Este verano no da tregua. Ola de calor tras ola de calor, y el termómetro no baja por mucho que cambiemos de semana. Da igual el día que mires: 36, 38, 34 grados, e incluso un 32 ya lo consideramos fresco. Y por lo que parece, todavía nos queda así un mes más.
Con estas condiciones, salir a la calle se hace duro para nosotros, y también para el iPhone. Seguro que lo has notado: sales, el iPhone empieza a calentarse, baja el brillo de pantalla como medida de protección, y entras en un círculo que acaba dejándolo casi inutilizable. Llegas a casa y piensas que está que arde, y ahí surge la tentación: meterlo en la nevera a ver si se enfría antes. Cuidado con eso, porque es justo lo que no hay que hacer.
Meter el iPhone en la nevera no es muy buena idea
E problema no es tanto la temperatura baja de golpe, sino la humedad que ese cambio brusco genera dentro del dispositivo. Pongamos que nuestro iPhone esta a 30 / 35 grados. Meterlo en una nevera a cuatro grados es un choque térmico muy grande. Y el problema en sí no es tanto el frió, sino la condensación.
Es lo mismo que pasa cuando sacamos una lata de refresco de la nevera en un día caluroso y al momento aparecen gotas de agua por fuera. Ese fenómeno también puede sucederle a tu iPhone a la inversa.
Jamie Farnell, técnico especialista en reparaciones contaba a la BBC que ha visto aumentar las reparaciones relacionadas con el calor este verano. La mayoría de esos teléfonos llegaban con baterías hinchadas. Y en su taller incluso ha llegado a estallar un iPad mientras lo tenía entre manos. En casi todos los casos el problema de origen no era el calor. Era la humedad que se había colado dentro del dispositivo después.
Lo que puede pasar dentro del iPhone
Aunque Apple presume de que sus iPhone son resistentes al agua, eso no significa que estén completamente sellados ni libres de humedad ambiental en su interior. Normalmente esa humedad no supone ningún problema, se queda ahí flotando como vapor de agua inofensivo. Pero cuando expones el dispositivo a un salto brusco de temperatura, esa humedad se condensa y se deposita sobre los componentes electrónicos.
A partir de ahí, la batería y el resto de la electrónica pueden empezar a fallar. En el mejor de los casos, ese deterioro recorta la vida útil. En el peor, la batería puede llegar a hincharse o incluso explotar.
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Qué hacer si el aviso de temperatura ya ha saltado
Cuando el iPhone alcanza cierto nivel de temperatura interna, el propio sistema se bloquea y muestra un aviso que solo permite hacer llamadas de emergencia. En ese momento no hay ningún truco que valga para revivirlo antes de tiempo, así que lo mejor es no impacientarse. Aparta el iPhone del sol, colócalo en una superficie a la sombra y plana, y déjalo reposar sin tocarlo durante un rato. Pasados unos minutos podrás volver a usarlo con normalidad.
Dicho esto, mientras ese aviso no salte, tampoco hay que agobiarse. El iPhone está preparado para funcionar con calor, y notarlo caliente en un día de estos es completamente normal. Basta con aplicar algo de sentido común:
- No lo dejes al sol directo
- Ni mucho menos lo pongas a cargar si ya está caliente, porque las temperaturas altas son de lo que peor le sienta a la salud de la batería a largo plazo.
De poco sirve cuidar el cargador durante todo el año si luego, en pleno verano, le hacemos pasar calor de forma innecesaria solo por seguir viendo un vídeo o aguantar la llamada un rato más.
De hecho, ese bajón de brillo que tanto fastidia es la mejor señal que te va a dar el propio iPhone de que necesita un respiro. Por mucha tecnología de disipación que lleve dentro, cuando el calor de fuera aprieta así de fuerte, hay poco que la ingeniería pueda hacer por sí sola.
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La noticia Tu iPhone está que arde por el calor: ¿es buena idea meterlo en la nevera? fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .
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