Noticia Trucos para mejorar la calidad del sonido en altavoces Bluetooth

Trucos para mejorar la calidad del sonido en altavoces Bluetooth


Estás disfrutando de tu lista de reproducción favorita y, de repente, notas que el altavoz apenas empuja aire. Subes el volumen del móvil, miras el altavoz con cara rara y el sonido sigue pobre, sin pegada, sin claridad. Si te ha pasado, tranquilo: suele ser más un tema de ajustes y entorno que de que tu altavoz Bluetooth esté para tirar.

En la mayoría de casos, con unos cuantos cambios en la configuración, en la posición del altavoz y en cómo tratas el sonido desde el móvil o el ordenador, la cosa mejora una barbaridad. Vamos a repasar trucos prácticos para exprimir la calidad de sonido en altavoces Bluetooth, mezclando ajustes de software, pequeños cambios físicos, cuidados de batería y algún extra para los más frikis del audio.

1. Ajusta bien el volumen en todos los dispositivos​


Antes de volverte loco con ecualizadores y códecs, conviene revisar lo más básico: los niveles de volumen en el móvil, en la app y en el propio altavoz Bluetooth. Si uno de ellos está bajo, el resultado final se resiente.

Tu móvil, tablet o PC manda más de lo que parece. Asegúrate de que el volumen principal del dispositivo está realmente alto, no solo con los botones físicos, sino también en los ajustes de sonido del sistema. En algunos móviles, si has usado auriculares, puede quedar un límite de volumen activo que recorta la potencia enviada al altavoz Bluetooth.

Muchas apps de música y vídeo tienen su propio control de volumen interno. En Spotify, YouTube, plataformas de vídeo o reproductores locales es fácil que el deslizador de volumen esté a media barra aunque el del móvil esté al máximo. Revisa siempre ese control adicional y súbelo hasta un punto donde no distorsione.

Y no te olvides del propio altavoz. Algunos modelos incorporan botones de volumen independientes o un potenciómetro físico. Si el altavoz está a medio gas, por muy alto que pongas el móvil, el volumen final será flojo. Además, cuando la batería del altavoz está muy baja, muchos equipos reducen la potencia de salida para ahorrar energía, con lo que da sensación de menos pegada.

2. Cuida la conexión Bluetooth y la distancia​


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El enlace inalámbrico es clave. Una mala conexión Bluetooth puede provocar cortes, caídas de volumen, chasquidos e incluso una compresión exagerada que empeora la calidad. Si el sonido se vuelve inestable, conviene “resetear” la relación entre los dispositivos.

Primero, borra el altavoz de la lista de dispositivos Bluetooth vinculados de tu móvil o PC y emparéjalo desde cero como si fuera la primera vez. Muchas veces, esta simple operación limpia errores de comunicación acumulados.

La distancia también manda. Cuanto más lejos esté el móvil del altavoz (y cuantos más obstáculos tenga en medio), peor llega la señal. Paredes, muebles, electrodomésticos e incluso tu propio cuerpo pueden provocar pérdidas de calidad o microcortes. Haz pruebas a distintas distancias y alturas; normalmente, tener el móvil relativamente cerca y con línea más o menos despejada ayuda bastante, y puedes aplicar trucos para mejorar la estabilidad del Bluetooth.

Si el altavoz y el móvil lo permiten, intenta evitar tener otros aparatos Bluetooth o WiFi muy juntos saturando el mismo espacio. Demasiados dispositivos emitiendo a la vez pueden generar interferencias molestas que notarás en forma de ruido o conexiones inestables.

3. Saca partido a los códecs Bluetooth y al volumen absoluto​


En Android, además de lo básico, puedes meterte un poco más en faena con los códecs y con el famoso volumen absoluto. Los códecs Bluetooth son los sistemas que se encargan de comprimir y enviar el audio inalámbrico, y su elección influye en la calidad final que llega al altavoz.

El códec estándar SBC cumple, pero si tanto el móvil como el altavoz soportan otros como AAC, aptX o LDAC, puedes ganar claridad, mejor respuesta en frecuencias y menos artefactos de compresión. Para cambiar el códec en Android tienes que activar primero las opciones de desarrollador (tocando varias veces sobre “Número de compilación” en Ajustes > Acerca del teléfono > Información de software) y luego entrar en el menú de desarrollador.

Dentro de ese menú verás una sección de audio Bluetooth donde podrás forzar el códec preferido, la tasa de bits y otros parámetros avanzados. No se trata de ir cambiando por cambiar: escoge el códec más moderno y de mayor calidad que ambos dispositivos soporten. Si el altavoz no es compatible, el sistema volverá al estándar. También puedes activar el audio HD en Android para sacar partido a códecs de mayor calidad cuando sea posible.

En ese mismo menú también encuentras la opción de inhabilitar el volumen absoluto. El volumen absoluto sincroniza el control de volumen del móvil con el del dispositivo Bluetooth, pero hay altavoces que no se llevan nada bien con ello. Si notas saltos bruscos de volumen, poca capacidad de ajuste fino o distorsiones raras, activa “Inhabilitar volumen absoluto” y prueba de nuevo: suele mejorar el control en muchos modelos.

4. Configura un ecualizador y la calidad en tus apps​


El ecualizador es tu amigo para adaptar el sonido a tus gustos y a tu entorno. Un altavoz Bluetooth pequeño no va a dar graves de discoteca, pero sí puedes equilibrar mejor la mezcla para ganar claridad y sensación de presencia.

Algunos móviles incluyen su propio ecualizador en ajustes de sonido. En capas como Samsung, por ejemplo, puedes ir a Ajustes > Sonidos y vibración > Efectos y calidad de sonido > Ecualizador. Ahí puedes elegir preajustes (Rock, Pop, Jazz, etc.) o ajustar manualmente las bandas si quieres afinar más.

La clave es no pasarse. Subir demasiado los graves o los agudos puede forzar el altavoz y generar distorsión, sobre todo en altavoces compactos. Una ligera subida de medios suele ayudar a que voces e instrumentos principales destaquen mejor, especialmente en ambientes ruidosos.

En apps de streaming como Spotify, Amazon Music o Tidal también puedes ajustar tanto el ecualizador (si la app lo ofrece) como la calidad de reproducción. Cuanta menos compresión uses en el streaming (calidad “Alta” o “Muy alta”), mejor sonará la música a costa de consumir más datos. Si escuchas con WiFi, merece la pena poner siempre el nivel máximo disponible o incluso optar por algunos de los mejores reproductores de audio para una reproducción local de mayor calidad.

Además, muchas de estas apps permiten normalizar el volumen para que todas las canciones suenen a un nivel similar. Activar la normalización evita subidas y bajadas bruscas cuando cambias de tema, algo muy útil si estás usando un altavoz en reuniones o fiestas.

5. Mejora la acústica y la colocación del altavoz​


El entorno donde colocas el altavoz es tan importante como el propio altavoz. La sala, los materiales y la posición influyen directamente en la forma en la que percibes el sonido. Aunque hablemos de un altavoz Bluetooth portátil, conviene tener en cuenta algunos principios básicos.

Evita poner el altavoz encajonado en huecos estrechos o detrás de objetos que bloqueen la salida del sonido. Lo ideal es que tenga cierto espacio alrededor para que las ondas se propaguen. Si lo pegas demasiado a una pared puedes ganar algo de graves, pero también aparecerán resonancias raras o “retumbes” molestos.

En habitaciones con suelo de madera, azulejos o muchas superficies duras, notarás más ecos y sonido “metálico”. Colocar alfombras, cortinas gruesas o muebles acolchados ayuda a absorber reflexiones y a suavizar el sonido. No hace falta montar un estudio; con cuatro detalles la diferencia ya se nota.

Si usas el altavoz como parte de un sistema más grande (por ejemplo, altavoces frontales, traseros y subwoofer), respeta las reglas básicas de colocación: los frontales a la altura de los oídos cuando estés sentado, los traseros algo más altos y orientados hacia tu posición, y el subwoofer cerca de una pared o esquina, ajustando su ubicación hasta que el grave no resulte excesivo.

Algunos equipos más avanzados y barras de sonido incluyen sistemas de calibración automática con micrófono. Estos sistemas analizan la acústica de la sala y ajustan niveles, retardos y ecualización para que todo suene más equilibrado sin que tengas que romperte la cabeza.

6. Usa la app Amplificador de sonido y otras ayudas de Android​


En Android tienes herramientas pensadas para accesibilidad que también te pueden venir de lujo para mejorar cómo escuchas tu contenido. Google ofrece la app Amplificador de sonido, capaz de filtrar ruido ambiente, realzar sonidos débiles y ajustar frecuencias cuando usas auriculares, tanto Bluetooth como con cable.

Para usarla, descárgala desde Google Play (en móviles compatibles ya viene preinstalada, como en muchos Pixel recientes), conecta unos auriculares y abre la app desde el cajón de aplicaciones o desde Ajustes > Accesibilidad > Amplificador de sonido. Una vez dentro, puedes elegir si quieres amplificar el sonido del micrófono del teléfono o el contenido multimedia.

La app permite jugar con controles deslizantes de reducción de ruido, amplificación de sonidos suaves y realce de frecuencias más agudas o más graves. También puedes aplicar ajustes distintos a cada oído por separado, algo muy útil si tienes ligeras diferencias de audición entre uno y otro, y sirve muy bien para mejorar el audio en auriculares.

Eso sí, con algunos auriculares Bluetooth puede que notes cierto retardo o una calidad algo reducida respecto al cable. Si la latencia o la calidad no te convencen, siempre puedes conectar unos auriculares con cable, que suelen ir más finos para estas funciones, sobre todo en modo conversación.

En los Pixel y otros Android compatibles, el modo conversación va un paso más allá: la cámara del móvil detecta a la persona que habla, amplifica su voz y reduce el resto de ruidos. Es una opción muy interesante para charlar en lugares con mucho jaleo de fondo, aunque está más orientada a uso con auriculares que a mejorar directamente el altavoz Bluetooth.

7. El papel de la batería y cómo alargarla sin perder sonido​


La forma en que usas y cuidas la batería tiene impacto tanto en la duración como, en algunos casos, en la potencia y estabilidad del audio. Los altavoces Bluetooth compactos tienen que equilibrar portabilidad, autonomía y calidad de sonido, y no siempre es fácil.

En general, se recomienda mantener el volumen de reproducción entre el 60 % y el 80 % de la capacidad máxima. En ese rango sueles obtener buena pegada y claridad sin forzar en exceso la electrónica y la batería. Si pasas todo el rato al 100 %, notarás que la autonomía cae en picado y, a veces, aparecen distorsiones.

En cuanto a la carga, lo ideal es intentar que la batería se mueva entre aproximadamente un 20 % y un 80 %. Las recargas parciales reducen el estrés de las celdas de iones de litio y ayudan a alargar la vida útil. Evita dejar que el altavoz se descargue por completo constantemente, porque las descargas profundas no le sientan nada bien.

Usa siempre cargadores fiables, preferiblemente los recomendados por el fabricante o con certificaciones adecuadas. Un cargador inadecuado puede provocar sobrecalentamientos, degradación acelerada de la batería e incluso fallos de seguridad. Muchos altavoces incorporan sistemas de gestión de batería para evitar la sobrecarga, pero conviene no abusar de dejarlo enchufado eternamente.

La temperatura también influye. Cargar y usar el altavoz en ambientes muy calurosos o muy fríos afecta al rendimiento y acelera el desgaste. Lo más sensato es intentar mantenerlo en un lugar con temperatura moderada, bien ventilado y lejos de fuentes directas de calor, como radiadores o sol de ventana en pleno verano.

8. Materiales, tamaño del altavoz y limitaciones físicas​


Trucos para mejorar la calidad del sonido en altavoces Bluetooth


Los altavoces Bluetooth compactos juegan con una serie de limitaciones físicas. Cuanto más pequeño es el recinto y más ligero el material, más complicado es obtener graves profundos y volumen alto sin distorsión. Los fabricantes se las ingenian con distintos diseños para compensarlo.

Para reducir peso sin sacrificar demasiada resistencia se usan plásticos técnicos, aleaciones ligeras y rejillas metálicas finas. Estos materiales ayudan a la portabilidad, pero restringen el tamaño de los transductores, lo que a su vez limita la respuesta en frecuencia, sobre todo en la zona baja.

Para pelear contra esas limitaciones, muchos modelos recurren a configuraciones multivía y radiadores pasivos. Disponer de un woofer y un tweeter separados, o varios pequeños altavoces trabajando en distintos rangos, permite reducir la distorsión y mejorar la definición del sonido.

Los radiadores pasivos, por su parte, vibran con el aire interno del altavoz y refuerzan los graves sin gastar energía adicional, algo crucial en equipos alimentados por batería. De esta forma se consigue una sensación de graves más llena en cajas de tamaño reducido.

En gamas más altas, además de todo esto, se cuida mucho la gestión térmica y la protección frente al polvo y al agua (certificaciones IP). Un buen diseño térmico evita que el altavoz baje la potencia por sobrecalentamiento, manteniendo el nivel de volumen y calidad durante más tiempo incluso en sesiones largas. Además, en muchos casos complementar con DAC portátiles puede mejorar la calidad de la señal que llega desde el móvil.

9. Limpieza, mantenimiento y cables cuando toque​


Una de las cosas más olvidadas y que más influyen a medio plazo es la limpieza. El polvo, la suciedad y la humedad pueden colarse por las rejillas del altavoz o por los conectores, afectando tanto a la calidad de sonido como a la fiabilidad.

Conviene limpiar la parte exterior con un paño suave ligeramente humedecido en alcohol isopropílico, siempre con cuidado de no empaparlo. Si el altavoz tiene rejillas textiles, conviene repasarlas con un paño o un cepillo de cerdas blandas para retirar pelusas y partículas sin deformarlas.

Si hablamos de auriculares o de altavoces con almohadillas desmontables, retíralas y límpialas aparte con agua y un poco de jabón neutro, dejándolas secar por completo antes de volver a montarlas. En las zonas de difícil acceso puedes usar bastoncillos con una gota de alcohol isopropílico, siempre evitando que el líquido entre en el interior de la electrónica.

En sistemas que usan cables (por ejemplo, si conectas un giradiscos a un altavoz con entrada auxiliar), también influyen los propios cables. Un cable en mal estado o de pésima calidad puede introducir ruidos, zumbidos o pérdidas de señal. No hace falta gastarse una fortuna, pero sí apostar por cables bien apantallados y con conectores decentes.

Revisar de vez en cuando los conectores, soplar para retirar polvo y comprobar que no hay holguras excesivas ayuda a evitar problemas raros de audio. Un mantenimiento básico cada cierto tiempo prolonga la vida del equipo y mantiene el sonido más limpio, sin ruidos ni cortes inesperados.

10. Qué tener en cuenta al elegir un altavoz Bluetooth​


Si estás pensando en comprar un altavoz Bluetooth nuevo para mejorar tu experiencia, hay varios factores a valorar más allá de la marca. No todo es el diseño ni el nombre del fabricante; importa mucho la configuración interna y el uso que le vas a dar.

En primer lugar, fíjate en el tamaño y en la potencia real (no solo en los vatios que anuncian a lo grande, que a veces son más marketing que otra cosa). Una batería de mayor capacidad (por ejemplo, 4000 mAh frente a 2000 mAh) suele ofrecer más horas de uso, aunque también hace el altavoz algo más pesado. Aquí es cuestión de equilibrio entre portabilidad y autonomía.

También es clave la compatibilidad con códecs Bluetooth de mayor calidad, el tipo de puerto de carga, la resistencia al agua y al polvo, y si ofrece entradas adicionales (auxiliar, óptica, etc.). Si tus padres, amigos o tú mismo vais a conectar un tocadiscos, una tele o un ordenador por cable, asegúrate de que el modelo elegido incluye esas entradas.

En cuanto a marcas como Marshall, Harman Kardon u otras, cada una tiene su carácter. Marshall apuesta mucho por el look retro y por un sonido con cierto color rockero; Harman Kardon suele destacar por un perfil algo más equilibrado y diseños más sobrios. Al final, decidirte por uno u otro dependerá del tipo de música, del entorno donde se usará y del presupuesto.

Lo ideal es, si puedes, escuchar algún modelo antes de comprar o al menos revisar opiniones que hablen específicamente de claridad, graves a distintos volúmenes y estabilidad de la conexión. Un altavoz bonito pero mal diseñado por dentro, o con poca batería, te dejará frío en cuanto lo pongas a prueba.

Combinando buenos hábitos (volumen bien ajustado, ecualización moderada, conexión estable), una colocación cuidada, algo de cariño a la batería y un mantenimiento básico de limpieza, cualquier altavoz Bluetooth, por sencillo que sea, puede sonar claramente mejor y durar mucho más tiempo dando guerra sin que tengas que cambiar de equipo cada dos por tres.

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