La Navidad, junto con el verano, suelen ser los momentos más indicados para intentar adelgazar nuestro backlog. Esa biblioteca de títulos no se va a jugar sola y es por eso que los momentos en los que no hay demasiado lanzamiento novedoso y más tiempo disponible tenemos, es justo cuando se pueden desempolvar títulos que se nos habían quedado a medias o por los que no nos habíamos decidido aún.
Y como también son fechas en las que toca hacer visitas familiares, encontré en Switch 2 la consola ideal para disfrutar de esos ratos libres disponibles. Con Bananza ya terminado y Mario Kart World ocupando sólo alguna que otra partida esporádica desde que lo quemé en su lanzamiento, eché el ojo a una saga que nunca ha sido de mis predilectas, pero en concreto a un juego que todo el mundo me ha recomendado hasta el hartazgo: Fire Emblem Three Houses.
El RPG de estrategia de Intelligent Sistems llego a mi mente con las nominaciones de los Game Awards, porque Three Houses fue el primer título en llevarse el premio votado al 100% por los fans. En ese momento el galardón significaba algo y fue una forma de que la comunidad subrayase la injusticia de que el juego no estuviera nominado a más cosas; ahora este Player's Voice ha sido pervertido ya que se lo reparten Genshin y Wuthering Waves dado que sus creadores prometen divisas de pago a los jugadores si logran el premio.
Siete años después, lo he entendido
Más allá de la disertación sobre la perversión de la democracia en el mundo moderno, este hecho me trajo de vuelta el título a la memoria y opté por darle una oportunidad. El resultado ha sido que lejos de un nuevo Mario 3D, y que por muchas ganas que tenga de una eventual nueva generación de Pokémon, mi título más esperado para Switch 2 no es otro que el próximo Fire Emblem: Fortune's Weave.
Aunque hemos tenido más de un Fire Emblem desde entonces, sé que los fans más acérrimos no quedaron nada satisfechos con Engage y que la subsaga Heroes no es que colinde, es que habita de forma directa en el musou, por lo que casi nada tiene que ver con esa estrategia clásica y por casillas donde la franquicia se mueve como pez en el agua. Y tras jugar a Three Houses, entiendo porqué Fortune's Weave se espera como agua de mayo.
El combate táctico por casillas se ha exprimido hasta la saciedad, y tampoco es que en cuestiones jugables haya evolucionado demasiado desde los Fire Emblem de portátiles que sí probé hace un par de décadas u otros tótems del género como Final Fantasy Tactics, y aún así en las misiones principales, Three Houses me sorprendió con su capacidad para retorcer el entorno, las clases, armas y enemigos para ofrecer experiencias distintas.
Hasta aquí, todo normal; estaríamos frente a una notable pero ortodoxa sublimación de un género. No descubriré a nadie que el verdadero poder de Three Houses radica en los lazos que te acaban uniendo a tu casa, especialmente si aciertas a la hora de jugar en difícil y usando la opción de combate realista que hace que la muerte de un aliado sea permanente.
Lo verdaderamente meritorio es cómo Fire Emblem: Three Houses puede acabar siendo incluso mediocre cuanto más al detalle vas de cada diálogo o mecánica, pero la suma de todo lo que ofrece le convierte en algo brillante. Quizás la exploración del castillo sea un menú disfrazado, y puede que disfrace la calidad de las conversaciones medias entre lo impactante que es el juego cuando se producen grandes giros de guion y el cariño que le acabas teniendo a los personajes.
La clásica suma de sus partes siendo superior al peso individual de las mismas. Un ejemplo claro son los diálogos de apoyo, los cuales implican a dos personajes y son desbloqueados cuando una barra invisible de amistad llega a cierto punto, pero que apenas aportan algo de color a cada alumno ya que los diálogos son bastante genéricos. Y, sin embargo, después de completar unos cuantos de estos, acabé por apreciar lo socarrón de Lorenz, cómo la falta de autoestima de Marianne tiene razón de ser o porqué Ignatz sólo necesitaba un profesor como Byleth. Pues así con todo.
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Si a esto sumamos que la ambientación a medio camino entre los romanos y la fantasía de Fortune's Weave me seduce más, y que Intelligent Sistems ha tenido tiempo para pulir cuestiones fácilmente mejorables como la gestión de calendario o la profundidad de ciertas mecánicas, entenderéis mis ganas de esta nueva entrega de Fire Emblem.
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La noticia Estas navidades la mayoría de horas en mi Switch 2 no han sido a Bananza ni Mario Kart, y eso hace que espere con ganas el nuevo RPG de estrategia de Nintendo fue publicada originalmente en Vida Extra por José Ángel Mateo .
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