El N7 Day tiene lugar el día 7 de noviembre de cada año y su objetivo es celebrar la existencia del universo de Mass Effect. Si bien es una franquicia referente en la historia de los videojuegos, más de aquellos centrados en la ciencia ficción, dicha fecha ha sido meramente anecdótica para mí durante muchos años. Pero ya no.
Este año tengo motivos de sobra para unirme a su comunidad durante la celebración, pero admito que seguirá siendo una fecha secundaria en comparación al mes de enero de 2026. Han sido unas semanas de auténtico descubrimiento, emociones muy intensas y drenaje emocional que me ha dejado vacío por dentro. Ahora mismo soy un témpano. Estoy de reformas porque Mass Effect tiene habitación permanente en mi corazón.
En fin del camino en Mass Effect 3
He terminado Mass Effect 3 después de 44 horas de juego y por ende la trilogía original de Mass Effect, que ha conseguido arrancarme 107 horas de mi vida. A lo largo de estas semanas te he contado cómo han sido mis aventuras en la primera y segunda entrega, desde lo increíble que me pareció el final de Mass Effect hasta cómo me han afectado las consecuencias de mis elecciones en Mass Effect 2.
La muerte de Ashley en Mass Effect fue dolorosa, pero perder a Tali en Mass Effect 2 quebró algo dentro de mí. Así que he jugado Mass Effect 3 guiado (casi siempre) por la venganza y ahora puedo decirte que he alcanzado mi objetivo, pero... ¿A qué precio? La sangría de pérdidas no ha cesado: Thane Krios y Mordin Solus. Otra parte de mí se quebró durante la heroica muerte del salariano.
Pero quizás mi momento más oscuro de Mass Effect 3 (más allá del sufrimiento constante que el diseño del Diario y el sistema de misiones, por no hablar del destrozo que le hacen a la Normandy) sea durante una de las elecciones más crueles de toda la franquicia: "Transferir el Código" o "Dejemos que los Geth mueran". Tenía en mis manos la extinción de los Quarianos y Geth. Recordé a Tali y sentí que estaba en deuda con su pueblo, así que elegí acabar con los sintéticos. Sin embargo, Legión argumentó:
Con estas mejoras, nuestra flota podría recuperar la Tierra. Podríamos ayudarte con el Crisol. Por favor. Esto no es justicia.
Y era cierto. No podía dejar que la culpa nublase mi juicio durante una decisión tan importante. Los Geth no solo eran mejor opción, también merecían la oportunidad que sus creadores, los quarianos, nunca les dieron por miedo. Ordené la transferencia del código y gracias al mismo los Geth pasaron a ser seres independientes y extremadamente inteligentes, un nuevo pueblo con opción a elegir su futuro. Los quarianos no aceptaron la decisión, atacaron a la flota Geth y murieron todos. También perdí a Legión. Gané una flota enorme aliada y agradecí que Tali no estuviese viva para verlo.
El resto de la aventura fue como cabría esperar. La barra de fuerzas aliadas estaba completa cuando decidí enfrentar lo inevitable. Me aseguré de poner a salvo a Miranda, mi interés romántico desde Mass Effect 2, y comencé el final. Mass Effect 3 repitió una épica batalla espacial, pero esta vez en la órbita de nuestra querida Tierra y con las fuerzas combinadas de toda la galaxia. Me enfrenté a los Segadores y sus tropas en las calles, los cielos y el espacio. Y al final, tras asesinar al puñetero Hombre Ilusorio, el Catalizador me presentó cuatro finales:
- Destrucción: destruir a los Segadores y toda vida sintética.
- Control: controlar a los Segadores, como quería el Hombre Ilusorio, y utilizarlos a voluntad.
- Síntesis: fusionar a los seres orgánicos con los sintéticos, unos obtienen lo que siempre desearon de los otros.
- Rechazo: dejar que el ciclo se repita.
Tenía pensado mentir un poquito y subir +5 de Rebeldía, pero seré sincero al respecto porque sé que hay testigos que pueden destaparme: si bien mi final oficial y favorito es Destrucción, no fue mi primera elección. Fue Síntesis porque me pareció la conclusión más pacífica y conciliadora al conflicto entre orgánicos y Segadores. De hecho, su cinemática final presenta una galaxia idílica y pacífica. Ya sabía que iba al matadero, así que mi muerte no fue una sorpresa.
Me quedé mirando el menú principal de Mass Effect 3, reflexionando sobre todo lo acontecido desde Mass Effect y sopesando si quería ese final para mi aventura espacial. No lo tenía claro. Me sentía incómodo. Ni siquiera tenía ganas de irme a la cama y eso que eran las 3:00 horas. No lo consideraba un final "malo", pero... ¿Realmente me sentía conforme con mi decisión?
No. Mi mente hizo volteretas mentales: inventé un comodín para invalidar mi estricta regla autoimpuesta de no cargar partida para cambiar mis decisiones en RPG. Asumí mis decisiones tras las muertes de Ash, Tali y Legion, entre otras decisiones, así que me otorgué el derecho de hacerlo al menos una vez. Y lo hice. Repetí todo el final siguiendo exactamente los mismos pasos, mirando a los mismos sitios, seleccionando los mismos diálogos y tomando las mismas decisiones... excepto la última. Elegí Destrucción.
Solté el mando y aplaudí. Me levanté de la silla y celebré. En silencio, claro, eran las tres de la mañana. Fue una celebración muda, pero que sentí en el alma. Era la victoria que quería, aquella que desee durante todas las horas que estuve pateándome la galaxia para llegar al final con una fuerza aliada total. Estaba contento y preparado para morir, aunque me pesaba no poder acabar junto a Miranda, pero la cinemática final traía sorpresa: Shepard respiró entre los escombros. ¡Estaba vivo! Repiré hondo...
"The winner takes it all, the loser has to fall..."
Mi aventura en Mass Effect 3 terminó. También la trilogía original de Mass Effect. Se me saltaron las lágrimas. Apagué todo y dormí de un tirón. Y nada más. Ahora mismo estoy seco. Llevo desde el 4 de enero en una montaña rusa mental y emocional con esta saga. Lo he sentido todo: alegría, tristeza, rabia... He llorado, gritado a la pantalla, sentido cada pérdida y celebrado cada victoria. Todo, todo el tiempo. No me queda nada.
He desarrollado un cariño enorme por mi personaje, la Normandía y todos los personajes, unos más que otros, gracias al sistema de importación de personajes entre las tres entregas. Esta partida ha sido tan significativa para mí porque sabía que todo lo que hiciese tendría un impacto más allá de esa historia. ¡Qué aventura más mágica en Mass Effect! Volveré, pero tardaré mucho tiempo.
Todavía tengo que procesar muchas cosas, reflexionar y revisionar momentos gracias a la cantidad salvaje de vídeos que he grabado con el sistema Share de PS5. Lo que sí puedo decirte con toda seguridad es que Mass Effect se ha convertido en una franquicia muy especial para mí. He tardado mucho, quizás demasiado, pero creo que he llegado justo cuanto tenía que llegar. Ahora toca Andrómeda, pero sospecho que no será tan brutal como esto.
El N7 Day ya está marcado en mi calendario, pero jamás será tan importante como cada mes de enero. Para mí, enero significa Mass Effect a partir de ahora. Y para cerrar el círculo con mi primera publicación, diré que he cumplido con mi objetivo: jugar a Mass Effect ha sido sin duda empezar 2026 con buen pie. ¿A qué se juega después de esto?
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La noticia El mes de enero de 2026 quedará grabado en mi memoria por siempre. Gracias, Mass Effect fue publicada originalmente en Vida Extra por Alberto Martín .
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