Noticia Cómo saber si tu móvil Android está actualizado y cómo forzar la comprobación

cómo saber si Android está actualizado


Si tienes un móvil Android, es muy probable que alguna vez te hayas preguntado si está realmente actualizado a la última versión disponible o si podrías forzar de alguna forma que llegue antes esa actualización que todo el mundo comenta y a ti todavía no te aparece. Aunque el sistema suele encargarse de casi todo, conviene saber cómo comprobarlo por tu cuenta y qué hacer cuando algo se tuerce.

En este artículo vas a ver de forma clara y detallada cómo saber qué versión de Android y qué parches de seguridad tienes instalados, cómo forzar la búsqueda de actualizaciones desde los ajustes, qué diferencias hay entre las actualizaciones automáticas y las manuales, por qué a veces tu móvil no se actualiza y qué opciones extra tienes si quieres ir un paso más allá, como unirte a betas, consultar la web de tu fabricante o preparar tu móvil para evitar fallos tras una actualización.

¿Por qué es tan importante tener tu Android actualizado?​


Aunque pueda parecer un simple cambio de número de versión, en realidad cada actualización de Android es clave para la seguridad y el buen funcionamiento del móvil. En casi todas se corrigen vulnerabilidades que podrían aprovechar ciberdelincuentes, se tapan brechas por las que se cuela malware y se endurecen las defensas del sistema.

Además de seguridad, las nuevas versiones y los parches traen mejoras de rendimiento, corrección de errores y compatibilidad con apps y funciones recientes. Muchas aplicaciones modernas exigen una versión mínima de Android o un nivel concreto de parche de seguridad; si te quedas atrás, empiezan a fallar, a ir lentas o directamente dejan de funcionar.

Mantener el móvil al día también ayuda a evitar problemas de estabilidad, cuelgues y consumos raros de batería. Es muy habitual que un fallo de software se solucione con una actualización del sistema, y no con formateos o cambios drásticos. Por eso, antes de volverte loco con un móvil que va mal, compensa revisar si tienes algo pendiente de instalar.

¿Cómo ver la versión de Android y si está actualizado?​


Android incluye en sus ajustes una sección donde puedes comprobar la versión exacta del sistema operativo, el nivel del parche de seguridad y otros datos técnicos como el número de compilación o el estado del sistema de Google Play. Así sabrás en qué punto estás y si te falta mucho o poco para estar a la última.

Los nombres de los menús cambian un poco según la marca y la capa de personalización, pero el camino suele ser muy parecido. A nivel general, lo que tienes que hacer es entrar en Ajustes y buscar la información del dispositivo. El recorrido típico en un Android bastante estándar sería el siguiente:

  • Abre la app Ajustes de tu móvil o tablet.
  • Entra en el apartado Información del teléfono o Información de la tablet (a veces se llama «Sobre el teléfono» o similar).
  • Toca en Versión de Android o en un submenú donde aparezcan datos de software.

En esa pantalla podrás ver, con bastante detalle, datos como la versión de Android instalada, la fecha de la última actualización de seguridad, el estado del sistema de Google Play y el número de compilación. Esos campos son los que te indican si tu dispositivo está más o menos al día.

Si te pierdes entre menús porque tu marca cambia mucho los nombres, puedes usar la lupa o buscador interno de los ajustes: escribe términos como «versión de Android», «actualización» o «información del software» y entra en el resultado que apunte a la información del sistema.

Actualizaciones automáticas frente a actualizaciones manuales​


cómo saber si Android está actualizado con la última versión


De serie, Android está preparado para buscar e instalar actualizaciones del sistema automáticamente de forma periódica, sin que tengas que estar pendiente. Cuando el fabricante lanza una nueva versión para tu modelo, el móvil consulta los servidores cada cierto tiempo y, si hay suerte, te aparece una notificación para descargarla e instalarla.

El problema es que estas actualizaciones suelen llegar de forma escalonada y con cierto retraso. Primero se despliegan a un grupo pequeño de usuarios, luego a otro, y así sucesivamente, para detectar fallos antes de que afecten a todo el mundo. Por eso, puede ocurrir que alguien con tu mismo modelo ya la tenga y tú aún estés esperando.

Si eres de los que no les gusta esperar, puedes forzar la comprobación manualmente desde los ajustes. En móviles Pixel, Nexus y otros que usan el sistema de actualizaciones de Google, este chequeo manual incluso marca tu dispositivo como una especie de «early adopter», lo que a veces adelanta la llegada de la actualización en ese despliegue gradual.

¿Cómo buscar y forzar la comprobación de actualizaciones en Android?​


La forma principal y más segura de forzar la comprobación es hacerlo desde el propio menú de ajustes del dispositivo, sin inventos raros. De nuevo, el nombre exacto puede variar según el fabricante, pero la idea es siempre la misma: ir al apartado de actualizaciones del sistema y pulsar el botón para comprobar.

En un Android bastante limpio, el recorrido típico sería algo así: Ajustes > Sistema > Actualización del sistema o Actualizaciones de software. En esa pantalla verás la información sobre la última búsqueda, la versión que tienes y, sobre todo, un botón tipo «Buscar actualizaciones» o «Comprobar actualizaciones».

Para móviles Samsung, por ejemplo, la ruta suele ser distinta. Lo más habitual es que tengas que entrar en Ajustes > Actualización de software y a partir de ahí tocar en Descargar e instalar. El sistema se conectará a los servidores de Samsung y comprobará si hay alguna versión nueva disponible para tu modelo y región.

El proceso suele ser muy rápido: en unos segundos el móvil Android te dice si estás ya actualizado o si hay una descarga pendiente. Si aparece algo nuevo, normalmente podrás elegir entre descargarla en ese momento o dejarlo para más tarde, y en algunos casos puedes limitar que se haga solo por Wi‑Fi para no fundirte la tarifa de datos.

¿Qué pasa cuando llega una notificación de actualización?​


Cuando el fabricante libera una nueva versión para tu móvil, lo normal es que recibas una notificación en la barra superior avisando de que hay una actualización disponible. Al tocarla, se abre directamente la pantalla de actualización con el botón de descargar e instalar.

Si por lo que sea cierras la notificación, la ignoras o en ese momento no tienes conexión estable a Internet, no pasa nada: puedes entrar más tarde en el menú de actualizaciones desde Ajustes y comprobar manualmente si sigue disponible para descargar.

En muchos móviles modernos, sobre todo en los Google Pixel y en la Pixel Tablet, las actualizaciones se descargan en segundo plano y se instalan en una partición separada del sistema. De este modo, el cambio se aplica la próxima vez que reinicias, sin tener que esperar tanto tiempo en una pantalla de instalación. En otros dispositivos Android, en cambio, el teléfono se reinicia y aplica la actualización durante el propio proceso de apagado y encendido.

Requisitos básicos antes de actualizar: batería, Wi‑Fi y copia de seguridad​


Algo que se repite una y otra vez en todas las guías oficiales es que las actualizaciones de sistema pueden ser bastante pesadas y tardar un buen rato. Para evitar sustos, hay varias condiciones mínimas que es recomendable cumplir antes de darle al botón de actualizar.

Lo ideal es que el móvil esté conectado a una red Wi‑Fi estable, ya que descargar varias centenas de megas (o incluso más de un giga) solo con datos móviles no es lo más aconsejable. Además de consumir parte de tu tarifa, si la conexión se corta justo en mitad de la descarga, todo el proceso puede fallar o tener que reiniciarse desde cero.

También es importante que la batería esté suficientemente cargada, como mínimo alrededor del 75 %, o que el dispositivo esté enchufado al cargador durante la actualización. Muchos móviles directamente no te dejan iniciar la instalación si la batería está demasiado baja, para evitar que se apague a mitad del proceso y se corrompa el sistema.

Por último, aunque a menudo se pasa por alto, es muy recomendable hacer una copia de seguridad de tus datos antes de instalar una actualización importante. No suele pasar nada, pero si algo se tuerce siempre es mejor poder restaurar tus fotos, conversaciones y archivos. Puedes usar la copia de seguridad de Google, la del propio fabricante o soluciones externas.

¿Qué información de actualización puedes ver en los ajustes?​


En la pantalla de información del sistema y en el menú de actualizaciones, el dispositivo te muestra varios datos que conviene conocer. No es solo el número de versión de Android, también aparecen otros campos como el nivel de parche de seguridad de Android, el estado del sistema de Google Play y el número de compilación.

El nivel de parche de seguridad de Android indica hasta qué fecha tienes instaladas las correcciones de vulnerabilidades. Google publica parches de seguridad mensuales y, dependiendo de tu fabricante, estos llegan antes o después. Cuanto más reciente sea esa fecha, más protegido está tu móvil frente a fallos conocidos.

El sistema de Google Play (lo que antes se conocía como parte de Project Mainline) también se actualiza por separado para corregir componentes críticos del sistema sin necesidad de cambiar toda la versión de Android. Verás un apartado con su fecha o versión, que también es interesante revisar.

Por último, el número de compilación y otros datos de software sirven para identificar exactamente qué variante de firmware llevas (por región, operadora, etc.). Es más técnico, pero puede ayudarte a saber si estás en la misma «rama» que otros usuarios de tu mismo modelo o si dependes de una operadora concreta para recibir parches.

¿Por qué a veces Android no está actualizado aunque debería?​


Que una actualización falle o que, aparentemente, nunca llegue, no siempre significa que tu móvil esté roto. Hay varias razones bastante comunes por las que Android no termina de actualizarse, y muchas de ellas tienen solución sencilla si sabes dónde mirar.

Conexión a Internet inestable​


Si la Wi‑Fi de casa va dando tirones o tienes cortes continuos en la conexión, es fácil que la descarga de la actualización se interrumpa o tarde muchísimo en completarse. En esos casos, a veces el sistema avanza hasta cierto punto y luego se queda «pillado».

Lo mejor es parar el proceso, conectar el móvil a una red más estable (otra Wi‑Fi o, como último recurso, datos móviles) y volver a intentarlo más tarde. Algunos dispositivos incluso te muestran un mensaje indicando que la conexión no es la adecuada para seguir con la descarga.

Batería insuficiente durante la instalación​


Otra causa habitual de problemas es que la batería esté demasiado baja durante la descarga o la fase de instalación. Muchos fabricantes bloquean la instalación si el nivel de carga no supera cierto porcentaje, normalmente alrededor del 75 %, precisamente para que no se apague a mitad.

La recomendación es sencilla: pon a cargar el móvil antes de actualizar o mantenlo conectado durante todo el proceso. De este modo evitas cortes de energía en un momento delicado, que es justo cuando se están sustituyendo archivos clave del sistema.

Falta de espacio de almacenamiento​


Las actualizaciones de Android necesitan espacio para descargar el paquete y crear archivos temporales durante la instalación. Si tu memoria interna está a tope, aunque el archivo pese menos que el espacio libre, es posible que igualmente no haya margen suficiente y aparezca un aviso del tipo «No hay suficiente espacio».

En este caso tendrás que liberar almacenamiento borrando apps que no uses, fotos o vídeos pesados, o moviendo contenido a la nube o a una tarjeta microSD (si tu móvil lo permite). Existen aplicaciones específicas de limpieza que ayudan a eliminar archivos basura y duplicados, pero incluso con el propio gestor del sistema puedes hacer bastante orden.

El dispositivo ya no es compatible​


Uno de los motivos menos agradables es que el móvil sea demasiado antiguo para seguir recibiendo nuevas versiones de Android. Cada gran actualización suele exigir un hardware mínimo, y a partir de cierto punto el fabricante deja de adaptar el sistema a modelos viejos.

Como norma general, muchos fabricantes sólo garantizan grandes actualizaciones de Android durante unos dos o tres años desde el lanzamiento del dispositivo y parches de seguridad durante un tiempo algo mayor. Después, el móvil sigue funcionando, pero ya no avanza de versión ni se parchean todos los fallos más nuevos.

Si estás pensando en cambiar de móvil y te preocupa este tema, conviene informarse de la política de actualizaciones del fabricante. Algunas marcas tienen mejor historial que otras a la hora de mantener sus teléfonos al día, y los modelos más caros suelen tener soporte más prolongado.

¿Qué hacer si una actualización no se descarga o no se instala?​


cómo saber si Android está actualizado con la última versión


En ocasiones la actualización empieza a descargarse pero no termina nunca, se queda atascada o da error al instalarse. En esos casos, tal y como indican las guías oficiales de Android, lo normal es que el propio sistema vuelva a intentarlo en los días siguientes.

El móvil programará reintentos automáticos y te mostrará de nuevo la notificación cuando vaya a volver a instalar la actualización. Simplemente tendrás que abrir esa notificación y tocar el botón de actualizar, procurando esta vez cumplir las condiciones de batería, espacio y conexión.

Si el problema persiste y el sistema detecta la actualización pero no consigue instalarla, a veces borrar la caché del sistema de actualización o reiniciar el dispositivo ayuda a desbloquear la situación. En móviles concretos, como algunos Samsung, también puede ser útil limpiar la caché desde el modo recuperación, aunque esto ya es algo más avanzado.

Otro punto importante es que, para tener la última actualización de seguridad disponible para tu modelo, puede que tengas que actualizar primero a la última gran versión de Android que admita tu dispositivo. Si te has quedado muy atrás, hay parches que simplemente ya no se portan a versiones antiguas del sistema.

¿Cómo funcionan los plazos y el «problema» de las actualizaciones de Android?​


A diferencia de lo que ocurre con otros sistemas como iOS, Android se enfrenta a un ecosistema enorme de dispositivos distintos, de muchos fabricantes y con hardware muy variado. Esto hace que el proceso de actualización sea más complejo y, en ocasiones, bastante lento.

El esquema general es algo así: Google desarrolla una nueva versión de Android o un parche de seguridad y la integra directamente en sus propios dispositivos, como los Google Pixel. A la vez, envía ese código base a los fabricantes de móviles (Samsung, Motorola, Xiaomi, etc.), que añaden sus capas de personalización, funciones propias y ajustes para cada modelo concreto.

Si el móvil se vende a través de una operadora, todavía puede haber personalizaciones adicionales por parte de la compañía telefónica. Todo este recorrido significa que pueden pasar meses entre que Google lanza algo y ese algo llega a tu dispositivo concreto, si es que llega.

Con el tiempo, Google ha intentado reducir estos retrasos con iniciativas como las actualizaciones de seguridad mensuales y Project Treble. Treble separa el núcleo del sistema Android del código específico de cada proveedor de hardware, lo que facilita que los fabricantes integren versiones nuevas sin tener que rehacer todo desde cero. Aun así, el control final sobre cuándo lanzar la actualización lo sigue teniendo cada marca.

Otras formas de saber si puedes actualizar: web del fabricante y programas beta​


Si quieres ir un paso más allá, además del propio menú de ajustes puedes consultar la web oficial del fabricante de tu móvil. Muchas marcas publican listas con los modelos que van a recibir una versión concreta de Android, los plazos aproximados o los planes de soporte de seguridad.

Otra opción, algo más avanzada, es participar en programas beta cuando el fabricante los ofrece. Estos programas permiten a ciertos usuarios probar versiones preliminares de una gran actualización antes de que llegue al público general. A cambio, pueden contener más fallos, ser menos estables o tener errores de compatibilidad.

Apuntarte a una beta suele hacerse desde la propia web del fabricante o desde apps oficiales; una vez dentro, las actualizaciones beta llegan igual que las normales, vía OTA. No es algo recomendable para todo el mundo, pero puede ser interesante si quieres probar funciones nuevas con antelación y no te importa lidiar con algún bug ocasional.

Forzar actualizaciones avanzadas: reinstalar sistema o root (con muchos peros)​


Más allá de las opciones estándar, existen métodos técnicos para forzar una actualización de Android reinstalando el sistema desde un PC o rooteando el dispositivo. Sin embargo, son procedimientos delicados, pensados para usuarios avanzados, y conllevan riesgos bastante claros.

Reinstalar el sistema desde el ordenador (por ejemplo, usando herramientas oficiales de determinados fabricantes o paquetes de firmware) puede dejar el móvil inservible si algo sale mal, anular la garantía o exponer el dispositivo a vulnerabilidades si se usan fuentes no oficiales. Lo mismo ocurre, y aún más, con el «root»: obtienes más control y personalización, pero pierdes parte de la seguridad por defecto del sistema.

Por todo esto, lo más sensato para la mayoría de usuarios es ceñirse a las actualizaciones que llegan vía OTA desde los ajustes del móvil y, como mucho, recurrir a herramientas oficiales del fabricante en casos muy concretos. Forzar las cosas más allá suele salir caro.

¿Qué hacer cuando tu móvil ya no recibe actualizaciones?​


Llega un punto, sobre todo en dispositivos con unos cuantos años encima, en el que dejamos de recibir nuevas versiones de Android y parches de seguridad. El teléfono seguirá funcionando, pero a nivel de protección y compatibilidad con lo último empezará a quedarse corto.

Si no quieres o no puedes cambiar de móvil inmediatamente, tiene sentido reforzar la seguridad y el mantenimiento con software adicional: usar una app de seguridad fiable, revisar los permisos de las aplicaciones, instalar sólo desde fuentes oficiales y limpiar con cierta frecuencia archivos y apps que ya no utilizas.

También ayuda mucho optimizar el espacio y el rendimiento, ya que los dispositivos más viejos sufren especialmente cuando se quedan casi llenos o tienen un montón de procesos en segundo plano. Aunque nada de esto sustituye a los parches de seguridad oficiales, al menos te asegura que el móvil se mantenga usable y algo más protegido mientras decides si dar el salto a un modelo nuevo.

Tener claro qué versión de Android llevas, cómo comprobar si hay parches nuevos y de qué forma forzar la búsqueda desde los ajustes te permite mantener tu móvil más seguro, más fluido y mejor preparado para las apps y funciones actuales; vigilando la batería, la conexión y el espacio libre, y conociendo las limitaciones de cada fabricante, evitarás muchos problemas típicos con las actualizaciones y podrás exprimir más tiempo tu dispositivo sin renunciar a las mejoras del sistema.

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