Septiembre de 2012. Apple lanza iOS 6 y, con él, toma una de las decisiones más polémicas de su historia: romper con Google Maps y presentar sus propios mapas al mundo. Dependían de un rival directo para una de las funciones más usadas del iPhone, y eso no encajaba con la filosofía de Apple. Era el momento de cortar el cordón.
En cuestión de horas, las redes se llenaron de capturas y memes sobre Apple Maps. No quisiera estar esa tarde entre las paredes del Apple Campus. Había puentes hundidos, edificios aplastados, ciudades enteras mal ubicada....
¿En la conducción? Una de las anécdotas más sonadas es cómo la aplicación mandó a conductores en Alaska a cruzar una pista de un aeropuerto como si fuera una carretera convencional. La Policía australiana llegó a emitir una advertencia pública porque varios conductores habían acabado perdidos en el desierto siguiendo las indicaciones de Apple Maps.
Lo que pasa en Cupertino, se queda en Cupertino
Durante años, la pregunta que quedó flotando fue la misma: ¿cómo pudo Apple no verlo antes de lanzarlo? ¿Nadie probó esto? La respuesta ha llegado catorce años después, de boca del propio Tim Cook. Con motivo de su retiro como CEO, dió una charla interna y salió el tema de Apple Maps. Sabemos que Cook es un hombre de pocas palabras, y las que dijo fueron suficientes:
El producto no estaba listo, y nosotros creíamos que sí lo estaba porque estábamos probándolo de manera local. Fue mi primer gran error.
Las pruebas de Apple Maps no salieron demasiado lejos de Cupertino. Y Cupertino, no es ni Alaska, ni Australia, ni el centro de Madrid, ni ninguna de las de ciudades donde millones de personas iban a usar ese mapa desde el primer día. Dentro del campus todo funcionaba razonablemente bien. Fuera, era otro mundo, literalmente.
Explicado así, resulta casi más desconcertante que el propio desastre: no es que el mapa fallara por razones técnicas, es que nadie fue a comprobarlo más allá.
Una de las pocas cartas de disculpas en la historia de Apple
Apple necesitaba pedir perdón, y Tim Cook lo sabía. Fue entonces cuando redactó una carta abierta admitiendo el error y recomendando a los usuarios que usaran aplicaciones de la competencia mientras Apple arreglaba el desaguisado. Lo mínimo era que la firmara el responsable de iOS 6: Scott Forstall.
Scott era vicepresidente de iOS, el padre del software del iPhone y el hombre al que Steve Jobs había elegido personalmente. Brillante, sí, pero con una reputación interna de ser complicado en el trato y de generar bandos dentro de la empresa.
Cuando Tim Cook le puso la carta delante, Scott Forstall se negó a firmarla. Su argumento fue que la responsabilidad no era solo suya. Se enrocó. Y ahí cometió el error de calcular mal con quién estaba tratando. El CEO ya no era su amigo Jobs, ahora era Cook.
Tim Cook firmó la carta él mismo y, acto seguido, firmó también la salida de Scott Forstall de Apple. No fue el único, antes había caído Richard Williamson, el responsable directo del equipo de mapas. La reestructuración que vino después reconfiguró Apple de una forma que todavía se nota hoy. Jony Ive asumió también el diseño de software. Craig Federighi juntó iOS y macOS bajo su paraguas y se convirtió en la cara visible de los sistemas en las keynotes. Eddy Cue se quedó con los frentes más delicados: Siri, Apple Maps y los servicios online.
Catorce años arreglando un mapa
Apple tomó una decisión que en su momento: no tirar Apple Maps por la borda ni volver a depender de Google. Decidió arreglarlo, cueste lo que cueste, y eso es exactamente lo que hizo durante la siguiente década. Se apoyó en proveedores como TomTom para rehacer la base de datos de puntos de interés. Pasó de actualizar los datos de mapas en grandes tandas a hacerlo cada día, corrigiendo errores de forma continua. Compró empresas especializadas en cartografía y GPS de alta precisión. Multiplicó los vuelos con cámaras para mejorar el detalle visual y solicitó permisos para usar drones en la captura de datos.
El resultado no llegó de golpe, pero llegó. Hoy Apple Maps es el navegador que muchos usuarios de iPhone usan a diario, y no es raro encontrar comparativas donde sale bien parado frente a Google Maps en determinadas ciudades, especialmente en términos de diseño. Incluso así, no es perfecto. Pero la distancia entre aquel mapa de 2012 y el de hoy es tan grande que cuesta creer que sea el mismo producto.
¿También tú, Siri?
Siri se presentó en el año 2011. Apple Maps en el 2012. Aunque mapas ha pasado a la fama como el gran fracaso de Apple. ¿Cuál de los dos ha mejorado más a lo largo de todos estos años?
Sí, hay demasiadas similitudes en ambos casos. Una promesa grande, un producto que no estaba a la altura y un responsable que acabó saliendo. John Giannandrea fichó en 2018 para arreglar Siri de una vez por todas, acumuló años de retrasos y terminó recogiendo el escritorio en abril de 2026.
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La diferencia entre los dos casos lo dice todo sobre cómo ha cambiado Apple en estos años. En 2012 el error ya había salido por la puerta y estaba en los titulares de medio mundo, así que la respuesta tenía que ser igual de pública y contundente. Con Siri, el problema se contuvo antes de explotar. Tim Cook aprendió de Maps que es mejor parar a tiempo. Lo curioso es que aquel error con mapas fue por independizarse de Google. Ahora, quién va a arreglar en buena parte Siri es Google con Gemini. Pero eso ya, es otra historia.
Fuente | Bloomberg
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La noticia En 2012 Apple lanzó Maps y fue un desastre. Ahora sabemos qué pasó y la respuesta nos descoloca un poco fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .
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