Noticia Cómo mejorar la precisión del GPS sin instalar aplicaciones

cómo mejorar la precisión del GPS


Si alguna vez has mirado el punto azul del mapa y has pensado “esto no puede ser donde estoy”, no estás solo. Aunque los móviles actuales son una pasada, la precisión del GPS sigue dependiendo de muchos factores: satélites, cobertura, edificios, ajustes del sistema, permisos de las apps… La buena noticia es que puedes mejorar bastante esa precisión sin instalar aplicaciones adicionales, solo tocando la configuración correcta y entendiendo cómo funciona todo el sistema.

A lo largo de esta guía vamos a ver cómo afinar al máximo la ubicación, qué significa realmente ese círculo azul de Google Maps, cómo calibrar la brújula, qué ajustes de WiFi y Bluetooth influyen, qué problemas de hardware o fundas pueden fastidiarte la señal, y qué margen real de mejora puedes esperar, tanto en el móvil como en otros dispositivos GPS dedicados. Todo explicado en español de España, con ejemplos prácticos y sin necesidad de apps extra.

¿Cómo funciona realmente el GPS de tu móvil?​


Para entender cómo mejorar la precisión, primero hay que tener claro qué está haciendo el móvil cuando te geolocaliza. No es magia: es una combinación de satélites, antenas y software que intenta calcular tu posición en tiempo real con la menor batería posible.

La red GPS está formada por unos 27 satélites que orbitan la Tierra, de los cuales 24 trabajan de forma activa y hay varios de reserva por si alguno falla. Están colocados de tal modo que, estés donde estés, tu móvil pueda “ver” al menos varios de ellos por encima del horizonte.

El receptor interno de tu teléfono se conecta con al menos tres satélites para saber tu posición, y normalmente utiliza un cuarto para determinar también la altitud. A partir del tiempo que tarda la señal en llegar desde cada satélite, el móvil calcula su posición en el mapa con bastante precisión… siempre que haya buena visibilidad hacia el cielo.

El problema es que conectarse continuamente con los satélites gasta batería y además la señal se degrada en interiores, entre edificios altos o bajo tierra. Ahí entra en juego otra tecnología: el A‑GPS o Assisted GPS, que utiliza también torres de telefonía, redes WiFi y otros datos para hacer una estimación rápida de dónde estás.

Con A‑GPS, el móvil puede triangular tu posición usando varias antenas móviles y puntos WiFi cercanos. Esta ubicación es algo más “gorda”, menos precisa, pero sirve para aproximarte en unos 50 metros mientras el receptor GPS va afinando la señal de los satélites. Por eso, en Google Maps ves primero un círculo azul grande que luego se va reduciendo.

Android, además, cuenta con varios modos de uso del GPS que cambian el equilibrio entre precisión y consumo de batería. Según el que tengas activado, la exactitud de tu ubicación puede ser muy buena… o bastante regulera.

¿Qué significa el punto azul y el círculo en Google Maps?​


Cuando abres Google Maps, tu posición se representa con un punto azul en el mapa. Ese punto no siempre está solo: muchas veces viene acompañado de un círculo celeste alrededor.

Ese círculo indica el margen de error de tu ubicación. Puedes estar en cualquier punto dentro de ese círculo, no justo en el centro. Cuanto más pequeño es el círculo, más precisa es la posición que te está dando el móvil.

Si el círculo se ve muy grande, significa que el sistema se está apoyando más en A‑GPS (antenas y WiFi) que en los satélites, o que tiene poca calidad de señal. Si esperas unos segundos en exteriores, lo normal es que la app vaya reduciendo el tamaño del círculo a medida que mejora la conexión con los satélites.

También puede ocurrir que el punto azul no aparezca, salga en gris o se quede fijo. En esos casos, Google Maps no está pudiendo determinar tu ubicación actual y te muestra la última que recuerda. Esto puede deberse a permisos mal configurados, problemas de señal o ajustes desactivados.

Ten en cuenta que cualquier obstáculo entre tu móvil y el cielo (garajes subterráneos, edificios altos, paredes gruesas, túneles, metro…) puede afectar a la precisión. En interiores muy cerrados, lo normal es que el GPS falle o se quede solo con una ubicación aproximada.

Modos de ubicación en Android y precisión del GPS​


Truco para mejorar la precisión del GPS


Uno de los ajustes que más influyen en la calidad de tu posición es el modo de ubicación que tengas configurado en Android. Según el fabricante, el nombre puede variar, pero la idea es la misma: elegir entre más precisión o más ahorro de batería.

Normalmente, en el menú de Ajustes > Ubicación (o en algunos móviles dentro de Seguridad y ubicación o Conexiones) vas a encontrar un apartado donde se define el método de ubicación. Las opciones clásicas suelen ser:

  • Ahorro de batería: el teléfono usa básicamente A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth, pero no tira del GPS puro o lo usa al mínimo. Consume muy poca batería, pero la precisión suele ser bastante peor, buena para resultados aproximados (por ejemplo, saber en qué barrio estás) pero no tanto para moverte giro a giro.
  • Sólo dispositivo: en este modo el móvil utiliza solo el receptor GPS y los sensores internos (acelerómetro, giroscopio, brújula…). Es más estable cuando hay buen cielo despejado, pero tarda más en fijar la posición y puede sufrir en entornos urbanos con muchos obstáculos.
  • Máxima precisión: es la opción más completa. Combina los datos de satélites GPS con el A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth para darte la mejor ubicación posible. A cambio, este modo es el que más batería gasta cuando hay apps usando la ubicación de forma continua.

Si necesitas que el punto azul de Google Maps clava casi al metro dónde estás, lo suyo es usar Máxima precisión cuando vayas a navegar o utilizar apps que dependan mucho del GPS (navegadores, juegos de realidad aumentada, apps deportivas, etc.). Después, cuando termines, puedes volver a un modo más ahorrador.

Cómo activar y mejorar la ubicación en Android​


Para empezar por lo básico, asegúrate de que la ubicación del dispositivo está activada. Puede parecer obvio, pero más de uno pierde tiempo porque el GPS está directamente desconectado.

En la mayoría de móviles Android, puedes entrar en Ajustes > Ubicación y activar el interruptor principal. Otra forma rápida es abrir el panel de notificaciones y pulsar sobre el icono de Ubicación para encenderlo o apagarlo al momento.

Dentro de ese mismo menú de ubicación, muchas capas de Android incluyen una opción llamada Precisión de la localización de Google o similar. Esta función permite que Google use también redes WiFi cercanas, Bluetooth y otros sensores para afinar todavía más tu ubicación, siempre respetando tus permisos de privacidad.

Para activarla, entra en Ajustes > Ubicación, busca algo como Precisión de la ubicación de Google o Servicios de ubicación y habilita la opción. Suele haber un conmutador del tipo “Mejorar la precisión de la ubicación” que conviene tener activado si quieres que el móvil lo clave lo máximo posible.

Cómo encontrar tu ubicación exacta en Google Maps desde el navegador​


Si utilizas Google Maps desde el ordenador, también puedes mejorar hasta cierto punto la precisión de la ubicación del punto azul en el navegador, aunque dependerá mucho de la calidad de tu conexión y de que el navegador tenga acceso a la información de ubicación.

Los pasos básicos son:

  1. Abre Google Maps en tu ordenador con un navegador actualizado (Chrome, Edge, Firefox…).
  2. Asegúrate de que el navegador tiene permisos para acceder a tu ubicación. Normalmente, cuando entras por primera vez, aparecerá un aviso preguntando si quieres permitirlo.
  3. En la esquina inferior derecha del mapa, pulsa en el icono Mi ubicación (un círculo con un punto). El mapa se centrará en tu posición y te mostrará el punto azul.

Si ves errores del tipo “No se puede determinar tu ubicación” o notas que el punto está claramente mal colocado, puedes probar a recargar la página, revisar que tengas buena conexión a Internet, comprobar en la configuración del navegador que no estás bloqueando el acceso a la ubicación para Maps y, si no mejora, reiniciar el equipo.

Permisos de las aplicaciones y problemas habituales​


Desde Android 10, los permisos de localización se han vuelto mucho más estrictos, así que es fácil que una app tenga capado el acceso al GPS sin que te acuerdes de haberlo denegado. Si una aplicación concreta no te sitúa bien, revisa primero sus permisos.

Puedes hacerlo entrando en Ajustes > Ubicación > Permiso de la aplicación (o un menú similar, según el móvil). Ahí verás una lista de apps clasificadas por si pueden usar la ubicación siempre, sólo en uso o nunca. Elige, por ejemplo, tu app de mapas o navegación y márcala como Permitir siempre o al menos “Permitir sólo si la aplicación está en uso”.

En algunos móviles que no muestran el apartado de permisos desde Ubicación, tendrás que ir a Ajustes > Aplicaciones, entrar en la app concreta (Google Maps, Waze, Navi, etc.) y tocar en Permisos > Ubicación. Ahí podrás decidir si le das acceso constante, solo mientras la usas o si se lo niegas.

Además, en las versiones recientes de Android hay una opción de ubicación precisa por aplicación. En el menú de permisos de ubicación de cada app, suele aparecer un interruptor llamado “Usar ubicación precisa” o “Ubicación exacta”. Asegúrate de que está activado para las apps de navegación, porque si no, solo tendrán una ubicación aproximada.

Ten en cuenta también los controles parentales y funciones de bienestar digital. En muchos móviles, estos sistemas pueden limitar el acceso a la ubicación precisa para proteger a menores. Si notas que un dispositivo con control parental activo no localiza bien, revisa en Ajustes > Bienestar digital y controles parentales (o similar) que no se esté bloqueando la geolocalización exacta.

Calibrar la brújula y mejorar la orientación en Google Maps​


Muchas veces el problema no es tanto la posición en sí, sino que la flecha de Google Maps apunta hacia cualquier lado o parece que caminas hacia atrás. Ahí el culpable suele ser la brújula del móvil, que conviene recalibrar de vez en cuando.

Google Maps incorpora su propio sistema de calibración. Para usarlo:

  • Abre Google Maps en tu móvil y espera a que cargue el mapa.
  • Pulsa sobre el punto azul que indica tu ubicación. Se abrirá una pantalla con opciones relacionadas con tu posición.
  • Toca en la opción Calibrar. Dependiendo del modelo y la versión, pueden aparecer dos métodos: usando la brújula o mediante la cámara (Live View o Live Street).

Si usas la opción de brújula clásica, te pedirán que muevas el teléfono dibujando un 8 en el aire. Hazlo unos segundos hasta que la app indique que la precisión de la brújula ha pasado a Alta o al menos a un nivel medio aceptable.

En algunos móviles, Google Maps además puede ayudarte a afinar la dirección utilizando la cámara y Live View. En este modo, la app usa los edificios, carteles y puntos de interés que ve alrededor para entender hacia dónde estás mirando. Es importante hacer este proceso en exteriores, con buena visibilidad, para que el sistema pueda reconocer elementos del entorno.

Una vez calibrada la brújula, es mucho más probable que la flecha se mueva acorde a tu dirección real y que Maps deje de pensar que vas en sentido contrario o que estás mirando a Cuenca cuando en realidad estás viendo otra calle.

WiFi, Bluetooth y servicios adicionales para afinar la ubicación​


Para mejorar la precisión del GPS sin instalar apps, conviene aprovechar los servicios de ubicación avanzados que ya trae tu Android. Muchos móviles permiten usar:

  • Búsqueda de WiFi: tu teléfono detecta puntos de acceso WiFi cercanos (aunque no te conectes) y usa su posición conocida para ajustar tu localización.
  • Búsqueda de Bluetooth: se escanean dispositivos Bluetooth cercanos, balizas, etc., que también pueden ayudar a estimar dónde te encuentras.

Para activar estas opciones, entra en Ajustes > Ubicación y busca un apartado llamado Búsqueda de Wi‑Fi y Bluetooth o Servicios de ubicación. Dentro, verás interruptores para activar Búsqueda de Wi‑Fi y Búsqueda de Bluetooth. Ambos mejoran el cálculo de la ubicación, sobre todo en entornos urbanos con muchas redes disponibles.

Además, Android ofrece la posibilidad de activar el Historial de ubicaciones de Google. Al tenerlo encendido, tu móvil va guardando de forma periódica tus posiciones cuando se detectan cambios importantes. Esto permite que Google ofrezca rutas más inteligentes e información de tráfico en tiempo real, además de ayudar a situarte con mayor rapidez en zonas donde sueles moverte.

Para configurarlo, ve a Ajustes > Ubicación > Historial de ubicaciones de Google, elige la cuenta de Google en la que quieras guardarlo y pulsa en Activar. El sistema te mostrará un mensaje confirmando que el historial está habilitado. Si te preocupa la privacidad, siempre puedes revisarlo, pausarlo o borrarlo más adelante.

Casos especiales: móviles Xiaomi, Redmi y POCO​


En capas como MIUI o HyperOS (Xiaomi, Redmi, POCO), hay algunos ajustes propios que pueden ayudarte a mejorar la precisión del GPS sin complicarte demasiado. Estos móviles permiten combinar el GPS con redes WiFi, señales móviles y sensores como el giroscopio o el acelerómetro para obtener una ubicación más fina.

Si tienes uno de estos dispositivos, puedes seguir este camino:

  1. Ve a Ajustes > Ubicación > Servicios de ubicación.
  2. Entra en el apartado Precisión de la ubicación.
  3. Activa la función Mejorar la precisión de la ubicación.

Con esto, tu Xiaomi será capaz de ajustar mejor tu posición en apps como Google Maps, Android Auto o Waze, sin necesidad de instalar herramientas de terceros. Aun así, todo lo anterior sobre permisos, brújula y WiFi/Bluetooth también se aplica a estos móviles.

Consumo de batería: qué gasta realmente el GPS​


Otra duda muy habitual es si tener el GPS siempre activado se come la batería del móvil. La respuesta corta es: sólo gasta cuando se usa de verdad la localización, no simplemente por estar el interruptor encendido.

Cuando activas la Ubicación en Android, lo único que haces es permitir que las apps puedan solicitar tu posición. Si ninguna aplicación está pidiendo datos de GPS en segundo plano o en primer plano, el impacto en la batería es muy pequeño o casi nulo.

El verdadero consumo llega cuando mantienes abiertas aplicaciones que usen la ubicación en tiempo real con la máxima precisión, como Google Maps, Waze, navegadores de coche, juegos tipo Pokémon Go o apps deportivas que registran rutas. Estas herramientas están constantemente conectándose a los satélites y a los servicios de localización, y eso sí incrementa el gasto energético.

Además, algunas aplicaciones (especialmente Google Maps y servicios de Google) pueden seguir utilizando tu posición en segundo plano para darte información de tráfico, rutas frecuentes o notificaciones basadas en el sitio. Si notas que se dispara el consumo, puedes revisar en Ajustes > Aplicaciones > > Batería y Ubicación para limitar la actividad en segundo plano o los permisos.

Si no quieres que ciertas aplicaciones puedan usar nunca tu GPS ni gastar recursos, basta con quitarles el permiso de ubicación desde el menú de aplicaciones. Así, aunque estén abiertas, no podrán acceder a tu posición ni afectar a la autonomía.

Soluciones de diagnóstico y ajustes avanzados sin instalar apps extra​


Aunque en Google Play existen aplicaciones dedicadas a testear y calibrar el GPS, también puedes intentar varias cosas con las herramientas que ya trae tu móvil de serie, sin añadir nada nuevo.

Algunos fabricantes incorporan gestores de sistema y herramientas de diagnóstico (por ejemplo, en Samsung, Xiaomi, OPPO y otros). Suelen estar en forma de app de mantenimiento, seguridad o gestor del dispositivo. Dentro, muchas veces hay un menú de pruebas de hardware donde puedes comprobar si el GPS responde bien.

Al ejecutar estos diagnósticos, el sistema realiza tests sobre distintos sensores, incluyendo el módulo de geolocalización. Si detecta errores de configuración o datos A‑GPS obsoletos, puede restablecer parte de la información interna y mejorar la precisión sin que tengas que hacer nada más que seguir las instrucciones en pantalla.

Si después de revisar permisos, calibrar la brújula, activar precisión alta y servicios de WiFi/Bluetooth el GPS sigue yendo fatal, es recomendable reiniciar el móvil para limpiar cachés y procesos que puedan estar bloqueando correctamente el módulo de localización.

Cuándo el problema es físico: fundas, edificios y módulo GPS dañado​


No todos los errores de ubicación se arreglan tocando menús. A veces hay factores físicos que limitan mucho la precisión del GPS aunque la configuración sea perfecta.

Uno de los ejemplos más típicos son las fundas muy gruesas o con partes metálicas. Este tipo de carcasas pueden interferir con la antena interna del móvil y afectar tanto a la brújula como a la recepción de los satélites. Si notas que sin funda el móvil ubica mejor, ahí tienes una pista clara.

También influye muchísimo el entorno: dentro de edificios, centros comerciales, garajes subterráneos, metros y zonas con muchas paredes la señal de los satélites llega muy debilitada o directamente no llega. En esos casos, el móvil se ve obligado a usar sobre todo A‑GPS, con lo que tu posición será más aproximada y menos estable.

Si, aun en exteriores con cielo despejado, el GPS no deja de fallar aunque hayas probado todos los pasos, es posible que el problema sea del propio módulo de geolocalización del teléfono. Este módulo es una pieza física interna que recibe y procesa las señales de los satélites. Cuando se daña, la precisión se vuelve muy mala o directamente deja de funcionar.

En ese escenario, lo sensato es ponerse en contacto con el servicio técnico oficial o un taller autorizado del fabricante. Ellos pueden diagnosticar si el módulo está averiado y, si es necesario, sustituirlo. El reemplazo no suele ser barato ni sencillo: implica abrir el móvil, desmontar varios componentes y montar uno nuevo compatible. Fuera de garantía, el coste puede moverse entre unos 100 y 150 euros (o más, según el modelo).

Limitaciones de dispositivos GPS dedicados y precisión extrema​


En el terreno de los dispositivos GPS específicos, como navegadores de mano tipo Magellan eXplorist y similares, también existe un límite físico a la precisión que se puede conseguir sin recurrir a sistemas profesionales de corrección.

Muchos de estos aparatos ofrecen de serie una precisión en torno a tres metros en condiciones ideales. Reducir eso a del orden de 30 centímetros (un pie) de forma constante no suele ser posible con hardware de consumo normal, aunque añadas antenas externas estándar. Para alcanzar ese nivel entran en juego tecnologías como correcciones diferenciales, RTK o receptores GNSS profesionales, que se van fuera del rango doméstico.

En otras palabras: con un GPS de mano convencional puedes afinar algo la recepción mejorando la vista al cielo, actualizando firmware y, si el modelo lo permite, usando una antena externa de calidad. Pero bajar de varios metros a menos de un metro estable prácticamente exige equipos diseñados para topografía, agricultura de precisión u otros campos profesionales.

Después de revisar cómo funciona el GPS, sus modos de precisión, los permisos y servicios que influyen, y hasta dónde llegan las limitaciones físicas del hardware, queda claro que sin instalar aplicaciones adicionales todavía hay mucho margen para que tu móvil te sitúe con mucha más exactitud: activando la ubicación y la precisión de Google, calibrando la brújula en Maps, revisando los permisos y la ubicación precisa de cada app, aprovechando las búsquedas de WiFi y Bluetooth, evitando fundas problemáticas y siendo consciente de que, en interiores complicados o con módulos dañados, la tecnología tiene un techo que no se puede superar solo tocando ajustes. Comparte este truco para mejorar la precisión del GPE de tu móvil.

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