Noticia Convierte tu tablet en el centro de control perfecto para tu oficina o casa

cómo usar una tablet como centro de control para la casa u oficina


Si tienes una tablet cogiendo polvo en un cajón, lo que tienes realmente es un panel de control brutal para tu casa u oficina esperando a ser configurado. No hace falta que compres un nuevo hub domótico, ni una pantalla inteligente carísima: con unas cuantas apps bien elegidas y cuatro ajustes, puedes convertir cualquier tablet Android o iPad en una especie de centro de mando siempre listo.

Mucha gente ya lo hace: montan la tablet en la pared, la dejan siempre enchufada y con la pantalla lista, y la usan para ver calendario, recordatorios, fotos familiares, el tiempo, controlar luces, persianas, altavoces, aire acondicionado o incluso acceder a otros dispositivos de trabajo de forma remota. Vamos a ver, paso a paso pero con calma, cómo darle esa segunda vida a tu tablet sin complicarte demasiado y aprovechando todo lo que ofrecen Google, Apple y algunas apps clave.

¿Por qué una tablet es perfecta como centro de control?​


Una tablet, incluso vieja, suele tener justo lo que necesitas para un panel de control: pantalla relativamente grande, táctil, WiFi, micrófonos y un sistema operativo capaz de mover apps modernas. Aunque su procesador no sea ninguna maravilla a estas alturas, para mostrar widgets, paneles de domótica, calendarios o dashboards es más que suficiente.

Además, si la montas en un marco o en un soporte en la pared, puedes tenerla siempre visible en un punto estratégico de la casa u oficina: la entrada, el pasillo central, la cocina o junto a la mesa de trabajo. Solo necesitas un enchufe cerca y, si quieres algo más limpio, puedes pasar el cable por detrás de la pared o disimularlo con canaletas.

Esta idea no solo sirve para casas conectadas: en una oficina, una tablet fija puede actuar como panel de citas, tareas del equipo, métricas en tiempo real o punto de soporte desde el que acceder a otros dispositivos remotamente, e incluso servir para sustituir un portátil por un tablet en tareas ligeras. Es como tener un cuadro de mandos siempre a mano, sin tener que sacar el portátil ni depender del móvil.

Colocación física: marco, soporte y alimentación​


Antes de meterte en apps y configuraciones, piensa bien dónde va a vivir tu tablet de control. Lo ideal es una ubicación central, por la que pases muchas veces al día y desde donde se pueda ver la pantalla con un simple vistazo. Entrada, salón, cocina o zona común de la oficina suelen ser buenas opciones.

Hay varias formas de montaje que funcionan muy bien y son baratas:

  • Marco de fotos adaptado: hay quien mete la tablet en un marco de fotos, la fija y pasa el cable por detrás de la pared. Queda muy limpio y casi parece un cuadro digital.
  • Soportes de pared comerciales: tienes modelos sencillos que se atornillan a la pared, brazos articulados o soportes magnéticos. Suelen rondar los 20-30 euros y permiten dejar la tablet en el ángulo perfecto.
  • Soportes de sobremesa: si prefieres no taladrar, un soporte de mesa regulable puede dejar la tablet en una encimera, escritorio o mostrador a la altura ideal.
  • Soporte impreso en 3D: si tienes acceso a una impresora 3D, puedes crear un soporte a medida con el ángulo exacto y hueco para el cable de carga.

Sea cual sea la opción, lo importante es que puedas mantener la tablet enchufada todo el tiempo. Lo más recomendable es usar un cargador de potencia moderada (por ejemplo, 5 W en un iPad con conector Lightning o un cargador de baja potencia en Android) para no forzar la batería de forma innecesaria. Así la tablet se mantiene cargada, pero no sometida a carga rápida constante.

Cuando elijas soporte, fíjate también en que el ángulo de visión sea cómodo mientras te mueves por la casa o la oficina, y que la base o anclaje no estorbe el acceso al puerto de carga. Un mal ángulo hace que al final nadie mire el panel y se convierta de nuevo en un trasto olvidado.

Pantalla: siempre a la vista, pero sin freír el panel​


Para que la tablet funcione como centro de control, necesitas que la información esté visible sin demasiados toques. Hay dos enfoques: dejar la pantalla siempre encendida o prepararla para que se encienda rápido con un toque o con la voz.

En Android, puedes ir a los ajustes de pantalla y buscar la opción de tiempo de apagado o suspensión. Algunas tablets permiten configurarlo en “Siempre” o “Nunca”, otras requieren ayuda de apps tipo Caffeine para mantener la pantalla despierta. Eso sí, conviene combinarlo con un brillo medio que no moleste de noche ni queme el panel.

En muchos dispositivos Android existía el Modo ambiente del Asistente de Google, que convertía la tablet en un marco de fotos digital, mostrando imágenes de Google Fotos, algo de información útil y manteniendo al asistente escuchando. Aunque esta función está en declive y no siempre aparece en tablets antiguas, merece la pena revisar los ajustes de la app de Google (sección “Modo ambiente”) para ver si aún está disponible en tu modelo.

Si tu tablet no soporta ese modo, siempre puedes alargar el tiempo de apagado de pantalla y acostumbrarte a encenderla con el botón físico cuando salgas o entres en casa, o si prefieres conservar más la pantalla. El truco está en equilibrar comodidad y vida útil del dispositivo.

El papel clave del asistente de voz (Google Assistant y Siri)​


cómo usar una tablet como centro de control para la casa u oficina



Un panel táctil está bien, pero se vuelve infinitamente más útil cuando puedes hablarle sin acercarte. Si piensas poner la tablet en la cocina, entrada o sala de reuniones, habrá momentos en los que tengas las manos ocupadas o sucias y la voz será tu mejor aliada.

En una tablet Android, lo básico es activar “Hey Google” y Voice Match desde los ajustes de la app de Google. Dentro de “Asistente de Google” encontrarás la sección “Hey Google y Voice Match”, donde debes comprobar que el interruptor está activado, tanto con la pantalla encendida como, si el hardware lo soporta, con la pantalla apagada.

Si el asistente falla al entenderte, puedes pulsar en “Volver a entrenar un modelo de Voice Match” para repetir el entrenamiento de voz. Esto es muy útil si varias personas han hablado con el dispositivo usando la misma cuenta y el modelo se ha liado con diferentes voces.

En iPad, el equivalente es Siri. Desde Ajustes > Siri y Buscar puedes desactivar “Escuchar Oye Siri” y volver a activarlo para rehacer el entrenamiento. Así te aseguras de que el iPad responde correctamente al comando de voz y puede servir como puerta de entrada a tu ecosistema HomeKit o a otras apps de control.

Android: Google Home, Action Blocks y widgets como botones gigantes​


Si tu tablet es Android, el corazón de tu centro de control será casi siempre la app Google Home. Desde ahí puedes agregar bombillas, enchufes, altavoces, termostatos, robots aspiradores y todo tipo de dispositivos compatibles con Google Home, Nest y el estándar Matter.

Al organizar tus gadgets en Google Home, dedica un rato a darles nombres claros y agruparlos por habitaciones. Eso facilita muchísimo tanto el control táctil (sabrás qué pulsar de un vistazo) como los comandos de voz del asistente.

Una buena idea es “limpiar” la pantalla de inicio de la tablet con un launcher sencillo (Nova Launcher u otro similar) para dejar en primer plano solo lo necesario: Google Home en el dock, y quizá apps complementarias como el calendario, el tiempo, Spotify o las apps oficiales de tus marcas (Philips Hue, iRobot, etc.). Cuanto menos ruido, más sensación de panel dedicado y es recomendable usar gestores para controlar tus apps.

La joya de la corona en Android para este uso es la app Action Blocks, desarrollada por Google. Esta herramienta te permite crear widgets personalizados que, al tocarlos, envían una orden concreta al Asistente de Google, como si hubieras dicho en voz alta “Hey Google, enciende lámpara del salón”. Es ideal para transformar acciones complejas en botones gigantes de un toque.

Configurar Action Blocks es muy sencillo:

  • Instalas la app desde Google Play y abres el asistente inicial.
  • Pulsas en “Crear Action Block” y eliges un tipo de acción predeterminada (por ejemplo, reproducir música, llamar a alguien, controlar dispositivos) o bien una “Acción personalizada”.
  • En el cuadro de “Acción” escribes el comando tal cual se lo dirías al Asistente de Google. Puedes desactivar que lo lea en voz alta o que vibre al completar.
  • Pruebas el botón para asegurarte de que funciona correctamente.

Es fundamental que antes hayas vinculado todos tus dispositivos inteligentes al ecosistema de Google (vía Google Home), ya que Action Blocks se apoya íntegramente en Google Assistant. Si la bombilla, enchufe o robot aspirador no aparece en Google Home, el comando no funcionará.

En el paso siguiente puedes personalizar el nombre que aparecerá bajo el icono y la imagen o pictograma que se mostrará en la pantalla. Es muy práctico usar iconos diferentes según si el botón enciende luces, activa una rutina, controla música o lanza una escena.

Después puedes agregar los bloques a la pantalla de inicio de dos maneras:

  • Desde la propia app, eligiendo el bloque y tocando en “Colocar en la pantalla de inicio”.
  • Desde el launcher, manteniendo pulsada la pantalla, entrando en “Widgets”, seleccionando “Action Blocks” y eligiendo el bloque deseado.

La tablet puede llenarse de botones grandes tipo “Apagar todas las luces”, “Modo cine”, “Subir calefacción” o “Pasar aspirador”, accesibles para cualquier persona de casa sin necesidad de explicar comandos de voz. Para tablets con hardware justito, Action Blocks es ideal porque consume poco, es simple y se integra a la perfección con Google Home.

Además de Action Blocks, Android ofrece el widget de Google Home, que te permite fijar en la pantalla algunos de tus dispositivos favoritos directamente, sin pasar por la app. Y si alguna marca no se integra bien en Google Home, siempre puedes colocar accesos directos a su app oficial desde la pantalla de inicio.

iPad: HomeKit, widgets y multitarea para un panel elegante​


En el mundo Apple, el rol de Google Home lo asume la app Casa (Home), eje del ecosistema HomeKit. Un iPad relativamente reciente, actualizado al menos a iPadOS 15, puede ser un panel fantástico para mostrar y controlar accesorios de HomeKit, además de servir como cuadro de información para la familia.

Configurar un iPad como pantalla central es muy directo: lo restauras o lo configuras como nuevo, desactivas todo lo que no quieres que moleste (FaceTime, iMessage, notificaciones ruidosas) y te centras en Casa, Calendario, Recordatorios, Tiempo y Fotos. Con los widgets actuales, puedes llenar la pantalla inicial de información útil: calendario compartido, lista de la compra, previsión del tiempo y un carrusel de fotos que aporta un toque más humano.

Un truco muy práctico es usar la multitarea de iPadOS para mantener Casa y Spotify lado a lado (o Casa y otra app que controles mucho, como HomeBridge o un panel web de Home Assistant). Así puedes al mismo tiempo ajustar luces y cambiar la música del Apple TV desde la misma pantalla.

Para la energía, basta con conectarlo a un cargador de 5 W (si es un modelo con Lightning) o a un cargador USB-C de baja potencia. De este modo, el iPad está siempre alimentado pero sin forzar la batería. Si lo combinas con un soporte estable, tienes una especie de “Home Hub” personalizado sin tener que comprar un dispositivo nuevo.

La gran ventaja del iPad hoy en día es que los widgets en la pantalla de inicio han madurado muchísimo. Hace años este uso habría tenido poco sentido, porque la pantalla solo mostraba apps y poco más. Ahora, en cambio, puedes ver de un vistazo el estado de la casa, próximas tareas, citas, fotos y controles básicos sin siquiera abrir aplicaciones.

Conectar todos tus dispositivos en una sola app de hogar​


centro de control domótica con una tablet casa u oficina


La clave para que la tablet sea verdaderamente útil es centralizar al máximo el control en una sola aplicación, en lugar de saltar entre diez apps distintas de cada marca. En Android, ese rol lo asume Google Home; en iPad, Casa (Home) y, si lo necesitas, Google Home como complemento.

En Google Home, asegúrate de añadir todos tus dispositivos compatibles: dispositivos Matter, Nest y cualquier gadget “Funciona con Google Home”. Puede que en la app oficial de la marca tengas ajustes más avanzados, pero para el día a día (encender/apagar, cambiar brillo, activar rutinas) Google Home suele ser suficiente.

En un iPad, tu base será HomeKit. Desde la app Casa podrás integrar bombillas, enchufes, persianas, sensores y más, siempre que lleven el sello de compatibilidad. Si tienes dispositivos que no entran en HomeKit, recuerda que también puedes instalar Google Home en iPad para centralizar parte de tu domótica allí, o recurrir a soluciones intermedias tipo Home Assistant.

Cuando tengas todo en Home / Casa, tómate unos minutos para ordenar habitaciones, marcar favoritos y usar nombres descriptivos. Es mucho más cómodo ver “Lámpara lectura sofá” o “Aire despacho” que un genérico “Luz 3”. Esto influye tanto en la claridad visual del panel como en la eficacia de los comandos de voz.

Alternativas avanzadas: Home Assistant, dashboards y hubs​


Si te gusta cacharrear un poco más o tu casa/oficina tiene muchos sensores, escenas y automatizaciones, quizá quieras dar un paso adicional y crear un dashboard personalizado para tu tablet. Aquí entran en juego herramientas como Home Assistant, ActionTiles, SharpTools y similares.

Home Assistant, por ejemplo, permite montar un sistema domótico propio en un servidor, mini PC o Raspberry Pi (si finalmente decides comprar hardware adicional) y diseñar paneles a medida accesibles desde el navegador de la tablet, y, si tu tablet lo soporta, aprovechar el modo escritorio en tu tablet. Puedes mostrar gráficos de temperatura, estados de ventanas, consumo eléctrico, cámaras, botones de escenas muy elaboradas, etc.

Otras plataformas como ActionTiles o SharpTools se integran sobre todo con SmartThings u otros hubs y te dejan construir paneles web arrastrando y soltando bloques. Tu tablet, en este escenario, se convierte en un simple visor táctil de estos paneles, que se cargan en pantalla completa.

Eso sí, para este tipo de soluciones ya necesitas un hub o servidor que actúe como cerebro de la instalación, además de que la curva de aprendizaje es un poco mayor. A cambio, ganas un nivel de personalización y control muy superior frente a usar solo Home o Google Home.

Más allá de la domótica: acceso remoto y control de otros dispositivos​


Tu tablet centro de control no tiene por qué limitarse a luces y enchufes. Puede ser también un punto de acceso remoto a otros móviles, tablets y ordenadores, ya sea para trabajar desde cualquier sitio o para dar soporte técnico a otros.

Aplicaciones de escritorio remoto como Iperius Remote, TeamViewer o AnyDesk permiten conectarte desde la tablet a un PC de la oficina, a un servidor o incluso a otros dispositivos móviles. Iperius Remote destaca, por ejemplo, por ofrecer una única app para Android e iOS que sirve tanto para controlar como para ser controlado, sin tener que instalar versiones separadas de “cliente” y “host”.

Con este tipo de apps puedes, desde la tablet montada en la pared, abrir el escritorio de tu PC del trabajo, consultar un archivo, cambiar una configuración o lanzar un proceso largo. También puedes permitir que un técnico acceda a tu tablet o a otros dispositivos móviles para asistencia, siempre bajo tu autorización.

En Android, soluciones como Iperius Remote permiten incluso control remoto completo del dispositivo: abrir apps, navegar por menús, escribir texto, simular gestos táctiles. Si prefieres soluciones de código abierto puedes usar scrcpy desde Windows para controlar Android paso a paso. En iPhone y iPad, por las restricciones de Apple, el soporte suele ser por compartición de pantalla: el técnico ve lo que pasa en tu pantalla y te guía paso a paso, pero no puede tocar directamente.

En un entorno corporativo, este enfoque convierte la tablet de la pared en un centro de soporte y supervisión: puedes ver lo que ocurre en terminales de punto de venta Android, tablets de la fuerza de ventas, dispositivos industriales o incluso en el iPad de un compañero en remoto. Y a nivel personal, te sirve para ayudar a familiares menos expertos con su móvil sin tener que desplazarte.

Ofimática ligera y trabajo móvil desde la tablet​


Como complemento a la domótica y el acceso remoto, también puedes usar la tablet como punto rápido para revisar y corregir documentos sin sacar el portátil. Hoy en día hay muchas suites ofimáticas pensadas para tablets y smartphones que te sacan de un apuro. Además, puedes usar tu tablet como segunda pantalla de tu ordenador para ganar espacio al trabajar.

Al margen de Microsoft Office, existen alternativas como Documents to Go, QuickOffice, OfficeSuite Pro, Kingsoft Office o ThinkFree. Cada una tiene sus fortalezas: algunas respetan muy bien los formatos originales tras editar, otras se integran mejor con la nube (Drive, Dropbox, OneDrive, etc.), y muchas están disponibles tanto en Android como en iOS.

Lo más sensato es usar estas apps para correcciones pequeñas y ajustes puntuales en hojas de cálculo, textos o presentaciones cuando estás fuera de la oficina o lejos del PC. Por ejemplo, corregir un precio en una lista, modificar una fecha en un contrato, o retocar una diapositiva antes de una reunión.

Para documentos largos y complicados, conviene trabajar con copias, porque a veces pueden surgir problemas de formato al abrir y guardar desde distintas apps. Pero para tareas rápidas ligadas a tu panel de control (ver un Excel con el stock, revisar un PDF con un presupuesto, etc.) son perfectas.

Seguridad: cómo evitar sustos con el control remoto​


Si conviertes tu tablet en un centro de mando que además permite acceso remoto a otros dispositivos, la seguridad no es un tema menor. Herramientas como Iperius Remote, TeamViewer o AnyDesk son potentísimas y, como cualquier herramienta potente, también son objetivo de estafadores.

Lo primero que debes tener claro es que nadie puede conectarse a tu tablet o tu PC sin tus credenciales y tu permiso. Estas apps siempre generan un ID y una contraseña o piden autorización explícita para establecer la conexión. El problema viene cuando alguien, haciéndose pasar por el “soporte técnico del banco” o de una empresa, te convence para instalar la app y darle esos datos.

Para prevenir abusos, sigue unas normas básicas:

  • Usa el acceso remoto solo con personas o servicios de total confianza.
  • Desconfía de llamadas o correos no solicitados que te pidan instalar un programa de control remoto.
  • No compartas tu ID ni contraseña de sesión si no tienes clarísimo con quién hablas.
  • Activa opciones de contraseñas personalizadas y, si hay, autenticación en dos pasos (2FA).

Los buenos programas de escritorio remoto usan cifrado de extremo a extremo y muestran mensajes de advertencia bastante claros, pero el factor humano sigue siendo el punto débil. Teniendo estas precauciones, puedes aprovechar todas las ventajas del control remoto desde tu tablet sin dormir intranquilo.

Al final, una tablet que parecía condenada a acumular polvo puede convertirse en el centro neurálgico de tu casa u oficina: un panel en la pared con tus luces, sensores, música, calendario y tareas; un acceso directo a otros dispositivos mediante escritorio remoto; una miniestación ofimática para cambios rápidos; y un marco de fotos digital que, de paso, hace el espacio más agradable. Con un par de apps (Google Home, Casa, Action Blocks, alguna suite ofimática, una herramienta de acceso remoto) y algo de mimo en la colocación física y la seguridad, tienes en casa un dashboard que hace de todo sin necesidad de grandes inversiones ni instalaciones complicadas. Comparte esta guía y ayuda a otros a convertir su tablet en un centro de control empresarial.

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