Noticia Cómo identificar especies con Google Fotos y apps de reconocimiento

Identificar especies con Google Fotos


Si te gusta el campo, la montaña o simplemente pasear por un parque, seguro que más de una vez te has preguntado qué planta, seta o animal tenías delante. Hoy en día, con un móvil en el bolsillo, es perfectamente posible identificar especies con Google Fotos y varias apps de reconocimiento casi al instante, sin cargar con pesadas guías ni ser experto en biología.

La combinación de Google Fotos, Google Lens y aplicaciones especializadas ha supuesto una auténtica revolución en la llamada “ciencia ciudadana” y en la forma en que nos relacionamos con la naturaleza. Desde naturalistas profesionales hasta niños curiosos pueden fotografiar seres vivos, obtener una propuesta de especie y, además, aportar datos valiosos para la conservación de la biodiversidad.

Qué es Google Lens y cómo ayuda a identificar especies desde Google Fotos​


Google Lens es una tecnología de visión por ordenador de Google que permite analizar lo que aparece en una imagen y relacionarlo con información de Internet. No solo identifica plantas y animales: también traduce textos, reconoce monumentos, extrae datos de tarjetas de visita, busca productos o encuentra imágenes similares.

Cuando usas Lens desde Google Fotos, la aplicación toma la foto que has hecho y compara los objetos que aparecen con millones de imágenes indexadas. A partir de ahí, calcula qué resultados son más parecidos y relevantes, teniendo en cuenta no solo la similitud visual, sino también el texto asociado a esas imágenes, metadatos de las webs donde están alojadas y otros indicadores de contexto.

En la práctica, esto significa que, si haces una foto a una planta o un animal, Google Lens genera varias hipótesis de identificación y las ordena por probabilidad. Puede que para un perro, por ejemplo, considere que hay un 95 % de posibilidades de que sea un pastor alemán y un 5 % de que sea un corgi; en ese caso, lo habitual es que te muestre solo la opción más probable, el pastor alemán.

En otros escenarios, como al fotografiar un producto concreto (unas zapatillas, unos vaqueros, un libro), Lens puede priorizar resultados de Búsqueda o Shopping relacionados con la compra o información detallada. En esos casos, incluso tiene en cuenta valoraciones de otros usuarios para decidir qué enseñar primero, siempre dentro de los algoritmos de clasificación de cada servicio de Google.

Para mantener cierto control sobre el contenido que ofrece, Google aplica en Lens los mismos estándares que en el resto de sus productos, como los filtros de Google SafeSearch para limitar resultados explícitos. Además, la herramienta no se ve afectada por anuncios directos en su forma de ordenar resultados, aunque sí pueda enlazar a otros servicios comerciales de Google.

Cómo usar Google Fotos y Google Lens para identificar plantas y animales​


Una de las formas más cómodas de aprovechar Lens es a través de Google Fotos, ya que prácticamente todas las fotos que haces con el móvil acaban almacenadas ahí. Desde esa misma galería puedes lanzar el reconocimiento y tratar de identificar la especie que te interesa sin salir de la aplicación.

El flujo básico en un móvil Android es muy sencillo: primero abres Google Fotos, eliges la imagen que quieras analizar y, después, pulsas en el icono de Google Lens. A partir de ahí, según el contenido de la foto verás información contextual, sugerencias de acciones o listas de productos similares. En el caso de seres vivos, suelen aparecer nombres comunes y científicos, descripciones, imágenes comparativas y enlaces a páginas especializadas.

Este funcionamiento no se limita a fauna y flora. Si fotografías ropa o artículos del hogar, Lens te propone productos parecidos y sitios donde comprarlos; con códigos de barras, recupera fichas de producto; con una tarjeta de visita, permite guardar el contacto; con la portada de un libro, muestra reseñas y resúmenes; con un cartel de un evento, sugiere añadirlo al calendario; con un monumento o un edificio, enseña información histórica y horarios; y si enfocas un cuadro en un museo, suele ofrecer datos sobre el artista y la obra.

En el ámbito que nos interesa, cuando apuntas a una planta, un animal o incluso un hongo, Lens trata de devolverte datos sobre la especie o raza, con mayor o menor precisión. Ahí es donde entran en juego tanto la calidad de la foto como el tamaño de su base de datos, y también tus propias habilidades para comparar imágenes y textos.

Un truco muy útil es aprovechar la función de selección de texto en las imágenes. Si Lens reconoce palabras impresas (por ejemplo, en un cartel o en un libro), puedes mantener pulsadas las palabras que te interesen y copiarlas al portapapeles, para pegarlas en otra app o traducirlas al vuelo con el propio Google Traductor.

Traducciones y usos extra de Lens que potencian tus observaciones​


Además de identificar especies, Google Lens destaca por su capacidad para traducir textos con Google Lens. Esto es especialmente práctico cuando estás consultando guías de campo en otros idiomas, leyendo artículos científicos o visitando un parque natural en el extranjero con carteles que no entiendes.

Lens puede traducir a todos los idiomas disponibles en Google Traductor, aunque para el reconocimiento directo en capturas de pantalla funciona de forma oficial con una lista concreta de idiomas de origen: chino, francés, alemán, hebreo, hindi, italiano, japonés, coreano, portugués y español, entre otros soportados. El proceso consiste en hacer la captura, abrirla en Google Fotos, tocar el icono de Lens y, después, elegir la opción de traducción.

Más allá del texto, el factor geográfico es clave. Si le das permiso de localización, Google Lens puede usar tu ubicación para ajustar mejor sus hipótesis. Por ejemplo, si estás en París y fotografías una gran torre metálica, es evidente que será más probable que estés mirando la Torre Eiffel y no una estructura similar en otra parte del mundo. Algo parecido sucede con muchas especies de plantas y animales: saber en qué región te encuentras descarta opciones imposibles.

Es importante tener en cuenta que puedes revisar y eliminar tu actividad en Google Lens desde los ajustes de tu cuenta de Google. Así controlas qué búsquedas quedan guardadas, algo a valorar si usas con frecuencia la herramienta para temas sensibles o simplemente no quieres dejar rastro.

Por último, recuerda que Lens no solo está disponible en Google Fotos. Puedes acceder a esta tecnología desde el Asistente de Google en la mayoría de móviles Android y desde la app de Google en algunos modelos, como los Pixel. De esta manera, tienes varias puertas de entrada al mismo motor de reconocimiento según la app que te resulte más cómoda.

Ciudadanía, ciencia y mapas: el papel de iNaturalist​


Identificar especies con Google Fotos


Más allá de Google, una de las plataformas que mejor ha aprovechado la fotografía digital para identificar seres vivos es iNaturalist, un proyecto de ciencia ciudadana de la California Academy of Sciences. Su objetivo no es solo saciar la curiosidad de quien hace una foto, sino generar datos fiables sobre biodiversidad a escala global.

El gran reto que afrontan zoólogos, micólogos y botánicos es que, en muchos casos, las especies solo están representadas por viejos ejemplares de museo. Seguirles la pista en la naturaleza es complicado y las evaluaciones de su estado de conservación se realizan cada muchos años. Con el ritmo al que avanzan el cambio climático y la destrucción de hábitats, cuando llegan los nuevos datos algunas especies ya han podido quedar al borde de la extinción.

Para atacar este problema, iNaturalist combina crowdsourcing, fotografías y mapas interactivos. Cualquier persona puede subir la foto de una planta en su vacaciones o de un caracol encontrado en el patio de casa, y la comunidad —formada por aficionados, naturalistas y científicos profesionales— se encarga de proponer y consensuar la identificación.

Las observaciones se situan sobre mapas construidos con Google Maps Platform, de manera que es fácil ver qué especies se han registrado en un área concreta. Si te interesa, por ejemplo, la mariposa monarca, puedes visualizar un mapa global con todos los avistamientos y navegar por ellos para saber cuándo y dónde se observaron.

Las aplicaciones móviles de iNaturalist, tanto para Android como para iOS, aprovechan el GPS de los teléfonos para asociar automáticamente coordenadas de latitud y longitud a cada foto. Además, el equipo del proyecto enriquece esa información espacial con datos climáticos de satélites como Landsat o MODIS y otros conjuntos sobre uso del suelo y población humana.

Desde 2017, la plataforma ha registrado millones de observaciones de cientos de miles de colaboradores, cubriendo más de cien mil especies distintas. Esto ha permitido a los científicos detectar redescubrimientos sorprendentes y presencia de animales raros en lugares inesperados. Entre los casos llamativos se incluye un caracol de una isla vietnamita que no se veía desde hacía más de un siglo, o el avistamiento de un ave poco común en Los Ángeles que identificó una niña de diez años con ayuda de la comunidad.

Qué hay detrás de la identificación: de las claves dicotómicas a la IA​


En el trabajo profesional de zoólogos, micólogos y botánicos, la identificación de especies sigue siendo un proceso técnico y, a menudo, complejo. Las guías clásicas se basan en claves dicotómicas: una serie de preguntas sobre rasgos anatómicos o morfológicos que van acotando grupos hasta llegar, con suerte, al nivel de especie.

En muchos casos, determinados caracteres son tan finos que es imprescindible recurrir al microscopio o a reactivos químicos para detectar estructuras y reacciones específicas. Y en los grupos más conflictivos, donde las especies se parecen muchísimo entre sí, solo un análisis genético puede arrojar una respuesta clara.

Sin embargo, también hay situaciones en las que un especialista con buena experiencia puede reconocer la especie de un vistazo, simplemente por su aspecto global y su hábitat. A este tipo de identificación visual directa se la conoce como identificación “de visu”, y es, precisamente, el terreno donde la inteligencia artificial empieza a ser realmente útil.

Los algoritmos actuales son capaces de procesar cantidades inmensas de imágenes y aprender patrones que, a nivel práctico, permiten ofrecer propuestas de identificación bastante finas, sobre todo en grupos bien documentados. Para el naturalista aficionado, esto significa que, en muchos casos, basta con hacer una buena foto para tener una pista razonable de lo que está viendo.

Aun así, hay que tener claro que herramientas como Google Lens trabajan con similitud de imágenes, no con comprensión biológica del ser vivo. El sistema no “ve” una especie como tal, solo compara la foto que has hecho con millones de fotos parecidas y devuelve las que encajan mejor en color, forma y contexto visual. Esa diferencia explica por qué, a veces, sus propuestas son muy certeras y otras, bastante disparatadas.

Los límites de Google Lens en la identificación de seres vivos​


Pese a su potencia, Google Lens tiene limitaciones claras cuando se utiliza como herramienta taxonómica. Muchas veces, la primera propuesta no encaja bien con el ejemplar que tenemos delante, o se queda en un nivel muy general (familia, género) sin llegar a especie. Incluso cuando el resultado parece razonable, un repaso más detallado puede revelar diferencias importantes.

Por eso, la recomendación básica es usar Lens como punto de partida y, después, realizar una búsqueda más exhaustiva para confirmar la identificación. Conviene contrastar lo que dice Google con otras fuentes: páginas especializadas, foros de naturalistas, bases de datos científicas o guías fiables, además de comparar cuidadosamente las fotos sugeridas con la tuya.

También ayuda mucho hacer varias fotos desde distintos ángulos y repetir el análisis con Lens. Si distintas tomas te devuelven siempre los mismos nombres, ganas confianza en que vas por buen camino. Si, por el contrario, cada foto sugiere algo diferente, es una señal clara de que la aplicación no lo tiene nada claro.

En muchos casos, Lens solo servirá para acotar el grupo al que pertenece el ser vivo —por ejemplo, darte una familia o un género aproximado—, algo que hace solo unos años era inviable para un aficionado sin formación. Aun así, esa aproximación puede ser enormemente útil para seguir tirando del hilo con otras herramientas o pidiendo ayuda a expertos humanos.

En el contexto de la taxonomía, esta capacidad para acelerar la identificación visual convierte a Google Lens en una auténtica revolución didáctica y práctica, especialmente en educación secundaria, donde se trabaja la clasificación de los seres vivos y se pueden diseñar proyectos muy motivadores usando fauna y flora locales.

Aplicaciones especializadas para identificar animales, plantas y setas​


Más allá de Google Lens, han surgido en los últimos años muchas aplicaciones específicas para reconocer grupos concretos de seres vivos con mayor precisión. Algunas son generalistas y otras están centradas en insectos, aves, peces, setas o árboles, lo que suele mejorar bastante su tasa de acierto.

Una de las apps generalistas es iAnimal, que permite hacer una foto desde la propia aplicación o cargarla desde la galería. A partir de ahí, procesa la imagen e intenta identificar la especie, acompañando el resultado con una descripción básica, tamaño aproximado, estado de conservación y un enlace rápido a Wikipedia. Sus creadores reconocen que no se hacen responsables de lo correcto de esa información y, en la práctica, la experiencia de usuarios muestra que los fallos de identificación son frecuentes, a pesar de que en condiciones ideales afirman superar el 95 % de acierto en unas mil especies comunes.

iNaturalist, además de plataforma web, cuenta con aplicaciones móviles muy completas. Su fuerza está en que combina algoritmos de reconocimiento automático con la revisión humana de una comunidad global. Así, no solo se obtiene una propuesta de nombre, sino que la observación pasa a formar parte de un proyecto colaborativo donde científicos y aficionados contribuyen a mejorar los datos.

También merece mención Seek, desarrollada por el mismo equipo de iNaturalist. Esta app funciona en tiempo real, manteniendo la cámara encendida y ofreciendo una identificación dinámica mientras mueves el móvil. A diferencia de Lens, Seek no se centra tanto en la similitud con una foto concreta, sino en patrones morfológicos y en la geografía, lo que la vuelve especialmente potente para especies silvestres de tu zona.

El inconveniente es que, al abarcar a la vez plantas, animales y hongos, a veces se queda corta en precisión y se limita a niveles altos de clasificación. Es habitual que con algunas plantas solo alcance a determinar la familia o dé varias especies cercanas pero incorrectas, recordándonos el clásico “quien mucho abarca, poco aprieta”.

En el terreno de las apps más especializadas, la empresa Next Vision ha desarrollado una colección muy popular formada por Picture Fish, Picture Bird y Picture Insect, centradas respectivamente en peces, aves e insectos. Estas herramientas suelen ofrecer mejores resultados al trabajar con grupos concretos, y en el caso de Picture Bird incorporan incluso reconocimiento por canto, algo especialmente útil en ornitología de campo.

Para setas, Next Vision propone Picture Mushroom, una app que puede escanear en tiempo real o a partir de fotos. Su versión gratuita es algo limitada, pero permite identificar setas por foto con resultados razonables, siempre y cuando se acompañe de cierto criterio y nunca se use como única base para decidir si una seta es comestible.

Existen también apps dedicadas, como “Identificador de setas y hongos” de AnnapurnApp Technologies, que aprovechan la realidad aumentada para observar ejemplares desde varios ángulos, aunque siguen funcionando mejor con fotos estáticas bien enfocadas. Su mayor valor es acercar la micología a aficionados que, de otro modo, tendrían muy difícil acceder a claves técnicas.

En cuanto a plantas, una herramienta clásica en España es ArbolAPP, desarrollada por el CSIC. En lugar de reconocimiento por imagen, esta app utiliza una clave dicotómica sencilla basada en preguntas sobre hojas y otros rasgos visibles, acotando así el listado de especies posibles. Está enfocada únicamente en árboles ibéricos y canarios, lo que limita su alcance pero la hace muy manejable.

Para plantas ornamentales, la app Planta combina un sistema de reconocimiento fotográfico con una completa guía de cuidados. Es capaz de sugerir qué especie puede ser tu planta y recordarte cuándo regar, abonar o podar, algo que agradece cualquiera que tenga terraza o jardín y no quiera complicarse demasiado.

Entre las herramientas más valoradas a nivel internacional destaca PlantNet, un proyecto impulsado por instituciones científicas francesas. Esta app permite indicar si estás fotografiando hojas, flores, frutos o corteza, y te invita a subir varias imágenes de la misma planta para afinar la identificación. Su enorme base de datos y el apoyo de la ciencia ciudadana la convierten en una de las opciones más sólidas para reconocer flora espontánea.

Cuándo confiar en las apps y cuándo acudir a un experto​


Por muy avanzadas que sean, todas estas aplicaciones tienen algo en común: sus resultados deben considerarse aproximados, nunca definitivos. Para curiosear sobre lo que ves en una excursión, aprender más sobre la flora del barrio o empezar a familiarizarte con aves e insectos, son herramientas fantásticas y divertidas.

El problema llega cuando la identificación tiene consecuencias importantes. Si necesitas un nombre de especie para un estudio científico riguroso, una gestión ambiental o, especialmente, para saber si un hongo o fruto son comestibles, confiar ciegamente en una app es un riesgo que no merece la pena correr. Los errores existen, y pueden tener consecuencias graves.

En esos casos, la mejor estrategia es combinar tu propia observación con lo que indiquen las aplicaciones y, después, consultar a un especialista en el grupo correspondiente: micólogos para setas, botánicos para plantas, zoólogos para fauna. Ellos cuentan con la experiencia, las claves técnicas y, cuando hace falta, el acceso a herramientas de laboratorio o análisis genético.

Las herramientas de reconocimiento por imagen han democratizado el acceso al conocimiento naturalista, permitiendo que millones de personas construyan una relación más estrecha con la naturaleza que les rodea. Al mismo tiempo, están generando bases de datos masivas que ayudan a los investigadores a seguir tendencias de distribución y abundancia de especies, algo clave en un contexto de crisis climática.

Al usar Google Fotos con Google Lens y otras apps como iNaturalist, Seek, Picture Bird, Picture Mushroom o PlantNet, cualquier persona puede pasar de la simple curiosidad a formar parte activa de proyectos de conservación. Siempre que se mantenga cierta prudencia y se sepa cuándo parar y pedir ayuda a un experto, estas tecnologías se convierten en aliadas poderosísimas para aprender, disfrutar y proteger la vida que nos rodea.

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