Noticia Qué cambia entre desactivar y desinstalar apps en tu móvil

Qué cambia entre desactivar y desinstalar apps


En el día a día vamos instalando apps casi sin darnos cuenta y, cuando la memoria empieza a llenarse o el móvil va más lento de la cuenta, nos preguntamos qué demonios hacer con tanta aplicación. En ese punto suele aparecer la duda: ¿qué cambia realmente entre desactivar y desinstalar apps, y qué pasa con sus datos y permisos?

Además, cada sistema lo llama de una forma diferente y no siempre es fácil entender si estamos borrando solo el acceso directo, la app completa o simplemente cortando su funcionamiento. Conocer la diferencia entre desinstalar, eliminar, inhabilitar y borrar datos te ayuda a ahorrar espacio, mejorar el rendimiento y proteger mejor tu privacidad.

Desactivar, inhabilitar, eliminar y desinstalar: conceptos que se lían​


En Android y en iOS se mezclan varios términos que suelen usarse como si fueran lo mismo, pero no lo son. Desinstalar, eliminar, desactivar, inhabilitar, borrar datos o borrar caché describen acciones distintas sobre una aplicación y sobre su información.

Cuando se habla de desinstalar una app en sentido estricto, nos referimos a quitar del dispositivo el programa y sus archivos principales: en Android se borra el APK y sus directorios asociados, y en un ordenador se elimina el programa y los ficheros vinculados. Eliminar una app, según el contexto, puede significar lo mismo o puede referirse solo a quitar accesos directos o a borrar datos internos.

En iOS, por ejemplo, conviven la opción de eliminar app y la de desinstalar app (offload). En Android, en cambio, la palabra habitual es Desinstalar, que quita la aplicación, y Inhabilitar/Desactivar, que la deja instalada pero sin funcionar. Por eso es clave fijarse en el texto exacto que aparece en la pantalla antes de tocar a lo loco.

También hay que diferenciar entre “eliminar” iconos o accesos de la pantalla de inicio y borrar realmente la app. En muchos launchers de Android y en el propio iPhone puedes quitar solo el icono y dejar que la aplicación siga instalada, normalmente accesible desde el cajón de aplicaciones o la biblioteca de apps.

Qué significa desinstalar una app de verdad​


Cuando desinstalas una aplicación en Android, iOS o en un ordenador, estás haciendo algo más que esconder su icono. El sistema borra el ejecutable principal (APK, binarios, etc.) y limpia la mayoría de carpetas de sistema asociadas a esa app, liberando el espacio que ocupaba el programa en sí.

En Android, al desinstalar desde Ajustes o desde el icono, se elimina el archivo APK y se purgan los directorios de almacenamiento de datos que esa app tenía reservados en la memoria interna. Eso implica que el programa deja de existir en el teléfono y, en principio, deja de poder ejecutarse y de consumir recursos o batería.

En un PC pasa algo parecido: la función de desinstalación está pensada para borrar el programa y sus archivos asociados de manera ordenada, mucho más completa que simplemente mandar una carpeta a la papelera. De hecho, a nivel técnico se distingue entre “eliminar” un archivo suelto y “desinstalar” un programa completo, siendo esto último lo que realmente limpia dependencias y entradas relacionadas.

Sin embargo, que se borre la app del dispositivo no significa que todos los rastros desaparezcan para siempre. Muchos servicios mantienen tu cuenta y tus datos en sus servidores, de modo que, aunque desinstales la aplicación del móvil, tu perfil o tu historial pueden seguir almacenados online si no cierras la cuenta desde la propia plataforma.

Eliminar vs desinstalar: cuándo se conservan los datos y cuándo no​


Qué cambia entre desactivar y desinstalar apps


En la práctica diaria, a menudo se habla de “eliminar” y “desinstalar” como sinónimos, pero conviene matizar. La diferencia importante no está tanto en la palabra como en si el sistema conserva o no los datos de la app.

En iPhone y iPad, al ir a Ajustes > General > Almacenamiento del iPhone y tocar una aplicación, verás dos botones: Desinstalar app y Eliminar app. Desinstalar en iOS significa que el sistema borra la app pero mantiene sus documentos y datos, mientras que eliminar borra tanto la app como la información asociada que esté en el dispositivo. Es decir, desinstalar en iOS ahorra espacio de la aplicación pero conserva contenido como sesiones, archivos o configuraciones locales.

En Android, lo normal es que la opción “Desinstalar” quite tanto la app como sus datos locales, aunque algunas configuraciones o cachés puedan quedar de forma residual. En el lenguaje de Android, si quieres conservar datos pero dejar de usar la app, lo que más se parece al “offload” de iOS es usar la nube de copia de seguridad o simplemente desactivar/deshabilitar, no desinstalar.

Además, existe la diferencia entre borrar caché y borrar almacenamiento o datos desde la información de la app. Borrar caché elimina archivos temporales para liberar algo de memoria, mientras que borrar almacenamiento borra de forma permanente la información de la aplicación (sesiones, configuraciones, bases de datos locales). Desinstalar, en muchos casos, equivale a hacer este borrado de datos más quitar el ejecutable.

En el terreno de la seguridad, también se habla de eliminar frente a borrar (wipe) datos: eliminar puede dejar la información recuperable, mientras que un borrado seguro la sobrescribe y la hace irrecuperable. En el uso cotidiano de apps móviles, lo relevante es entender si al desinstalar o eliminar se pierden o no los datos de usuario que te interesa conservar.

Qué pasa con apps de sistema: desactivar, inhabilitar y ADB​


En Android hay un tercer concepto que da bastante juego: inhabilitar o desactivar aplicaciones. Esta opción aparece especialmente en apps de sistema o preinstaladas que no se pueden desinstalar de forma tradicional. Al desactivarlas, la app deja de ejecutarse, desaparece del cajón de aplicaciones, deja de consumir recursos y, en la práctica, queda “congelada”.

Eso sí, al inhabilitar una app no recuperas el espacio que ocupa el binario en la partición del sistema. Ganarás algo de memoria al borrar sus datos o su caché, pero el archivo principal seguirá ahí. Es un término medio útil: evitas que moleste o se ejecute sin tocar partes delicadas del sistema y, si quieres ir más allá, puedes hibernar apps con Greenify.

Para desactivar apps de sistema desde Android debes ir a Ajustes > Aplicaciones > Todas las aplicaciones, elegir la que no quieras y pulsar Inhabilitar/Desactivar. Algunas capas muestran mensajes de advertencia indicando que pueden dejar de funcionar otras funciones si tocas ciertas apps. Conviene hacer caso a esas avisos y no ir a ciegas, porque deshabilitar servicios críticos puede causar inestabilidad.

No todas las aplicaciones de sistema se pueden inhabilitar. Fabricantes y Google suelen proteger elementos como el navegador por defecto, el cliente de correo del sistema o herramientas de actualización. En ese caso, muchos usuarios recurren a una solución más avanzada: quitar apps de sistema con ADB desde un ordenador.

Eliminar apps de sistema con ADB: desinstalación profunda pero no definitiva​


Mediante las herramientas de desarrollo de Android (Platform Tools) y el comando ADB Shell es posible “desinstalar” aplicaciones de sistema sin necesidad de root. Este proceso se suele hacer con instrucciones como pm uninstall –user 0 <nombre.del.paquete>, que quitan la instalación de la partición activa del usuario, pero no del sistema base.

En la práctica, esto actúa como una inhabilitación más agresiva: la app desaparece por completo para ese usuario, gana espacio en la partición de datos y no puede ejecutarse. Sin embargo, la aplicación sigue formando parte de la imagen del sistema, por lo que puede reaparecer tras una actualización mayor del firmware o al hacer un reseteo de fábrica.

Para usar este método hay que activar las Opciones de desarrollador (tocando varias veces en el número de compilación), habilitar la depuración USB, instalar las Platform Tools en el ordenador y ejecutar los comandos ADB adecuados. Es un proceso delicado que requiere saber exactamente qué paquete se está eliminando, porque si se quita una app crítica el teléfono puede empezar a fallar o incluso no arrancar correctamente. Si una app provoca cierres inesperados consulta soluciones para cierres inesperados.

Una forma de identificar el nombre del paquete es buscar la aplicación en Google Play y copiar de la URL el texto que aparece tras id=. Ese identificador se usa luego en el comando pm uninstall –user 0. Con este método se puede librar al móvil de gran parte del bloatware, pero siempre bajo tu responsabilidad.

Bloatware y apps preinstaladas: qué conviene quitar y qué mejor no tocar​


Casi todos los móviles Android llegan con una colección generosa de apps preinstaladas: juegos de dudosa calidad, servicios promocionales, herramientas del fabricante y un buen paquete de aplicaciones de Google que quizá no piensas usar. Todo esto se conoce como bloatware.

Los juegos preinstalados suelen ser lo primero que sobra. Suelen estar ahí por acuerdos comerciales, rara vez ofrecen calidad, y muchas veces meten publicidad o notificaciones molestas. En general, si no los quieres, lo mejor es desinstalarlos directamente si el sistema lo permite; si no, al menos deshabilitarlos para que no den guerra.

También es frecuente encontrar servicios de terceros como Amazon, apps de compra, antivirus promocionales o tiendas de apps alternativas. Si no los utilizas activamente y no son críticos para el funcionamiento del sistema, lo razonable es deshabilitarlos o desinstalarlos para reducir consumo en segundo plano y ruido visual. Este tipo de aplicaciones suelen estar peor optimizadas y pueden mermar la batería sin que te des cuenta.

Dentro del paquete de Google hay herramientas como Play Libros, Play Películas, Música (si no la usas), Kiosco o Duo que para muchos usuarios son totalmente prescindibles. No suelen causar grandes problemas si se dejan ahí, pero si quieres un móvil más limpio puedes deshabilitarlas sin miedo en la mayoría de casos. Eso sí, no confundas esas apps opcionales con servicios clave como Google Play Services, que no deberías tocar. (ver casos de terminales con apps de Google preinstaladas).

Por último, muchos fabricantes incluyen sus propias apps de correo, galerías, chat entre dispositivos de la marca o utilidades de migración. Si usas alternativas (Gmail, Google Fotos, etc.) y tienes claro que no las necesitas, puedes inhabilitarlas. La regla de oro es no desactivar nada cuyo nombre huela a “seguridad”, “actualización”, “diagnóstico” o servicios de localización del sistema, porque suelen ser piezas importantes.

iPhone: desinstalar app frente a eliminar app y trucos para ahorrar espacio​


En el ecosistema de Apple, el matiz entre desinstalar y eliminar está muy bien definido. Desde Ajustes > General > Almacenamiento del iPhone puedes ver todas tus apps, el espacio que ocupan y la fecha del último uso. Ahí aparecen dos opciones claras: Desinstalar app y Eliminar app.

Si eliges Desinstalar app, iOS borra el ejecutable de la aplicación y libera el espacio que ocupaba, pero mantiene intactos todos los documentos y datos asociados (archivos, configuración, estado de las partidas, etc.). Esto hace que puedas reinstalarla más adelante y recuperar todo tal y como lo dejaste, siempre que esos datos sigan en el dispositivo o estén sincronizados con iCloud.

Al elegir Eliminar app, el sistema se lleva por delante la aplicación y sus datos locales, de modo que recuperas más espacio pero pierdes la información guardada en el teléfono. Es la opción adecuada cuando sabes que no vas a volver a usar esa app o cuando quieres hacer una limpieza más agresiva.

iOS muestra una nube con una flecha hacia abajo en el icono de las apps que han sido desinstaladas pero no eliminadas. Al tocar ese icono, el sistema descarga y reinstala la aplicación, conectándola con los datos que había guardado. Es un truco muy interesante para móviles con poco espacio, porque permite “apartar” apps que no usas sin renunciar a su contenido.

Apple también ofrece la opción de “Desinstalar apps no utilizadas” de forma automática (en Ajustes > iTunes Store y App Store), que borra aplicaciones poco usadas manteniendo sus datos. Para usuarios que no quieren estar pendiente de la limpieza manual, es una manera cómoda de recuperar espacio con cierta inteligencia.

Impacto en rendimiento, batería y privacidad al quitar apps​


Qué cambia entre desactivar y desinstalar apps


Tener el móvil lleno de aplicaciones que no tocas desde hace meses no solo ocupa memoria; puede ralentizar el sistema, disparar el consumo de batería y abrir puertas innecesarias a problemas de privacidad o seguridad.

Muchas apps, incluso cuando no las abres, ejecutan procesos en segundo plano, sincronizan datos, consultan tu ubicación o acceden a la red. Si desinstalas o desactivas aquellas que no necesitas, se reduce el número de servicios activos y el procesador tiene menos trabajo, algo que se nota especialmente en móviles de gama media o antiguos. En estos dispositivos, una buena limpieza puede marcar la diferencia entre un teléfono eternamente lento y uno razonablemente fluido. Puedes limitar el uso de datos móviles por app.

En términos de batería, cada app que desaparece es una notificación menos, una actualización silenciosa menos, un servicio menos en memoria. Si eliminas programas que se mantenían siempre residentes (clientes de redes sociales, mensajería secundaria, juegos con notificaciones constantes), la autonomía diaria suele mejorar de forma bastante evidente.

En cuanto a privacidad, hay dos niveles: los datos que quedan en el dispositivo y los que residen en servidores externos. Al desinstalar una app, Android y iOS eliminan tus datos locales asociados a esa aplicación (salvo que sea un caso especial como el offload de iOS, donde se mantiene el contenido por diseño). Pero eso no borra automáticamente la información almacenada en la nube del servicio: cuentas, historiales, copias de seguridad en Google Drive o iCloud, etc.

Además, aunque borres la app, la empresa puede seguir teniendo un identificador único tuyo y datos recogidos mientras la usabas. Para cortar esa relación suele ser necesario entrar a tu cuenta desde la web o desde otro dispositivo y cerrar o eliminar el perfil. Algunas apps populares han sido retiradas de las tiendas por motivos de espionaje o abusos de privacidad, y si sigues teniéndolas instaladas conviene desinstalarlas cuanto antes.

Permisos, datos y cuentas al desinstalar o desactivar​


Una duda bastante común es qué pasa con los permisos de la aplicación cuando la quitas del dispositivo. En general, si desinstalas la app, el sistema elimina su paquete y con él los permisos concedidos: esa app deja de poder acceder a cámara, micrófono, ubicación o contactos porque, sencillamente, ya no existe en el teléfono.

Cuando solo desactivas o inhabilitas, la situación es ligeramente distinta: la app permanece instalada pero apagada. Mientras está deshabilitada no se ejecuta ni puede usar los permisos, pero si en algún momento la vuelves a habilitar, recuperará la capacidad de solicitar o utilizar esos accesos, según cómo gestione cada versión de Android los permisos otorgados previamente.

En la ventana de información de la app también puedes borrar caché y borrar almacenamiento. Borrar caché quita archivos temporales (miniaturas, datos descargados, etc.) sin afectar normalmente a tu sesión o tus configuraciones, mientras que borrar almacenamiento suele equivaler a reiniciar la app como si la acabaras de instalar, eliminando cuentas, preferencias y bases de datos locales.

En servicios como WhatsApp, al desinstalar la aplicación del móvil, pierdes el acceso inmediato a tus chats y archivos guardados localmente, pero no desaparece tu cuenta en los servidores de la empresa. Tus copias de seguridad en Google Drive o iCloud siguen ahí y la restauración de conversaciones se hace al volver a instalar y verificar el número, siempre y cuando no hayas borrado esas copias previamente.

Todo esto encaja con la idea de higiene digital: revisar cada cierto tiempo qué apps tienes instaladas, qué permisos les has dado y si sigues necesitando cada una de ellas. Menos apps instaladas y menos permisos activos suele equivaler a un móvil más seguro, más ordenado y menos absorbente en cuanto a distracciones.

En definitiva, entender bien qué cambia entre desactivar, desinstalar y eliminar apps, y cómo se relaciona cada acción con tus datos, permisos y espacio de almacenamiento, te permite tomar mejores decisiones: puedes mantener a raya el bloatware sin romper el sistema, aprovechar funciones como la desinstalación de iOS para ahorrar memoria sin perder información, y hacer limpiezas periódicas en Android e iPhone que mejoren rendimiento, batería y privacidad sin renunciar a las apps que de verdad te aportan algo en el día a día.

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