Si tienes una tablet Android olvidada en un cajón, estás dejando escapar una oportunidad de oro. Con muy poco esfuerzo puedes convertirla en un monitor secundario para tu ordenador y ganar espacio de trabajo extra sin gastarte dinero en una pantalla nueva. Ideal para teletrabajar, estudiar o vigilar recursos mientras juegas.
En los últimos años nos hemos acostumbrado a trabajar con dos pantallas para ser más productivos: una para la tarea principal y otra para correos, mensajería, monitorización o documentación. Lo habitual es comprar un segundo monitor, pero si te mueves mucho, trabajas con portátil o simplemente no quieres gastar más, usar una tablet como segundo monitor es una forma muy apañada de tener esa comodidad extra en cualquier sitio.
¿Por qué merece la pena usar una tablet Android como segunda pantalla?
Muchos portátiles, sobre todo los ultrabooks, tienen pantallas pequeñas en las que es incómodo trabajar con varias ventanas a la vez. Si programas, editas fotos o vídeo, gestionas hojas de cálculo enormes o sigues clases online, un poco más de espacio de escritorio marca la diferencia entre ir fluido o estar cambiando de pestaña todo el rato.
Una tablet como monitor secundario te permite llevar tu “setup” de doble pantalla a cualquier parte: a la oficina, a un coworking, a la biblioteca o al salón de casa. Solo necesitas el portátil y la tablet, sin cargar con un monitor voluminoso ni con un bosque de cables y adaptadores.
Además, muchas tablets actuales tienen pantalla táctil de buena calidad, y en algunos casos incluso soporte de lápiz con presión. Esto abre la puerta a usarlas como tableta gráfica ligera, teleprompter, panel de control para streamings o pantalla de notas en presentaciones sin montar un despliegue enorme.
Eso sí, no todas las tablets rinden igual: una tablet moderna suele dar un resultado muy decente, mientras que modelos muy viejos o con hardware flojo pueden mostrar tirones, baja resolución o retraso en la imagen. Aun así, incluso las antiguas son un salvavidas para un uso puntual o cuando estás de viaje y necesitas salir del paso.
Formas de conectar la tablet: cable frente a WiFi
A la hora de convertir tu tablet Android en un monitor secundario, básicamente tienes dos caminos: conexión inalámbrica por red local (WiFi/LAN) o conexión física por cable USB. Cada opción tiene sus ventajas y pegas.
Cuando conectas por WiFi, PC y tablet se comunican mediante la red local. Es lo más cómodo porque no dependes de cables colgando y es compatible con casi cualquier tablet moderna. Eso sí, si la red va justa, compartes WiFi público o estás lejos del router, puedes notar lag, pequeños cortes o bajadas de calidad.
Con cable USB, la película cambia: la estabilidad y la fluidez mejoran mucho, suelen alcanzarse resoluciones más altas y la sensación se acerca más a la de un monitor de verdad. El precio a pagar es que necesitas un cable adecuado y apps que soporten conexión por USB, además de activar funciones como la depuración USB en Android en algunos casos.
En resumen, si quieres algo rápido y cómodo para curiosear, una conexión WiFi funciona bien; si tu prioridad es minimizar retrasos y tener 60 FPS estables, el cable es la opción más fiable siempre que tu hardware lo permita.
Buenas prácticas de seguridad antes de empezar
Muchas de las soluciones para usar la tablet como monitor funcionan en la práctica como escritorio remoto o proyectan todo lo que ocurre en tu PC. Eso implica que, si las configuras mal, puedes acabar exponiendo archivos sensibles o abriendo puertas innecesarias.
Antes de instalar nada, conviene que tengas claros algunos hábitos básicos: activa siempre que puedas la autenticación en dos pasos para las cuentas asociadas a estas apps, usa contraseñas robustas y distintas para cada servicio, y desconfía de soluciones raras fuera de las tiendas oficiales o webs de los desarrolladores.
Otro punto crítico es la red: intenta usar WiFi de confianza (la tuya de casa o de la oficina). Evita como puedas redes públicas sin cifrado, especialmente si vas a controlar el PC del trabajo o acceder a documentación sensible. Y revisa bien los permisos que te pida cada aplicación: concede solo lo estrictamente necesario para funcionar.
Por último, mantén tu sistema operativo, drivers de vídeo y las aplicaciones de conexión actualizados a la última versión. Muchos de los problemas de compatibilidad, resoluciones bloqueadas o fallos de conexión se resuelven actualizando.
Opciones gratuitas y nativas: Chrome Remote Desktop y Miracast
Si no quieres liarte con demasiadas herramientas, tienes varias opciones muy extendidas que permiten ver y controlar el PC desde la tablet. Algunas duplican pantalla y otras permiten usarla como extensión.
Escritorio Remoto de Chrome
Chrome Remote Desktop (Escritorio remoto de Chrome) es una solución de Google pensada para acceder al PC a distancia desde otro dispositivo. Funciona muy bien para controlar un ordenador del trabajo desde casa, consultar un archivo del PC de sobremesa mientras viajas o ayudar a alguien compartiendo pantalla.
Para usarlo necesitas Chrome en el ordenador, la extensión/escritorio remoto y la app de Android. En el PC visitas remotedesktop.google.com/access o la Chrome Web Store, instalas el componente, configuras un PIN para el acceso remoto y vinculas el equipo a tu cuenta de Google.
En la tablet instalas la aplicación Escritorio Remoto de Chrome desde Google Play, inicias sesión con la misma cuenta y seleccionas el ordenador que quieres controlar. A partir de ahí, verás su escritorio en la tablet y podrás manejarlo como si estuvieras delante, aunque con algo de retraso.
La gran limitación de esta opción es que no amplía escritorio, solo duplica. Verás lo mismo que en el monitor principal, no una pantalla adicional independiente. A cambio es gratis, relativamente sencillo de configurar y muy útil para uso esporádico.
Ten en cuenta algunos requisitos: el PC debe estar encendido y con conexión a Internet, el firewall o el antivirus no deben bloquear Chrome Remote Desktop y, si el ordenador está dentro de una red corporativa o educativa, es posible que el administrador haya restringido este tipo de acceso remoto.
Miracast para proyección inalámbrica
Otra posibilidad integrada en muchos dispositivos Windows es Miracast, una tecnología de proyección inalámbrica que permite enviar la imagen del PC a otros equipos compatibles, incluidos algunos smartphones, tablets o televisores.
Para comprobar si tu PC soporta Miracast puedes ejecutar la herramienta de diagnóstico DXDiag en Windows y guardar el informe de texto; dentro, verás una línea indicando si Miracast está disponible y con qué restricciones.
Si tu hardware cumple, el siguiente paso es emparejar por Bluetooth el PC con el dispositivo receptor y, desde la configuración de Pantalla en Windows, usar la función de proyección inalámbrica. De nuevo, influyen la calidad del WiFi y la distancia al router: cuanto peor sea la conexión, mayor será el retraso y la probabilidad de cortes.
Miracast es cómodo para enviar vídeo o presentaciones a una tablet o TV, y también puedes aprovecharlo como monitor secundario básico. Eso sí, la calidad y la estabilidad dependen mucho del entorno, y no todas las tablets Android admiten Miracast como destino de forma nativa, por lo que a veces necesitarás apps específicas.
Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor secundario
Más allá de las soluciones nativas, la forma más flexible de aprovechar tu tablet como segunda pantalla pasa por instalar aplicaciones especializadas en ambos dispositivos: una parte servidor en el PC y otra cliente en la tablet.
La mayoría permiten elegir si quieres duplicar o extender escritorio, conectar por WiFi o por USB, y ajustar resolución, calidad y tasas de refresco. Algunas son totalmente gratuitas, otras freemium y otras de pago único o suscripción.
Spacedesk: gratuito, versátil y muy popular
Spacedesk es probablemente una de las opciones más conocidas para usar un Android como monitor extra en Windows. Funciona desde Windows 8.1 en adelante y tiene app cliente para Android, iOS e incluso acceso vía navegador HTML5 en dispositivos con un browser moderno.
En el PC instalas el driver/servidor de Spacedesk desde su web oficial. En la tablet descargas la app cliente desde Google Play. Es importante que ambos dispositivos estén conectados a la misma red local (WiFi o LAN) para que se detecten.
Una vez instalado todo, abres Spacedesk en el ordenador, luego en la tablet, y esta reconocerá al instante el equipo disponible en la red. Tocas para conectar y automáticamente Windows detecta la tablet como monitor adicional; desde la configuración de pantalla puedes elegir si quieres duplicar, ampliar o usar solo la pantalla secundaria.
Spacedesk permite conectar varias pantallas a la vez y montar incluso paredes de monitores con un mismo PC, lo que lo hace interesante también en entornos de cartelería digital o eventos. En redes rápidas funciona razonablemente bien, aunque por WiFi suele haber un cierto retraso y algo de sensación de lentitud, especialmente con vídeo o contenido en movimiento.
Si optas por conexión inalámbrica, lo más sensato es dedicar la tablet a tareas estáticas: hojas de cálculo, documentos, navegador, chats o monitorización de hardware. Para vídeo fluido o juegos, mejor un método por cable o un monitor clásico.
La aplicación es gratuita (al menos hasta finales de 2025 según anuncian), por lo que es ideal si buscas algo funcional sin gastar dinero.
Splashtop Wired XDisplay: máxima fluidez por USB
Si priorizas la experiencia y te da igual usar cable, Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones que más se acercan a un monitor de verdad. Como su nombre indica, funciona exclusivamente mediante USB, nada de WiFi.
El proceso es sencillo: instalas el software de escritorio para Windows o macOS desde la web de Splashtop, activas la depuración USB en tu tablet Android si lo requiere, conectas el cable USB apropiado y abres la app en la tablet. La conexión es casi inmediata y la sensación, especialmente a 60 FPS y Full HD, es muy estable y fluida.
Además, Splashtop Wired XDisplay es compatible tanto con Android como con iPad/iPhone, y requiere versiones bastante antiguas como mínimo (Android 4.0 / iOS 7.0), de modo que muchos dispositivos viejos también entran en juego. En PC funciona desde Windows 7 y en Mac desde OS X 10.9.
La app de Android tiene una versión gratuita limitada a sesiones de 10 minutos, que sirve para probar qué tal va en tu equipo. Si te convence, la versión completa cuesta alrededor de 7,49 € en pago único, sin suscripciones recurrentes.
Splashtop (escritorio remoto general)
Además de Wired XDisplay, Splashtop tiene soluciones generales de escritorio remoto para Windows, macOS, Android e iOS. Con ellas puedes controlar por completo tu PC desde la tablet, aprovechar la pantalla táctil e incluso gestionar varios equipos.
La filosofía es la habitual: instalas el programa en el PC, creas una cuenta con Splashtop, instalas la app correspondiente en la tablet y te aseguras de que ambos estén en la misma red (o configuras el acceso remoto a través de Internet, según el plan). Desde el menú de seguridad del cliente de escritorio puedes definir contraseñas para reforzar la protección.
La parte menos atractiva es que no todas las funciones son gratuitas. Algunas modalidades de uso, especialmente las pensadas para acceso remoto profesional, requieren suscripción. A cambio, ofrecen buena calidad de imagen y una gran compatibilidad de plataformas.
Duet Display y Duet Air: enfoque premium y modo dibujo
Duet Display nació en el ecosistema Apple para usar un iPad como segunda pantalla de Mac, pero con el tiempo se ha extendido también a Windows y Android. Si tienes una tablet Android de gama media o alta, es una candidata interesante.
Con Duet puedes extender o reflejar la pantalla de un PC o Mac en tu tablet, con soporte para conexión por cable o por WiFi, según la modalidad. Destaca por ofrecer muy buena calidad de imagen y poco retardo, y en algunas versiones añade modos de dibujo para utilizar la tablet como tableta gráfica con apps como Photoshop.
Sin embargo, tiene dos inconvenientes claros: no es gratuita y la configuración no siempre es trivial. Necesitarás instalar el software en el ordenador, iniciar sesión con usuario de Duet, instalar un driver específico en Windows y asegurarte de que el sistema reconoce bien la tablet. En máquinas con drivers antiguos, puede que la reconozca como monitor genérico y limite la resolución a 1024×768 hasta que actualices todo.
En Android suele funcionar bajo modalidad de suscripción (por ejemplo, Duet Air) y ofrecen periodos de prueba de unos días para que valores si te compensa. Si tu prioridad es latencia muy baja y uso intensivo como herramienta de trabajo, puede merecer la pena la inversión.
SuperDisplay: segunda pantalla y tableta gráfica en uno
SuperDisplay es una app centrada en Windows que convierte tu tablet Android en un monitor externo de alto rendimiento con 60 FPS y, además, en una especie de tableta gráfica con sensibilidad a la presión.
Funciona tanto por USB como por WiFi, aunque muchos usuarios coinciden en que la experiencia más estable se consigue vía cable. Admite lápices como el Samsung S Pen, lo que permite dibujar directamente sobre la tablet con presión, perfecto para ilustradores y diseñadores.
Para usarla, descargas la app desde Google Play, luego el cliente de Windows desde su web. Instalado todo, abres primero en la tablet y después en el PC, y sigues las instrucciones para conectar (por WiFi introduciendo IP o por cable, si tu configuración lo permite).
SuperDisplay ofrece tres días de prueba gratuitos para comprobar compatibilidad y rendimiento en tu equipo. Después, la licencia ronda los 8-9 € como pago único. Solo soporta Windows 10 oficialmente, aunque muchos la han usado con éxito también en Windows 11.
Deskreen: ideal para tablets muy antiguas
Deskreen es una propuesta distinta: en lugar de depender de una app específica en la tablet, se apoya en el navegador web del dispositivo. Eso lo hace perfecto para tablets ancianas que ya no tienen acceso a la tienda o cuyos sistemas están desfasados.
El requisito en el lado del PC es muy modesto: basta con un procesador de dos núcleos y unos 250 MB de RAM libre. Está disponible para Windows, macOS y Linux. Al instalarlo en el ordenador, se genera un enlace o código QR que debes abrir desde la tablet, simplemente con el navegador.
Escaneas el código QR con la cámara de la tablet (o introduces la dirección manualmente), y Deskreen te mostrará el dispositivo que se quiere conectar. Aceptas en el PC y puedes elegir si compartes toda la pantalla o solo una aplicación. Funciona tanto en modo espejo como ampliando escritorio, según cómo lo configures en tu sistema operativo.
Es una solución gratuita, abierta y muy flexible, con el único requisito de una red local decente y un navegador relativamente moderno en la tablet.
Otras herramientas a tener en cuenta
Además de las anteriores, existen varias apps de pago o mixtas que pueden encajar en casos concretos, sobre todo si usas también dispositivos Apple o buscas funciones específicas.
Por ejemplo, Air Display y iDisplay empezaron como herramientas para extender pantalla con iPad y Mac, y hoy han ido ampliando compatibilidad, incluyendo soporte para algunos dispositivos Android. Su punto fuerte está en el cuidado de la experiencia con equipos de Apple y en la posibilidad de usar varias pantallas a la vez.
En el ámbito de monitores de recursos y paneles auxiliares destaca Pitikapp, una app que permite tener en la tablet un centro de monitorización del PC: consumo de CPU, GPU, temperatura, etc. Se instala tanto en Windows como en la tablet y requiere que ambos estén en la misma WiFi para recibir los datos.
Funciones especiales en tablets Samsung y ecosistemas Apple
Si tienes una Galaxy Tab relativamente moderna de gama alta, Samsung incluye herramientas propias para usar la tablet como segunda pantalla sin apps de terceros, siempre que el PC ejecute Windows 10 (versión 2004 o superior) o Windows 11.
En modelos como la Tab S7 y Tab S8 con One UI 3.1 o posterior, puedes abrir el panel de accesos rápidos y tocar en «Segunda pantalla». Ahí eliges si quieres priorizar ilustración/videojuegos (más fluidez) o vídeo (más estabilidad). Luego, en el PC, pulsas Windows + K para abrir el menú Conectar y seleccionas tu tablet Samsung de la lista.
En cuestión de segundos tendrás la imagen del PC en la tablet, con la opción de expandir o duplicar escritorio desde la configuración de pantalla. Cuando termines, usas el botón de desconexión que aparece en la barra de la tablet.
En el ecosistema Apple, el equivalente sería usar un iPad como segunda pantalla de un Mac mediante Sidecar, integrado en macOS. No es Android, pero si manejas ambos mundos es útil saber que existe esta función nativa sin necesidad de apps externas.
¿Y los cables HDMI directos? Limitaciones importantes
Es frecuente preguntarse por qué no podemos simplemente conectar un cable HDMI del PC a la tablet y que esta actúe como monitor, igual que hacemos con una TV. La razón es que las tablets Android, en general, no están diseñadas como pantallas con entrada de vídeo.
Los puertos USB-C de muchos móviles y tablets pueden sacar vídeo (modo DisplayPort Alt o similares) hacia un monitor externo, pero no suelen aceptar vídeo entrante. Por tanto, si conectas el PC al USB-C de la tablet, esta no sabrá qué hacer con la señal.
Para transmitir imagen al dispositivo Android necesitas una capa de software que actúe como emisor y receptor, enviando datos de vídeo a través de USB o de la red. De ahí que todas las soluciones pasen por apps tipo Spacedesk, Splashtop, Duet, etc., en lugar de simples cables “mágicos”.
También hay adaptadores HDMI a USB pensados para capturar vídeo (tarjetas de captura), pero eso ya entra en otro terreno más complejo, con su propio consumo de recursos y latencia, y no es la solución típica para un uso de escritorio diario.
Ventajas y desventajas reales de usar una tablet como monitor
Usar una tablet como segunda pantalla es una idea muy atractiva, pero no es la panacea. Conviene tener claras tanto las ventajas como las limitaciones para decidir si te compensa o te sale más a cuenta comprar un monitor pequeño.
Ventajas principales
La primera ventaja es la portabilidad absoluta: una tablet pesa poco, cabe en cualquier mochila y la puedes colocar donde quieras con un soporte barato. Así puedes replicar tu sensación de doble monitor en viajes, reuniones o incluso en el sofá.
La segunda es que aprovechas hardware que ya tienes. En lugar de gastar en un monitor adicional, reutilizas un dispositivo que quizá estaba cogiendo polvo. Si el presupuesto es ajustado o simplemente no quieres llenarte de trastos, es una forma muy eficiente de estirar tus recursos.
También ganas más espacio para multitarea. Puedes dejar la pantalla principal para el trabajo “serio” y mover a la tablet el correo, el chat del equipo, documentación, un navegador con referencias, el panel de Twitch si haces streaming o la monitorización de temperaturas y rendimiento del PC.
Además, el tacto de la pantalla y, en algunos modelos, el lápiz digital aportan posibilidades interesantes: anotar en directo mientras presentas, dibujar en Photoshop o Krita, firmar documentos o usar la tablet como teleprompter en presentaciones y vídeos.
Desventajas y límites que debes valorar
La cara poco amable está en el tamaño reducido respecto a un monitor convencional: aunque haya tablets grandes, no es lo mismo trabajar con 10-11 pulgadas que con 24. Para ciertos trabajos (edición de vídeo detallada, maquetación compleja, etc.) puede hacerse incómodo.
La resolución y la calidad del panel también pueden quedarse cortas frente a un buen monitor IPS o VA. Muchas tablets de gama baja tienen resoluciones modestas o colores menos precisos, y algunas apps de segunda pantalla limitan la resolución o la tasa de refresco para evitar lag, lo que se nota en textos menos nítidos.
En ergonomía tampoco es ideal: una tablet apoyada sobre la mesa o en un soporte improvisado no siempre queda a la altura de los ojos, lo que puede provocar molestias de cuello y espalda si trabajas muchas horas así. Un monitor permite ajustes de altura, inclinación y soportes VESA más serios.
Otro punto delicado es la distracción potencial. Si no filtras qué apps tienes abiertas, acabas con WhatsApp, redes sociales y notificaciones a la vista en la pantalla secundaria, restando foco al trabajo. Es buena idea limitar en la tablet las apps abiertas al uso que quieras darle como monitor.
Por último, no olvides la batería: si usas conexión WiFi y brillo alto, muchas tablets se descargan rápido. Si vas a usarla durante largas jornadas, conviene tenerla enchufada o usar conexión por cable, que a veces también carga el dispositivo mientras transmite datos.
Cuándo compensa usar una tablet y cuándo mejor un monitor
Después de ver todas las opciones, puede surgir la pregunta clave: ¿merece la pena tirar con una tablet o compro un segundo monitor?. La respuesta depende del uso que vayas a darle.
Si vas a trabajar puntualmente con doble pantalla, viajas mucho, cambias de sitio a menudo o no tienes espacio en la mesa para otro monitor, la tablet es una solución muy cómoda y barata. Para tener el correo, un PDF, el chat o gráficas de monitorización a la vista, cumple de sobra.
En cambio, si tu idea es montar una configuración de dos monitores fija para todo el día, con muchas horas seguidas frente al ordenador, lo razonable es invertir en un monitor de verdad: más grande, más cómodo a nivel ergonómico y con mejor calidad de imagen. La tablet puede seguir siendo tu tercera pantalla para cosas específicas.
Donde la tablet brilla especialmente es en situaciones mixtas: teletrabajo desde la cocina o el salón, estudiantes que compaginan clases online y apuntes, creadores de contenido que quieren el chat o las herramientas auxiliares fuera de la pantalla principal, presentaciones donde una segunda pantalla como teleprompter marca la diferencia, o gamers que quieren vigilar Discord, OBS o el streaming mientras juegan.
Al final, con todas las apps y métodos que existen —desde Chrome Remote Desktop o Spacedesk hasta Splashtop Wired XDisplay, SuperDisplay, Duet, Deskreen, Miracast o las funciones nativas de Samsung— tienes un abanico enorme para reciclar tu tablet Android como monitor secundario y adaptarlo a lo que realmente necesitas, ya sea por WiFi, por cable, duplicando o extendiendo escritorio, y con más o menos inversión según el nivel de calidad que busques. Comparte este tutorial y ayuda a otros a convertir su tablet en un monitor secundario.
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