Apple ha registrado un sistema de lentes líquidas deformables que podría eliminar la necesidad de cristales graduados en sus futuros dispositivos. Un "santo grial" para quienes sufrimos miopía y astigmatismo.
Llevo gafas desde el instituto. Recuerdo perfectamente la sensación de salir de la óptica con mi primera montura graduada y pensar: "Guau, esto se ve como una pantalla Retina". Por aquella época ya apuntaba maneras de fanboy, pero qué me iba a decir a mí mi yo adolescente que ahora, con 30 años, estaríamos a punto de llevar gafas de Apple literalmente pegadas a los ojos.
La realidad es que los que necesitamos graduación tenemos un problema con la tecnología asociada a las gafas. O mejor dicho, un sobrecoste. Lo he vivido con las Vision Pro. El dispositivo ya es caro, pero es que encima tienes que pedir los inserts ópticos a medida.
Y ahora que me toca renovar mis gafas de ver, me he planteado seriamente comprar unas tipo Ray-Ban Meta. Pero me frena lo mismo de siempre. Mi graduación últimamente baila más y no me apetece gastarme un dineral en unos cristales fijos para una montura tecnológica que, seamos sinceros, no cuesta precisamente "tan solo un euro más".
Por suerte, parece que en Cupertino hay algún ingeniero miope que nos entiende. Apple lleva años cocinando esto en sus laboratorios y la última patente que han conseguido es el sueño de cualquiera que no quiera volver otro año más a la óptica.
La patente: lentes que se comportan como un músculo
Tal y como informa Patently Apple, Apple ha conseguido registrar un sistema bajo el título "Deformable Piezoelectric Lens System". La documentación describe una forma mecánica de modificar la graduación en tiempo real, sin necesidad de cambiar cristales físicos.
El sistema se basa en una lente que alberga una cavidad llena de líquido. Alrededor de ella, Apple sitúa una serie de actuadores piezoeléctricos, pequeños motores, que empujan y deforman físicamente la estructura de la lente para alterar su curvatura. Como moldear un cristal de gafa en el momento.
- Para la miopía, los actuadores modifican la forma de la cúpula para ajustar la potencia esférica.
- Para el astigmatismo, el sistema aplica presión de forma asimétrica, anisotrópica, permitiendo corregir el eje exacto que el ojo necesita.
La diferencia respecto a intentos anteriores está en la eficiencia energética. La patente permite mover la lente a la posición deseada y mantenerla "bloqueada" sin consumir apenas energía. Una vez configurado, se quedaría así. Y esto resuelve el problema que tenían las lentes activas, no gastar la batería de las gafas solo por mantener la graduación fija, ya que hasta ahora los motores tenían que estar empujando continuamente.
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Desde hace años se están viendo registros de más patentes relacionadas con la corrección de la visión. En 2023 se centraron en materiales de cristal líquido capaces de cambiar sus propiedades con electricidad.
Todo para crear un dispositivo "talla única" en lo visual. Unas Apple Glass o Vision Pro que, al ponértelas, sincronicen con tu perfil de Salud, detecten tus dioptrías y se autoajusten. Esto eliminaría la necesidad de stock personalizado y los tiempos de espera de fabricación de lentes.
¿Cuándo veremos esto? (spoiler: paciencia)
Ahora toca bajar al suelo. Que Apple tenga la patente no garantiza un lanzamiento. La compañía registra cientos de ideas al año que nunca salen del papel y, aunque esta es sin duda una de las más prometedoras que hemos visto en el sector óptico, sigue siendo un concepto muy futurista. De hecho, ni siquiera sabemos si hay un prototipo funcional o si es solo documentación para "marcar territorio".
Si se cumplen las previsiones, en 2027 veremos las primeras gafas "ligeras" de Apple, pero bajo un concepto similar a las Ray-Ban Meta, sin pantallas, centradas en cámaras, audio e IA contextual. Para este modelo, seguiremos dependiendo sí o sí de la óptica tradicional. Incluso para los modelos con pantalla AR previstos hacia 2028, integrar un sistema de lentes líquidas y mini motores ópticos parece un reto demasiado complejo a corto plazo.
Hablamos de un horizonte realista (y optimista) de 5 a 10 años. Suena lejano, lo es, pero llevamos siglos usando cristales tallados. Conseguir cambiar eso no será fácil. Eso sí, si Apple logra materializarlo y es la primera en hacerlo, tendrá en sus manos el factor diferencial para ganar la guerra de las gafas inteligentes. Hasta entonces, a los miopes nos tocará seguir asumiendo el coste extra de los cristales graduados, pero al menos ya sabemos que la solución técnica para evitarlo existe.
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La noticia El futuro pasa por nuestros ojos, pero los míos no ven tres en un burro. Apple consigue una patente para acabar con las graduaciones fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .
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