Noticia Impresiones de Fire Emblem: Fortune’s Weave para Nintendo Switch 2

¡Menudo bombazo tenemos ya entre las manos! Gracias a una copia que nos ha facilitado Nintendo España ya tenemos Fire Emblem: Fortune’s Weave con nosotros y llevamos ya un buen puñado de horas de juego para traemos nuestras impresiones del primer Fire Emblem exclusivo de Nintendo Switch 2.

En estas primeras horas hemos visto viajes en el tiempo, un torneo con deseo como premio y un cuervo blanco con una misión importantísima. Y sobre todo, la sensación de estar ante uno de los grandes juegos del año.

Índice

Un cuervo blanco que guía cuatro destinos​


Pocas veces un arranque nos había descolocado tanto, y mira que llegábamos con los deberes hechos de haber jugado todos los Fire Emblem anteriores. Después de los tráilers y de todo lo que enseñó el Direct dedicado, creíamos conocer bien a los protagonistas y la trama, pero la forma de presentar esta historia no se parece a la de ninguna otra entrega.

El verdadero protagonista es el Cuervo Blanco, es decir, Eshmel, un personaje que apenas asomó unos segundos en la presentación y que funciona aquí como el hilo que une al resto de protagonistas.

Tampoco su propuesta argumental sigue los caminos de siempre: es un Fire Emblem con entornos futuristas y viajes en el tiempo, dos ingredientes poco frecuentes, aunque todo ocurre en el mismo universo que Fire Emblem: Three Houses, un detalle que los fans de Fódlan van a agradecer con los pequeños chascarrillos.

Un hombre con capa roja declara inaugurados los Juegos Heroicos ante los ciudadanos de Dagsion en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Comienzan los Juegos Heroicos en la capital Dagsion.

El arranque es de los que le explotan la cabeza, a nosotros los primeros. No queremos hacer spoilers así que solo os contaremos que, superada la media hora inicial, todo encaja, y a partir de ahí el juego transmite una sensación de calidad al nivel de los mejores Fire Emblem. Hasta entonces, la cosa descoloca.

La gran novedad está en sus cuatro protagonistas que rotan, con cuatro historias entrelazadas que evolucionan por su cuenta, cada una con sus motivaciones, su evolución y hasta cortes argumentales de estilos distintos.

Aunque las cuatro sendas transcurren en el mismo rango temporal, cada una se siente muy diferente y el conjunto dibuja una historia mucho más adulta de lo habitual, con una evolución argumental buenísima. Nos ha encantado cómo se maneja ese equilibrio y cuánto ha madurado la escritura de la saga… que ya tenía unos estándares altísimos.

Tialla propone a Cai y Peter llevar un enorme huevo a la aldea en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Tialla, Cai y Peter.

Treinta días y un deseo​


Superado el prólogo, el núcleo del juego está en la historia de sus protagonistas en Dagsion, donde todos acaban metidos en los Juegos Heroicos, el torneo cuyo vencedor recibe un deseo de Solel, el soberano dagdano.

Cada héroe persigue algo distinto con ese deseo: unos quieren ayudar a alguien concreto y otros buscan más poder social, por decirlo de alguna forma. Las motivaciones cambian pero el núcleo jugable, en cambio, es el mismo en las cuatro sendas.

Así funciona el ciclo de preparación de 30 días​


El esquema jugable se traduce en periodos de preparación de 30 días que funcionan como los turnos clásicos de cualquier Fire Emblem, solo que aquí cada jornada se invierte en misiones secundarias, exploración del mapa del mundo en busca de mejores armas y objetos especiales, o entrenamiento puro y duro para llegar con fuerza al gran día.

Al final de cada ciclo espera un combate grande en el torneo, el que de verdad mueve la historia. El planteamiento viene directo de Fire Emblem: Three Houses, y creemos que la exploración del mundo ha salido ganando, ahora resultando más libre y más entretenida, convertida en el auténtico centro de gestión de la aventura.

Tialla alcanza el nivel 7 y mejora velocidad, habilidad y carisma en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Tialla sube de nivel.

En la práctica, la jugabilidad de las batallas se ha trasladado también a lo que ocurre fuera de ellas: la mitad del tiempo, o incluso más, la pasaréis gestionando, y la otra mitad, liderando las batallas.

Más RPG que nunca​


Dentro de las batallas, la base es la de siempre, moviendo a cada personaje por el tablero y ejecutar ataques hasta tumbar al batallón enemigo, con armas y habilidades propias para cada unidad.

A eso se suman los ataques especiales de los protagonistas, mucho más bestias que los normales y que añaden una capa extra de estrategia a cada enfrentamiento.

La verdad es que este apartado no ha evolucionado mucho (al menos en lo que hemos jugado en estas primeras horas), y dudamos que el concepto dé para mucho más. El sistema ya es tremendamente complejo, y cada vez más.

Ficha de Theodora, reina de Saramis y Destructora de Ejércitos, ante el Obelisco del Lobo en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Theodora y el Obelisco del Lobo.

La chicha está en la vertiente de rol, cambiar armas, personalizar a los personajes y mejorarlos de formas muy distintas, una faceta RPG que ya es compleja de por sí. No en vano, el sistema de armas estrena cambios que dieron que hablar antes del lanzamiento.

Fuera del torneo se han añadido misiones de exploración, herederas de una función de 3DS que los fans echaban de menos, que ahora incluyen combates por turnos. A nosotros no nos han terminado de convencer y, de hecho, el propio juego permite saltárselos directamente. Pero para quien los disfrute, ahí quedan.

Recorrer estas zonas tampoco esconde gran misterio ni motiva en exceso, pero da variedad y consigue que este Fire Emblem sea algo más que un ajedrez bélico.

Eshmel se prepara para luchar entre las ruinas de Dagda en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Theodora en Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Lo que Switch 2 pone sobre la mesa​


Nintendo ha querido que el modo ratón sea protagonista en Fire Emblem: Fortune’s Weave, y no solo a ratos: en lugar de limitarlo a las batallas, funciona como un método de control total durante todo el juego.

Durante los combates basta con apoyar el mando en una superficie y deslizarlo para manejar a las unidades como si fueran un puntero. Es rapidísimo, muy en la línea de lo que se sentía en las entregas con pantalla táctil.

Bonaventure se enfrenta a un soldado de Dyan en un salón palaciego de Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Bonaventure combate contra un soldado de Dyan.

Fuera de ellas, el puntero pasa a mover la cámara y deja una sensación extraña. No nos imaginábamos jamás que implementaran este tipo de control en un juego de Fire Emblem. Pero bueno, no está de más.

El problema es que en sesiones largas, y este juego es larguísimo, el mando de Switch 2 en modo ratón se hace pesado y pierde comodidad. Nosotros, mayormente, hemos acabado jugando a la manera tradicional, con las palancas de toda la vida.

El apartado gráfico de Fire Emblem: Fortune’s Weave en Switch 2​


A nivel gráfico nos ha sorprendido, y no por un derroche de potencia. No nos parece un juego que haya apostado fuerte por evolucionar visualmente respecto a Three Houses y compañía. La resolución es mucho mayor y el rendimiento, muy estable, si bien la estética y los efectos apenas han dado un paso adelante.

El conjunto se queda en un apartado sencillo, muy similar a un anime, que simplemente funciona sin ser ningún alarde técnico.

Donde sí se nota Switch 2 es en la agilidad: las batallas estrenan un modo rápido que vuelve instantánea la inmersión desde la vista de tablero, con un zoom en un instante, y hasta admite cámara rápida dejando pulsado el botón A.

Eshmel contempla cuatro altares de colores en un santuario iluminado de Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Eshmel frente a los cuatro obeliscos del destino.

En anteriores Fire Emblem acabábamos desactivando las animaciones de combate. En este no ha hecho falta, porque todo va tan fluido que puedes disfrutarlas sin renunciar a la velocidad.

Nuestro balance en lo técnico es claro: no se ha buscado un gran impacto visual, sino un funcionamiento más correcto, veloz y eficiente.

“Switch 2 no se nota aquí en el músculo gráfico: se nota en que todo va como un tiro.”

Lo que más nos ha extrañado es la desaparición de las animaciones dibujadas que tan populares se hicieron en Fire Emblem: Three Houses. Ya no hay escenas de corte anime tradicional, y ahora las cinemáticas corren sobre el propio motor del juego.

Es un cambio más versátil, porque permite que la edición del protagonista se refleje también en esas escenas, y a la vez menos vistoso, no mola tanto ni impacta igual.

El listón sigue en Three Houses​


Nos queda muchísimo por delante, hemos empezado las cuatro rutas en paralelo para comprobar cómo cambia la perspectiva de la historia según quién la cuente, y os adelantamos que aquí hay juego para muchas semanas.

De momento, no hay mucha repetición. Son cuatro historias completamente diferentes que se viven casi como cuatro juegos distintos, más en lo argumental que en lo jugable, por mucho que se entrelacen y compartan algún elemento.

Cai prepara su avance con una lanza de madera en el campo de batalla táctico de Fire Emblem: Fortune’s Weave.

Cai avanza en combate.

Como pinta tan extenso, nos lo vamos a tomar con paciencia hasta el 17 de septiembre, disfrutándolo poco a poco para responder a la gran pregunta de si es capaz de superar al que a día de hoy nos sigue pareciendo el techo de la saga, que no es otro que Fire Emblem: Three Houses.

Si tenéis claro que caerá de salida, os interesa mirar con lupa dónde pilláis la Colección Dagdana:

Colección Dagdana de Fire Emblem Fortune's Weave

Dónde reservar la edición coleccionista de Fire Emblem Fortune’s Weave al mejor precio

Reserva la Colección Dagdana de Fire Emblem Fortune’s Weave más barata.

Nosotros seguiremos viajando por Dagsion y sí, gestionando. Si el nivel de estas primeras horas se mantiene, el debut en Switch 2 apunta altísimo.

La entrada Impresiones de Fire Emblem: Fortune’s Weave para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.

Seguir leyendo...