No tenía muy claro si era una ilusión colectiva, o si de verdad había agua en la piscina de Overwatch. Como muchos de vosotros, supongo, he asistido a este resurgimiento del hero-shooter de Blizzard: máximo de jugadores concurrentes en Steam (y posiblemente en el resto de plataformas), hoja de ruta clara para todo 2026 y el simbolismo que implica eliminar el "2" de su título. Para comprobar qué es lo que ha llevado a esto, descargué el juego y le dediqué unas cuantas partidas por primera vez en unos años.
Eso implica que además de todo lo nuevo que llegó con la flamante actualización El Reino de Talon, también recibí con ojos vírgenes asuntos como la vuelta de las cajas de botín como vector de la progresión cosmética, el recogimiento de cable que supuso volver a incluir el 6vs6 o todos los personajes lanzados desde Kiriko, la última que había probado durante mis horas de juego durante el lanzamiento del, por aquel entonces, Overwatch 2.
Sabía que en lo que a contenido se refiere, ver una plantilla de 50 héroes es algo que me iba a impactar, especialmente cuando el grueso de mi experiencia con la saga llegó durante la primera mitad de la vida del juego original. Contar con tantas opciones jugables se siente fresco, haciendo que cada partida sea un poquito más distinta que la anterior; no sólo por poder elegir entre más héroes, sino porque te enfrentas a una alineación diferente.
También me ha llamado la atención cómo Overwatch se vale de todo tipo de desafíos, pases de batalla y eventos para tenerte entretenido. Vale que he pillado el juego justo tras su gran actualización, y eso no sería un demérito del título, sino una constatación de lo copiosa que es en términos de contenido; pero también es cierto que no reinventa la rueda y que sólo toma nota de los estándares más actuales de los juegos como servicio.
Si nos vamos a las partidas en sí, no he encontrado mucha fricción entre lo mapas nuevos y los más antiguos, más allá de la comodidad obvia que he sentido en clásicos como King's Row y la cierta desorientación en los que no había jugador. Es cierto que al yo jugar mayormente los roles de apoyo y tanque, que suelen centrarse mucho más en los puntos calientes y objetivos que en las rutas secundarias que habitan los DPS, no me he sumergido del todo. Aún así, creo que el constatar pocas diferencias habla bien del nuevo contenido en términos de mapas.
Tampoco había probado el sistema de progresión del personaje durante las partidas, una suerte de elecciones de talentos que te especializan un poquito entre un par de estilos de juego concretos de tu héroe. No es nada revolucionario, de hecho tampoco cambia mucho el rendimiento de tu avatar, pero es interesante desde el punto de vista de ser ágil y poco engorroso de aprender, así como conformar un añadido que te recompensa por jugar de ciertas formas concretas.
"Lo mejor que puedo decir de volver a Overwatch es que cualquier multijugador se me queda corto"
Quizás lo mejor que puedo decir de toda mi vuelta a Overwatch es que dedicarle unas horas hace que casi cualquier multijugador de este tipo se me queda corto. Puedo reconocer que Marvel Rivals sí que era el pack completo, tanto en sensaciones jugables como en carisma de los personajes, pero es complicado encontrar razones para jugar alguno de los otros shooters que aparecen en el mercado.
Mi tarde con el juego de Blizzard ha sido el recuerdo de una triste verdad para la competencia: si tengo ganas de jugar al género del hero-shooter, Overwatch seguramente será la mejor opción de todas tanto por calidad pura del título, como por el bagaje previo que ya tengo con él. No quiero pasar horas adaptándome a nuevos personajes y mapas, prefiero el plug and play sensorial que supone volver a controlar a Baptiste.
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Porque quizás lo que más sonrisas esbozó en mi rostro, más allá de ver todo el contenido disponible, los nuevos héroes o cómo se integran los desafíos para picarte a jugar más y mejor, fue algo tan simple como la sensación de que Overwatch es como andar en bici. Vale, nunca he sido profesional de esto, pero comprobar que tantos años después puedo ponerme a los manos de mis queridos Zenyatta, D.Va u Junkrat y atestiguar que la memoria muscular hace maravillas... Buf, eso ha sido ciertamente mágico.
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La noticia Tras descargarlo y jugar par de horas sé que la gente tiene razón, es el mejor momento para jugar a Overwatch en años fue publicada originalmente en Vida Extra por José Ángel Mateo .
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