Android siempre ha presumido de ofrecer multitarea real y libertad total para instalar aplicaciones, pero esa misma ventaja puede convertirse en un quebradero de cabeza cuando el móvil empieza a ir lento y la batería vuela sin que apenas lo usemos. Muchas de esas apps que instalamos alegremente se quedan activas en segundo plano, consumiendo recursos sin aportar nada mientras tenemos la pantalla apagada o el teléfono en el bolsillo.
En ese contexto aparece Greenify, una herramienta pensada para hibernar aplicaciones de forma inteligente y controlar qué procesos se mantienen activos cuando no los estás usando. A diferencia de los típicos “task killers”, no mata la app para que se vuelva a encender sola a los pocos minutos, sino que la deja en una especie de sueño profundo hasta que tú la vuelves a abrir. Vamos a ver en detalle cómo funciona, qué puede hacer por tu batería y qué limitaciones tiene según la versión de Android y si tu dispositivo es root o no.
Multitarea en Android: potencia… y consumo de batería
Uno de los grandes puntos fuertes de Android es que ofrece una multitarea real basada en el kernel Linux, capaz de gestionar un montón de procesos al mismo tiempo cambiando entre ellos en intervalos muy cortos. El sistema operativo utiliza un algoritmo de planificación que tiene varios objetivos: ofrecer un buen tiempo de respuesta para lo que haces en primer plano, permitir que las tareas en segundo plano funcionen correctamente, evitar que algunos procesos se queden sin CPU, y equilibrar las prioridades de procesos importantes y secundarios.
Para lograrlo, Android se apoya en una política de planificación con prioridades dinámicas. En la práctica, el sistema va revisando qué hace cada proceso y va subiendo o bajando su prioridad: a los que llevan mucho tiempo sin usar la CPU se les va favoreciendo, y a los que se pasan un buen rato ejecutándose se les penaliza. El efecto colateral es que al cabo de cierto tiempo puedes acabar con un buen montón de procesos en memoria, en hilos secundarios y servicios, que terminan por ralentizar el sistema y disparar el uso de RAM y batería.
En teoría tiene su parte positiva: si una app se mantiene residente en memoria, su arranque posterior es casi instantáneo. Sin embargo, con la potencia de los procesadores actuales, tanto en móviles como en tablets, ese tiempo que se ahorra es cada vez menos relevante, mientras que el impacto en consumo energético sigue estando ahí. Por eso, cuando tenemos muchas apps instaladas, es bastante habitual notar que un móvil nuevo aguanta más batería que el mismo móvil un año después, aun usándolo de forma parecida.
Android y los procesos en segundo plano
Android, al estar basado en Linux, hereda gran parte de su modelo de procesos y servicios en segundo plano. Muchas aplicaciones que instalas no se cierran del todo cuando abandonas la pantalla, sino que se quedan con hilos activos, servicios en background o tareas programadas a la espera de recibir algo o lanzar una actualización.
En algunos casos esto es totalmente necesario: por ejemplo, una app de correo o de mensajería necesita un servicio en segundo plano para recibir nuevos mensajes, o una app de música debe seguir reproduciendo aunque la pantalla esté apagada. Pero en otros muchos casos, esos procesos residuales solo sirven para gastar batería sin aportar nada útil. Es habitual ver juegos, apps de mapas, herramientas que solo usas ocasionalmente o servicios poco importantes manteniéndose despiertos en segundo plano.
Cuando utilizas un administrador de tareas, ya sea el que viene con Android o uno de terceros, lo que haces es finalizar completamente las tareas activas. El problema es que, pasado un rato, algunas de esas apps se vuelven a poner en marcha automáticamente para comprobar datos, mostrar notificaciones o quedar listas para cuando las abras. Por eso, los típicos “task managers” no resultan del todo efectivos a la hora de ahorrar batería a medio y largo plazo.
Greenify (Free, Google Play) →
Doze, App Standby y por qué Greenify sigue siendo útil
Desde Android 6 en adelante, Google introdujo modos de ahorro de energía más avanzados como Doze y App Standby. Estas funciones nativas detienen o limitan de forma inteligente la actividad innecesaria de las apps cuando el móvil está en reposo, con la pantalla apagada y sin movimiento. De esta manera, muchas aplicaciones dejan de sincronizar o despertar el procesador constantemente cuando no estás usando el dispositivo.
Eso supuso un gran avance respecto a Android 5, 4.4 y versiones anteriores, donde las apps podían seguir ejecutándose en segundo plano sin apenas restricciones y consumir batería sin control. En esos sistemas antiguos, una herramienta como Greenify marca la diferencia, porque permite cortar esa actividad de fondo y forzar que las aplicaciones se “duerman” cuando ya no están en uso.
Incluso en móviles más modernos, Greenify puede ser un complemento interesante a los modos de ahorro nativos, ya que te da un control más fino sobre qué apps se hibernan, incluyendo muchas que el propio sistema considera “exentas” o que se siguen despertando de forma agresiva. Esto se vuelve especialmente útil cuando tienes un terminal con poca RAM o un procesador modesto y notas que el rendimiento se resiente en cuanto acumulas varias apps instaladas.
¿Qué es Greenify y cómo funciona la hibernación?
Greenify es una aplicación para Android diseñada para forzar a determinadas apps a entrar en modo hibernación cuando no las estás usando. A diferencia de un cierre tradicional, la idea es que la app no desaparece del sistema ni se desinstala, simplemente se coloca en un estado en el que no puede ejecutar procesos en segundo plano ni consumir recursos de forma constante.
El desarrollador plantea la hibernación como un estado intermedio: la aplicación no está cerrada del todo, pero no tiene permiso para mantener servicios activos, lanzar tareas automáticas o quedarse “despierta” revisando datos mientras tú no la abres. Cuando decides usarla, simplemente la inicias como siempre desde el launcher y funciona con total normalidad, como si nada hubiera pasado. Al dejar de usarla y abandonarla, Greenify vuelve a hibernarla de nuevo.
Una de las claves de Greenify es que clasifica las apps según su nivel de “peligro” o impacto en segundo plano. Nada más abrirla, la herramienta analiza el sistema y te muestra una lista de aplicaciones organizadas según su comportamiento: cuáles se despiertan con más frecuencia, cuáles mantienen servicios o wakelocks, etc. Esta información sirve para que decidas mejor qué apps merece la pena hibernar y cuáles conviene dejar en paz para no perder funciones importantes.
Hibernar apps paso a paso con Greenify
El uso básico de Greenify es bastante sencillo: para añadir una app a la lista de hibernación solo tienes que pulsar el icono con el símbolo “+” dentro de la aplicación. Al hacerlo, se abre una pantalla con el listado de apps instaladas en el dispositivo. Greenify suele ordenar estas aplicaciones en función de su actividad en segundo plano, de modo que identifiques rápido las más problemáticas.
Cuando localices una app que quieras hibernar, la seleccionas y confirmas con el visto bueno de la parte superior de la pantalla. Si hay alguna aplicación que no aparece en la parte alta de la lista pero te interesa controlar, puedes buscarla más abajo, ya que normalmente Greenify muestra también apps que no están generando actividad excesiva pero que igualmente pueden ser hibernadas si tú decides que no necesitas que se mantengan en segundo plano.
Es importante manejar Greenify con cierto cuidado, porque te da un poder considerable sobre el comportamiento interno del sistema. Antes de mandar una app a hibernación, deberías plantearte si depende de notificaciones, alarmas u otras funciones que necesiten estar vigilando eventos en segundo plano. De lo contrario, podrías encontrarte con sorpresas desagradables.
¿Qué apps conviene hibernar (y cuáles no)?
Un ejemplo clásico es la app de reloj o de alarmas de Android. Si decides ponerla en hibernación para arañar unos minutos de batería, corres el riesgo de que las alarmas dejen de sonar porque la app no puede mantenerse activa a la hora programada. Lo mismo ocurre con aplicaciones de mensajería como WhatsApp o similares: si las hibernas, los mensajes no llegarán hasta que abras la aplicación manualmente y vuelva a estar activa.
En cambio, resulta muy razonable hibernar apps como juegos que solo abres de vez en cuando, herramientas de mapas que no usas en segundo plano, o aplicaciones que sabes que no necesitas que estén sincronizando constantemente. Un buen candidato son muchas apps de redes sociales secundarias, utilidades de fabricantes, bloatware que no puedes desinstalar pero que no necesitas activo, etc.
Para tomar decisiones más informadas, es muy recomendable apoyarse en herramientas como Wakelock Detector u otras apps de monitorización, que te dicen qué aplicaciones se mantienen despiertas de manera persistente y están tirando de la CPU. Con esa información, puedes ir añadiendo a Greenify solo aquellas que realmente estén abusando de los recursos. Otra opción, más drástica, es desactivarlas por completo desde los ajustes de Android o con utilidades como SD Maid, o directamente desinstalarlas si ya no te hacen falta.
Greenify frente a los Task Managers tradicionales
Un administrador de tareas clásico se limita a matar el proceso de la aplicación de forma inmediata. Eso libera memoria RAM en ese momento, pero normalmente el sistema o la propia app volverán a levantar procesos en segundo plano cuando toque sincronizar, revisar notificaciones o ejecutar tareas programadas, de forma que el problema reaparece al cabo de poco tiempo.
Greenify funciona de otro modo: no se dedica a cerrar la app una y otra vez, sino que impide que vuelva a ejecutar procesos de fondo mientras está hibernada. La aplicación permanece instalada y disponible, pero no puede hacer nada por detrás hasta que tú la abras de nuevo de forma consciente. De esta manera, se evita el ciclo constante de cerrar-abrir-cerrar que tantos recursos consume.
El ahorro de batería viene precisamente de reducir al mínimo ese trabajo silencioso de las apps residentes. Eso sí, el precio a pagar es que mientras una aplicación está hibernada no generará notificaciones, no se sincronizará ni realizará tareas automáticas. Por lo tanto, hay que encontrar un equilibrio entre ahorrar energía y no perder información importante.
Uso de Greenify con y sin root
Históricamente, la gran desventaja de Greenify era que requería permisos de superusuario (root) para funcionar a pleno rendimiento. Para poder controlar a fondo los procesos y aplicar la hibernación automática de forma totalmente transparente, la app necesitaba acceso de administrador al sistema. Eso hacía que muchos usuarios se quedaran fuera, ya que rootear el dispositivo no siempre es sencillo ni recomendable para todo el mundo.
Con la llegada de versiones más recientes, Greenify incorporó un modo de funcionamiento sin necesidad de root. Gracias a este modo no-root, cualquier usuario puede probar la app, añadir aplicaciones a la lista de hibernación y disfrutar de parte de sus ventajas sin modificar el sistema. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la hibernación automática completa sigue estando reservada a los dispositivos rooteados, porque Android, sin esos permisos, limita mucho lo que una app puede hacer con otras aplicaciones.
En el caso de algunos terminales con root, si al intentar hibernar apps aparecen errores relacionados con permisos o notificaciones de que no se puede completar la hibernación, suele ser necesario revisar la app de gestión de superusuario. Muchos usuarios han reportado que sustituyendo el clásico SuperUser por SuperSU, Greenify obtiene los permisos adecuados y deja de mostrar avisos de fallo en la hibernación.
Características avanzadas: Xposed, versión Pro e Island
Greenify cuenta con funciones experimentales y avanzadas que dependen de módulos como Xposed Framework y, en algunos casos, de la versión de donación (Pro). Entre esas características se encuentran opciones como “mantener notificaciones” o ajustes más finos sobre el comportamiento de ciertas apps hibernadas.
Hay usuarios que comentan problemas al intentar activar la opción de “mantener notificaciones” en el apartado de características experimentales con Xposed: la app les pide activar el módulo y reiniciar, pero tras hacerlo la función sigue sin quedar activada, aunque otros módulos como Amplify funcionen correctamente. En estos casos, hay que tener en cuenta que la compatibilidad entre versiones concretas de Xposed, Greenify y el propio sistema Android puede ser delicada. Conviene revisar que el módulo de Greenify esté realmente marcado en Xposed, que se haya reiniciado por completo el dispositivo, y comprobar también la versión de Greenify (Pro o gratuita) por si hubiera diferencias en las funciones soportadas.
Además, Greenify ofrece una versión de donación que abre posibilidades extra, como la hibernación de aplicaciones de sistema o una integración más profunda con los modos de ahorro nativos de Android 6 en adelante. Estas funciones pueden marcar la diferencia en dispositivos donde muchas apps preinstaladas del fabricante no se pueden desinstalar, pero sí se pueden hibernar para que dejen de consumir recursos cada dos por tres.
Por otro lado, en combinación con herramientas como Island, es posible configurar una hibernación aún más agresiva o “hibernación profunda”. Algunos usuarios buscan, por ejemplo, que a ciertas horas del día una app quede totalmente controlada (por motivos de bloqueo de distracciones, control parental, etc.) y preguntan si se puede conseguir algo así sin root. El enfoque suele pasar por combinar Island para aislar o clonar la app, junto con Greenify para mandarla a un estado de hibernación muy estricto, aunque sin root y sin automatizaciones de terceros, suele ser complicado evitar tener que intervenir manualmente de vez en cuando.
¿Dónde descargar Greenify y modelo de uso recomendado?
Greenify se puede descargar directamente desde la Google Play Store de forma gratuita. La versión básica es completamente funcional y permite hibernar muchas de las apps que más batería consumen sin coste alguno. Si tras usarla durante varios días notas que realmente mejora el rendimiento del terminal y prolonga la autonomía, siempre puedes considerar apoyar al desarrollador mediante la versión de donación, que activa funciones adicionales.
Un modelo de uso muy práctico consiste en empezar identificando las apps que más despiertan el procesador y más wakelocks generan usando una herramienta de monitorización. Con esa lista en la mano, se añaden a Greenify aquellas que no necesites que estén activas continuamente. Después, se prueba el móvil durante unos días para ver si notas mejoras en batería y fluidez, sin dejar de comprobar que no pierdes notificaciones importantes ni alarmas.
Si ves que alguna app hibernada está generando problemas (no llegan mensajes que necesitas, se pierden alarmas críticas o no se actualizan datos relevantes), es tan sencillo como quitarla de la lista de Greenify. Para hacerlo, basta con mantenerla pulsada dentro de la interfaz de la app y tocar el icono de la “X” para que salga de la hibernación gestionada. Es recomendable abrir manualmente esa aplicación una vez para que quede de nuevo en funcionamiento normal en segundo plano, si así lo requiere su uso.
Greenify aprovecha las bases de Linux y el funcionamiento interno de Android para ofrecer una forma bastante elegante de mantener a raya las aplicaciones que malgastan batería en segundo plano. Aunque los modos Doze y App Standby han mejorado mucho la situación en versiones recientes del sistema, sigue siendo una herramienta muy potente, especialmente en dispositivos antiguos o con hardware modesto donde cada miliamperio y cada mega de RAM cuenta.
Usada con cabeza, eligiendo bien qué apps hibernar y combinándola con otras utilidades como Xposed o Island cuando tiene sentido, te permite recuperar fluidez, alargar la autonomía y tener un control mucho más fino sobre lo que realmente está ocurriendo dentro de tu móvil. Comparte la información y más personas sabrán del tema.
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