El fenómeno de la viralidad en los videojuegos no es ni mucho menos novedoso, pero lo que sucedió en 2013 sí que rozó unos niveles preocupantes. Dong Nguyen, un desarrollador vietnamita de apenas 28 años, creó el gran fenómeno de aquella época y uno de los más recordados de los 2010. Flappy Bird se transformó de un entretenimiento casual a una auténtica pesadilla de la que no podía llegar a escapar.
Criado en Vạn Phúc, una aldea cerca de Hanoi, Nguyen se aficionó como muchos de nosotros a los videojuegos y se centró en la programación para dar forma a sus ideas virtuales. Durante su etapa de prácticas en Punch Entertainment, Nguyen quiso proyectar un objetivo: crear un título pensado para las personas que están "siempre en movimiento", pero con una sencillez mayor incluso que la de Angry Birds. No es de extrañar que apenas tuviese que invertir tres días de su tiempo para crear Flappy Bird, pues la única mecánica del juego era absurdamente simple.
Faby es el protagonista de la aventura en formato de scroll lateral y con un sistema de puntuación basado en los arcades. El propósito no es otro que conseguir que el pequeño pájaro avance hacia la derecha, pero esquivando las infinitas tuberías que aparecen en pantalla. Con sencillos toques con el dedo, hay que controlar su ascenso y descenso para que se cuele entre los huecos, otorgando un punto por cada par de tuberías superadas. Cualquier choque supone perder la partida automáticamente y los que hayáis jugado alguna vez sabéis que la jugabilidad era la misma que la de un botijo.
Nguyen tomó inspiración para Flappy Bird en una serie de dinámicas como hacer rebotar una pelota de ping-pong contra una pala el mayor tiempo posible. Lo mismo se puede decir de dar toques con los pies a un balón de fútbol o hasta encestar canastas seguidas en una cancha de baloncesto, lo cual crea un efecto particular. Visualmente, no parece haber una gran complejidad a la hora de conseguir mantener ese patrón, pero es la tensión del paso del tiempo y un porcentaje de habilidad el que marca la diferencia entre los jugadores.
Así pues, Flappy Bird lo tuvo todo en su mano para generar una sensación de pique entre toda su audiencia, la cual no era precisamente poca. Totalmente gratuito y con publicidad integrada dentro de la propia aplicación, el videojuego salió a la luz en la App Store el 24 de mayo del 2013. En un principio, su éxito fue inexistente, pero eso cambió en el momento en el que los creadores de contenido como PewDiePie comenzaron a mostrarlo en sus canales; para enero de 2014, el furor era absoluto.
Mientras Flappy Bird encabezada el ranking de las aplicaciones más descargadas en países como China, Reino Unido y los Estados Unidos, Nguyen decidió que era el momento de llegar hasta el público de Android. Google Play dio la bienvenida al fenómeno viral del momento el 30 de enero de 2014 y no fue para menos, pues las ganancias eran muy cuantiosas para el bolsillo de su creador. Hasta 50.000 dólares al día generaba únicamente por los anuncios que aparecían, pero no fue suficiente tentación como para poder conciliar el sueño.
El principio del fin se produjo el 8 de febrero del 2014, momento en el que Nguyen declaró que retiraría Flappy Bird de la App Store y Google Play. "No puedo aguantar más", fue el escueto mensaje que publicó en la red social, por lo que cualquiera se preguntaba qué provocaría que alguien renunciase a una máquina de fabricar dinero. Cualquier teoría pasó a ser válida, hasta el punto de que un representante de Nintendo tuvo que desmentir que hubiesen amenazado a Nguyen con acciones legales.
La estética de Flappy Bird ciertamente recordaba a los videojuegos de Super Mario Bros. y varios abogados vietnamitas negaron cualquier acusación sobre una hipotética violación de las leyes sobre el uso de Internet. La duda persistía, por lo que el padre de la criatura se pronunció finalmente en una entrevista con Forbes y sorprendió a propios y a extraños.
"Flappy Bird fue diseñado para jugar unos minutos cuando estás relajado. Pero resulta que se convirtió en un producto adictivo. Creo que se ha convertido en un problema. Para solucionar ese problema, lo mejor es retirar Flappy Bird. Se ha ido para siempre", explicó Nguyen, quien añadió que tenía auténticos problemas para dormir. No se arrepentía de la decisión tomada y confirmaba que tener su conciencia tranquila estaba por encima de cualquier otra cosa.
Eso sí, su medida no gustó a muchos y la imposibilidad de seguir jugando a Flappy Bird desató la locura en el mercado de la segunda mano. Los dispositivos móviles con la obra instalados se dispararon hasta precios astronómicos, ascendiendo por encima de las decenas de miles de dólares. Sea como fuere, los remakes, clones, reboots y toda clase de proyectos fueron apareciendo progresivamente para intentar llenar el vacío que se había creado.
En Vida Extra
Fue responsable de que los indies tuvieran la mejor acción posible y ahora intenta fusionar géneros que no te esperas
Uno de los más curiosos surgió en 2024, cuando The Flappy Bird Foundation se hizo con la marca, ya que Nguyen la abandonó por completo. Con varios mapas, skins para el pájaro, cajas de botín, una moneda premium y demás males clásicos de la industria, fue la peor versión posible. Es mucho mejor recordar el retorno que el vietnamita realizó en agosto de 2014 con Flappy Birds Family, el cual solo se podía jugar a través de la Amazon Appstore para la plataforma Amazon Fire TV.
Un mensaje de "Tómate un descanso" y un modo multijugador llegaron en este formato, el cual no provocó una enajenación absoluta en las masas. Son muchos otros los videojuegos para móviles que desarrolló Nguyen posteriormente, pero no pudo evitar críticas muy duras. Fue acusado de utilizar bots para conseguir la popularidad inicial de Flappy Bird, del mismo modo que se le acusó de plagio de un título lanzado dos años antes, Piou Piou vs. Cactus. Por supuesto, él negó cualquier acusación.
En VidaExtra | Los 21 mejores juegos para móviles de 2023: del remake de Resident Evil 4 a Warcraft Rumble
-
La noticia Ganaba 50.000 dólares al día, pero hace 12 años generó tanta adicción que su dueño lo borró para dormir tranquilo fue publicada originalmente en Vida Extra por Juan Sanmartín .
Continúar leyendo...