El café, como muchas otras cosas en la vida, tiene su propio camino. No suele ser algo que te guste desde el primer momento ya que es un gusto adquirido que va evolucionando con el tiempo. Empiezas tomándolo con mucho azúcar, con bastante leche, casi más por costumbre que por disfrutarlo. Poco a poco vas cambiando: reduces el azúcar, te acostumbras a sabores más naturales y, sin darte cuenta, empiezas a valorar el café por lo que realmente es.
Y es justo en ese punto cuando todo cambia. Cuando ya no buscas simplemente “un café para espabilarte”, sino saborear el café. Y ahí es donde tiene sentido dar el salto a soluciones más completas, como la Cecotec Cremmaet Compactccino Connected, una cafetera superautomática que busca algo muy concreto: ofrecer un café de calidad sin ocupar demasiado espacio y sin obligarte a convertirte en un barista profesional.
Cuando una cafetera cambia la rutina sin darte cuenta
En mi caso, todo empezó de forma bastante simple: un café por la mañana para probarla. Mientras tanto, en casa se seguía utilizando la cafetera italiana de toda la vida. Era lo normal, lo que llevábamos haciendo siempre.
Pero en cuestión de días pasó algo curioso. Y es que, sin decir nada, sin forzar nada, en casa se empezó a dejar de usar la italiana y se comenzó a preparar el café directamente en la superautomática. Y eso, más allá de cualquier especificación técnica, dice bastante del producto. Cuando algo cambia hábitos sin esfuerzo, es que está bien pensado.
Personalmente la uso principalmente por la mañana, dentro de mi rutina de trabajo. Pero también he tenido ocasión de sacarle partido en otros momentos, como este fin de semana con familiares en casa. Poder preparar varios cafés sin complicaciones, sin estar pendiente del tiempo, es algo que se agradece más de lo que parece.
Aunque todo esto está muy bien, la pregunta importante para mi era otra. Lo que quería saber era ¿Qué tal sabe el café? ¿Sabe mejor que las cápsulas?
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El sabor: donde realmente se nota el cambio
Para ponerte en contexto, yo venía de usar cafetera italiana y cápsulas de vez en cuando, y el salto es evidente desde el primer momento. No solo cambia el sabor, cambia la experiencia completa. El aroma es más intenso, el café tiene más cuerpo y, sobre todo, tienes la posibilidad de probar granos de diferentes orígenes, algo que con cápsulas es mucho más limitado.
En casa, he estado probando distintos tipos de café, desde espressos más intensos hasta cafés más largos tipo americano. También he podido ajustar la intensidad y la cantidad según el momento del día, algo genial para cuando no siempre te apetece el mismo tipo de café.
La intensidad, además, es algo mayor que en otras preparaciones más básicas. No es un café plano, tiene carácter. Y aquí es donde más me ha sorprendido: consigue resultados muy cercanos a cafeteras más grandes y caras, pero en un formato mucho más compacto.
Además, en el uso diario se nota que es una cafetera pensada para ser rápida. Desde que la enciendes hasta que tienes el café pasan apenas unos segundos tras el calentamiento, y el proceso es bastante consistente entre una taza y otra, algo importante cuando la usas a diario.
Y aquí entra otro punto interesante: la app. No es algo imprescindible, pero sigue la línea de la marca: es sencilla, intuitiva y cumple lo que promete. No se pierde en configuraciones imposibles; simplemente enlazas la cafetera y ya puedes controlar la Cremmaet Compactccino Connected desde el móvil, elegir bebidas o personalizarlas sin tener que hacerlo todo desde el panel.
Aunque para muchos el panel táctil sea suficiente, tener ese control extra desde el móvil de forma tan fluida es un añadido que se agradece y que no complica la experiencia de usuario. En mi caso no es algo que use siempre, pero sí tiene su punto cómodo, sobre todo cuando ya tienes claro qué café quieres y quieres lanzarlo directamente.
Vale, el café está bien… pero ¿qué pasa con la leche?
Aunque yo no soy especialmente de tomar café con leche, sí tenía curiosidad por esta parte. Y aquí es donde he tenido que recurrir al feedback de otras personas en casa, que sí suelen tomar cappuccinos o cafés con leche de forma habitual.
La valoración ha sido bastante clara: la espuma está muy bien conseguida. No solo a nivel de textura, sino también en lo visual, algo que incluso sin ser de leche puedes apreciar. Tiene ese aspecto cremoso que esperas cuando te preparan este tipo de bebidas en cafeterías. No sabría decir si es la mejor espuma del mercado, pero sí cumple perfectamente para un uso doméstico y deja muy buenas sensaciones.
En cuanto al tipo de leche, no he tenido ningún problema utilizando diferentes opciones. Desde leche entera hasta semidesnatada, e incluso alternativas vegetales, la cafetera responde bien. Esto es especialmente importante si no todo el mundo usa el mismo tipo de leche en casa. Así que resulta agradable no tener que complicarse en ese sentido.
No estamos ante un sistema profesional, pero tampoco lo necesita. Para un uso doméstico, cumple de sobra y añade ese punto de versatilidad que hace que la cafetera no se quede solo en el espresso.
Y después del café toca limpiarla
Aquí es donde muchas cafeteras fallan. Todo es perfecto hasta que toca mantenimiento. Y en este caso, tenía bastante interés en ver cómo se comportaba la Cremmaet Compactccino Connected en el día a día.
Pues tras usarla unos días, debo decir que el proceso de limpieza está bien resuelto. He tenido que limpiarla y no me ha supuesto ningún problema más allá de lo lógico. No da esa sensación de “pereza” que sí ocurre con otros modelos. Además, incorpora sistemas automáticos de limpieza que ayudan bastante a mantenerla en buen estado.
Y aquí es donde entra un pequeño matiz: el consumo de agua es algo más elevado de lo que puede parecer al principio. Esto se debe a que la cafetera realiza procesos internos al encenderse y apagarse, lo que ayuda a mantener los conductos en buen estado. La parte positiva es clara, pero implica rellenar el depósito con más frecuencia, que en este caso es de 1,1 litros. No es algo dramático ni un problema grave, pero sí es un detalle que conviene conocer. Al final es el típico equilibrio entre comodidad, mantenimiento y rendimiento.
En cuanto al ruido, el molinillo se deja notar cuando está en funcionamiento, como es habitual en este tipo de cafeteras, aunque no resulta especialmente molesto en un entorno normal.
Eso sí, como cualquier superautomática, requiere una mínima rutina de cuidado si quieres que funcione bien a largo plazo.
Una cafetera pensada para usarla todos los días
Después de varios días usándola, la sensación que deja es bastante clara. No es una cafetera que impresione por funciones complejas, sino por lo bien que encaja en el día a día. Es rápida, fácil de usar, no ocupa demasiado espacio y, sobre todo, consigue algo importante: que te apetezca usarla cada día.
Si vienes de cápsulas o de una cafetera más básica, el salto se nota. No solo en el sabor, sino en todo lo que rodea al café. Pasas de “hacerte un café” a realmente disfrutarlo, sin complicarte más de la cuenta.
Porque al final, cuando una cafetera consigue que cambies tu rutina sin darte cuenta, es que algo está haciendo muy bien.
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