagar una licencia única (en torno a los 8,5 euros) si quieres usarla sin restricciones.
Si quieres algo gratuito, una opción muy recomendable es WiFi Repeater (a veces aparece como WiFi Repeteater). Esta aplicación permite repetir una red inalámbrica tanto en móviles con root como sin él, es compatible desde Android 4.2.2 y hace exactamente lo que necesitas: conectarse a un WiFi y emitir otro. Además, no tiene un coste de licencia como NetShare, de modo que es ideal para salir del paso con un móvil viejo.
En el mundo real hay muchos usuarios que han logrado repetir redes, por ejemplo, para conectar una Nintendo Switch a un WiFi problemático o redes de trabajo caprichosas usando NetShare, configurando posteriormente un proxy en la propia consola. Aunque la velocidad no es espectacular, demuestra que estas soluciones son útiles para situaciones donde el dispositivo destino no es capaz de conectarse bien al WiFi original.
Configurar un móvil Android como repetidor con WiFi Repeater
Si tu teléfono no trae la función de compartir WiFi de serie, uno de los métodos más sencillos pasa por instalar WiFi Repeater y usarlo como puente. El flujo general es parecido en casi todas las apps similares, pero usando esta como ejemplo te haces una idea muy clara de lo que hay que hacer.
Tras instalar la aplicación desde la Play Store, lo primero es conectar el móvil a la red WiFi que quieres ampliar. Una vez tengas Internet en el teléfono, abre WiFi Repeater y toca en el icono o sección donde se muestra la red inalámbrica activa. La app te pedirá permiso para acceder a la ubicación, algo necesario en Android moderno para poder escanear redes y gestionar puntos de acceso.
Cuando todo está listo, en la parte superior de la interfaz suele aparecer un código QR con los datos de la nueva red. Escaneando ese código con otro móvil puedes conectarte sin escribir nada. Si el dispositivo que quieres conectar no soporta códigos QR (por ejemplo, muchos portátiles o consolas), puedes introducir a mano el nombre de la red (SSID) y la contraseña que se muestran justo debajo en la aplicación.
El detalle importante es que, en muchas de estas apps, para que haya conectividad real debes entrar en la configuración avanzada de la red WiFi del dispositivo cliente y ajustar el apartado de Proxy a “Manual”. Ahí tendrás que escribir como “Nombre del host del proxy” la IP que indica la aplicación (normalmente algo tipo 192.168.49.1) y como “Puerto proxy” el número de puerto HTTP que aparece en la zona de ajustes (por ejemplo 8282). Sin ese paso, te podrás conectar a la red pero no habrá navegación por culpa de problemas de navegación.
Algunas aplicaciones como NetShare funcionan de forma muy parecida: el móvil crea una especie de red tipo hotspot con proxy a la que se enganchan otros dispositivos. Es algo menos transparente que la función nativa de compartir WiFi de Android, pero resuelve el problema de muchos móviles que de fábrica no permiten repetir la red inalámbrica.
Cómo usar la función nativa “Compartir Internet” para repetir WiFi
En los móviles Android más modernos es bastante probable que tu propia capa de sistema permita compartir la red WiFi entrante como si fuesen datos móviles. Si es tu caso, no necesitas apps externas ni root, solo encontrar bien la opción en ajustes.
El camino puede variar un poco según la marca, pero suele ser algo así: Ajustes > Redes e Internet (o Conexiones) > Zona WiFi / Punto de acceso > Compartir Internet. Dentro podrás activar el punto de acceso portátil y, en muchos modelos, elegir de dónde sale la conexión (datos móviles o WiFi). Es clave marcar la opción de compartir conexión WiFi para que el móvil no tire de tu tarifa de datos. Si necesitas controlar qué red prioriza Android, puedes ver cómo configurar la prioridad de red WiFi.
En algunos Samsung y otros fabricantes verás un apartado específico llamado “Compartir WiFi” dentro de las opciones del hotspot. Ahí puedes renombrar la red que va a emitir tu móvil, cambiar la contraseña, definir la banda de frecuencia y hasta configurar el tiempo para que se apague automáticamente el punto de acceso cuando no haya ningún dispositivo conectado.
Si te conectas escaneando el código QR que ofrece Android, el proceso es mucho más cómodo. Simplemente apuntas con la cámara del otro móvil o tablet y el sistema rellena automáticamente el nombre de red y la contraseña, sin necesidad de teclear nada. Esta red que crea el teléfono suele tener un alcance más corto que el del router principal, pero para cubrir una habitación o un pequeño rincón de la casa es más que suficiente.
Desde funciones nativas suele ser posible ver al menos el número de dispositivos conectados al hotspot, mientras que apps específicas como WiFi Repeater enseñan una lista detallada de equipos, IPs y a veces hasta consumo de tráfico. No es tan avanzado como un router profesional, pero para controlar qué se está conectando es más que aceptable.
Reutilizar un móvil viejo como repetidor fijo en casa
Si tienes por ahí un smartphone que ya no usas porque va lento o se ha quedado desfasado, puedes reconvertirlo en un repetidor casero permanente y mejorar un poco la cobertura en ciertas zonas. No va a rendir igual que un repetidor WiFi 6 moderno, pero como solución de 0 euros, cumple.
La idea es muy simple: colocas el móvil viejo en una zona intermedia de la casa donde aún llegue bien la señal del router, lo conectas ya sea por WiFi o mediante un adaptador USB a Ethernet, y activas el punto de acceso para que repita la conexión. Si optas por cable Ethernet (usando un adaptador USB-RJ45 compatible), tendrás mejor estabilidad que si dependes de una conexión inalámbrica débil desde el principio. Para consejos sobre cómo potenciar la señal móvil en ubicaciones complicadas, revisa guías específicas.
No todos los teléfonos viejos soportan WiFi 6 ni bandas avanzadas, pero para dar conexión a una televisión en otra habitación, una consola o varios equipos de domótica suele ser suficiente. Lo único que cambia es la calidad de la antena del móvil y el estándar que soporte (WiFi 4, 5, etc.), que marcarán el máximo de velocidad y alcance que vas a obtener.
Opciones de seguridad y configuración del hotspot
Cuando conviertes un móvil en punto de acceso es fundamental cuidar la seguridad de la red que emite. Lo mínimo es cambiar el nombre de la red (SSID) y, sobre todo, la contraseña por defecto que genera el sistema, evitando claves sencillas o las típicas combinaciones 12345678, qwerty y similares.
En casi todos los Android recientes podrás elegir el tipo de cifrado WiFi. Las opciones más comunes son WPA2-Personal, WPA2/WPA3-Personal y WPA3-Personal. Lo ideal es que uses WPA3 si tanto el móvil como los dispositivos que vas a conectar lo soportan. Si tienes aparatos más antiguos, WPA2 o el modo mixto WPA2/WPA3 es una buena opción para maximizar compatibilidad sin renunciar a una protección aceptable.
Otro punto clave es la banda de frecuencia. Los móviles de gama media y alta suelen permitir emitir en 2,4 GHz o 5 GHz, aunque no en ambas a la vez. La banda de 2,4 GHz llega más lejos, traspasa mejor paredes y es la que tienen casi todos los dispositivos, pero sufre más interferencias. La banda de 5 GHz ofrece más velocidad y suele estar menos saturada, pero su alcance es menor. Para un uso normal de tethering o repetidor con los dispositivos cerca, 5 GHz suele ir mejor; si vas a conectar domótica o aparatos lejanos, 2,4 GHz puede ser más práctica.
Finalmente, muchos móviles permiten activar extras como límite de datos, apagado automático del hotspot si no hay nadie conectado, modo de ahorro de energía, posibilidad de ocultar el SSID o ajustes avanzados relacionados con WiFi 6 y marcos de administración protegidos. Cuanto más moderno sea el smartphone, más parámetros podrás tunear.
Compartir datos móviles como alternativa al WiFi
Además de repetir una red inalámbrica existente, siempre puedes convertir el móvil en un router 4G/5G improvisado usando una tarjeta SIM exclusiva para ese dispositivo. Es una jugada muy útil cuando en una zona hay mala cobertura del router pero buena señal móvil.
Por ejemplo, puedes poner una SIM barata en un teléfono viejo, dejarlo en la habitación donde tengas varios gadgets de domótica que no llegan al WiFi del router y compartir datos móviles con ellos. Muchos de estos aparatos apenas consumen tráfico, de modo que no necesitas una tarifa enorme para mantenerlos conectados; además, con algunos trucos se puede mejorar la cobertura móvil en interiores.
La configuración suele seguir un patrón parecido: entras en Ajustes > Conexiones (o similar) > Conexión compartida / Zona WiFi portátil, activas el punto de acceso y defines nombre de red, contraseña, tipo de cifrado y banda. En iPhone la función equivalente está también disponible y se configura de forma muy parecida desde “Punto de acceso personal”.
Es crucial que la contraseña que pongas sea lo bastante robusta para evitar intrusos. No es buena idea dejar la red abierta ni usar claves obvias, porque cualquiera podría conectarse y fundirse tu bono de datos. Si quieres algo fácil de recordar sin sacrificar demasiado la seguridad, siempre es mejor una frase larga con números que una secuencia corta y sencilla.
Cuando uses datos móviles para alimentar el hotspot, vigila el consumo de tráfico. Un solo portátil descargando actualizaciones o viendo vídeo en streaming puede devorar gigas en un momento. Para uso esporádico, compartir datos es perfecto; como solución fija, probablemente te salga más a cuenta un router 4G dedicado o una segunda línea de fibra.
Ventajas de usar el móvil como repetidor WiFi de emergencia
La primera ventaja es evidente: no necesitas gastar dinero extra en hardware. Si ya tienes un smartphone que no usas a diario, puedes aprovecharlo como repetidor sin coste. Solo tendrás que enchufarlo a la corriente y dejarlo configurado donde te interese.
Otra gran ventaja es que configurar el hotspot o una app de repetidor es rápido y relativamente sencillo. No hace falta ser un experto en redes: basta con seguir un par de menús de ajustes, elegir nombre de red, contraseña, banda y, si acaso, marcar la casilla de compartir WiFi en lugar de datos móviles. Una vez lo tienes, activarlo y desactivarlo es tan simple como pulsar un botón en la barra de accesos rápidos.
Además, esta solución es muy flexible. Puedes conectar prácticamente cualquier dispositivo con WiFi: portátiles, móviles, tablets, consolas, Smart TV, gadgets de domótica, etc. Aunque no tendrás las opciones avanzadas de un router (QoS, VLAN, control parental a fondo…), como método de emergencia cubre casi todo lo que sueles necesitar.
Otro punto interesante es que, si te vas de viaje y contratas una eSIM que permita tethering, puedes usar el smartphone como router de viaje para varios dispositivos a la vez: ordenador, tablet, portátil de trabajo, etc. Algunos operadores de eSIM limitan el uso de punto de acceso, pero otros lo permiten sin problemas; en esos casos, el móvil se convierte en la pieza central de tu conexión mientras te mueves.
Limitaciones y puntos débiles de este método
No todo son ventajas. Un teléfono no está diseñado para estar funcionando como punto de acceso 24/7, así que hay varios aspectos a tener en cuenta antes de usarlo como repetidor permanente.
El primero es la batería. Mantener el WiFi activo, el hotspot encendido y varios dispositivos conectados hace que el móvil consuma energía a toda velocidad. En la práctica, tendrás que dejarlo enchufado de forma casi constante. Estar cargando al 100% durante horas no es lo mejor para la salud de la batería, por eso se recomienda utilizar móviles antiguos que ya no te importe degradar, y si puedes, combinarlo con un enchufe inteligente que corte la carga de vez en cuando para no tenerlo siempre al máximo.
Otro punto débil es la cobertura. Las antenas de los smartphones son pequeñas y tienen menos ganancia que las de un repetidor WiFi o un sistema Mesh. El resultado es que la red que emite el móvil suele tener menos alcance y estabilidad, sobre todo si intentas cubrir distancias largas o varias habitaciones. La parte positiva es que puedes mover el teléfono fácilmente y acercarlo a la zona donde realmente necesitas señal.
Además, la mayoría de móviles no ofrecen doble banda simultánea. Aunque puedan conectarse a 2,4, 5 o incluso 6 GHz, cuando actúan como punto de acceso solo emiten en una banda concreta. Si repites una red de 2,4 GHz, el hotspot también funcionará en esa banda, y lo mismo si usas 5 GHz. No puedes estar conectado a 5 GHz y repetir en 2,4 a la vez, algo que sí hacen algunos sistemas profesionales.
Si usas tu tarifa de datos para alimentar el hotspot, tendrás también el problema del posible sobrecoste por uso intensivo. Conexiones de portátil, descargas grandes, juegos online y streaming pueden disparar el consumo y hacer que agotes la franquicia muy rápido. A veces, a base de compartir datos te sale más caro que haber invertido directamente en un repetidor o PLC decente.
Por último, en muchos escenarios el ancho de banda efectivo se reduce, porque el móvil hace de puente y tiene que recibir y reenviar cada paquete. Esto provoca que, en la práctica, la velocidad se vea más limitada que si el dispositivo se conectara directamente al router. Para navegar, ver vídeos en calidad normal o jugar de manera casual suele ser suficiente; para grandes descargas o streaming en 4K, no tanto.
Cuándo merece la pena un repetidor o sistema WiFi dedicado
Aunque el móvil repetidor es una gran solución de emergencia, si quieres mejorar de verdad la cobertura WiFi de toda la vivienda lo más sensato es plantearse un repetidor de calidad o un sistema Mesh. Estos equipos integran mejores antenas, firmware optimizado y soporte para tecnologías modernas como WiFi 6.
Un buen repetidor o un nodo Mesh con WiFi 6 te permite lograr mayor velocidad real, menor latencia y mejor estabilidad, sobre todo si vas a conectar muchos dispositivos al mismo tiempo. Es interesante que tengan puertos Ethernet Gigabit para poder sacar el máximo partido a conexiones de fibra de 1 Gbps o similares, y que permitan cierta configuración avanzada, como elegir bandas, potencia de emisión o control de canales.
La ubicación de estos repetidores es crítica: deben colocarse en una zona donde todavía reciban una señal sólida del router para poder redistribuirla. Si los pones demasiado lejos, solo amplificarán una WiFi ya pobre, y la experiencia será mala. Lo mismo se aplica al móvil que uses como repetidor: búscale un “punto medio” entre el router y la zona donde falla la cobertura.
Incluso puedes combinar ambas soluciones: usar un buen repetidor WiFi en el centro de la casa y colocar, en una zona muy concreta, un móvil viejo como pequeño punto de acceso adicional para dar servicio a un rincón concreto, como un trastero, un garaje o la casa de invitados, siempre que no quieras invertir en más hardware.
Dar una nueva vida a tu smartphone como repetidor WiFi de emergencia es una forma pragmática de aprovechar lo que ya tienes: con un poco de configuración, algunas apps cuando el sistema no ayuda y un mínimo de cabeza con la seguridad y la colocación, puedes extender la cobertura de tu red, compartir VPN o datos móviles y salvar muchas situaciones puntuales sin gastar dinero en dispositivos adicionales, aunque teniendo siempre presente que no sustituye a un buen repetidor o a un sistema Mesh cuando buscas una solución estable y permanente. Comparte esta guía y mçás usuarios sabrán usar su móvil como un repetidor Wifi.
Continúar leyendo...