Noticia Antes de que Apple tuviera fans que se declararan amor a la marca, hubo un "Valentine" que no se enamoró de la empresa… pero que la presentó a quien s

Antes de que Apple tuviera fans que se declararan amor a la marca, hubo un Valentine que no se enamoró de la empresa… pero que la presentó a quien sí lo haría


Agosto de 1976. Steve Jobs necesitaba dinero desesperadamente. Apple Computer existía desde hacía apenas unos meses y los bancos no querían ni oírle hablar de su idea de "ordenadores para gente común". Así que hizo lo que haría cualquiera en su situación: le pidió ayuda a su ex jefe.


Nolan Bushnell, fundador de Atari, le dio un nombre: Don Valentine, de Sequoia Capital. "Habla con él, es inversor", le dijo. Steve Jobs se ilusionó. Valentine era uno de los tipos con más ojo para la tecnología en Silicon Valley. Si él entraba, Apple despegaba. Spoiler: Valentine no invirtió ni un dólar en Apple. Pero lo que hizo fue mejor.

El tipo que salvó Atari entre porros y jacuzzis​


Para entender por qué Valentine acabó ayudando a Jobs sin quererlo, hay que retroceder cuatro años antes. En 1972, Valentine había fundado Sequoia Capital con ocho millones de dólares y un plan: invertir en startups tecnológicas pequeñas, arriesgadas y con potencial de explotar. Su primera gran apuesta fue Atari en 1975. Y menuda apuesta.

Fui a su fábrica y el olor a marihuana me tumbó. No sé qué fuma esta gente, pero no es mi marca. Era un caos absoluto, dijo Don Valentine.

Las reuniones del consejo directivo se celebraban en el jacuzzi del fundador de Atari. Él prefería estar desnudo, con botellas de vino flotando en el agua. Valentine, que venía del mundo corporativo, no daba crédito. Pero vio algo: Atari quería llevar las máquinas recreativas a los hogares. Y eso, pese al caos y los porros, era un mercado enorme. Valentine invirtió. Cuando Warner Communications compró Atari por 28 millones de dólares en 1976, su olfato quedó más que validado.

"¿Por qué me envías a este renegado de la raza humana?"​


Mientras Valentine visitaba Atari, un joven programador trabajaba allí como técnico. Se llamaba Steve Jobs. Había llegado a la compañía enseñando un juego que había codiseñado con Steve Wozniak. Tras fundar Apple con él y Ronald Wayne en abril de 1976, Jobs intentó que Bushnell le financiara el proyecto.

Donald Valentine
Donald "Don" Valentine

Jobs llamó. Valentine aceptó reunirse. Y cuando llegó a la casa de Jobs en agosto de 1976, se encontró con un tipo despeinado y con pinta de no haberse duchado en días. La casa tampoco ayudaba a dar buena impresión. Según cuenta la leyenda de Silicon Valley, Valentine llamó después al director de Atari y le soltó: "¿Por qué me envías a este renegado de la raza humana?".


Pero pese a las apariencias, Valentine vio algo. "Ya estaba convencido de que su idea de un ordenador personal era un gran mercado en estado embrionario", explicó en el documental Something Ventured. El problema era que Steve Jobs y Wozniak no tenían ni idea de cómo dirigir una empresa. No sabían de marketing, de distribución, de finanzas. Tenían una máquina brillante y mucha ambición, pero cero experiencia empresarial.

Steve Wozniak y Steve Jobs
Steve Wozniak y Steve Jobs

Es por ello que Don Valentine no invirtió, pero sí respondió a una pregunta que le hizo Jobs. "¿Qué tengo que hacer para que me financies?". La respuesta de Valentine fue que necesitaba a alguien que supiera cómo funciona una empresa de verdad.

El Valentine que sí se enamoró (y puso el dinero)​


Jobs le pidió que le mandara candidatos. Don Valentine pensó en Mike Markkula, un ingeniero que había trabajado con él y que acababa de retirarse millonario a los 33 años. "Ve a hablar con esos chicos", le dijo.


Mike Markkula fue a la casa de Jobs. "No daban buena impresión", recordó después. "Tenían barba, vestían raro y no olían muy bien. Pero Wozniak había diseñado un ordenador maravilloso y yo vi que podíamos construir una compañía del índice Fortune 500 en menos de cuatro años".

Steve Jobs


Mike se enamoró del proyecto. Escribió un cheque de 250.000 dólares (equivalentes a un millón de millones de dólares), consiguió una línea de crédito del Bank of America y se quedó con un tercio de la empresa. Pero lo más importante: aportó lo que Jobs y Wozniak no tenían. Experiencia. Contactos. Estrategia. Visión empresarial.


Apple Computer, Inc. se incorporó oficialmente el 3 de enero de 1977. Mike Markkula reclutó a Michael Scott como primer CEO. Con ese respaldo, produjeron el Apple II y lanzaron la empresa al estrellato.

El "no" que cambió la historia de Apple​


Don Valentine nunca invirtió directamente en Apple en 1976. Pero en 1978, Sequoia Capital entró con 150.000 dólares, cuando la compañía ya tenía tracción y un equipo solvente liderado por Mike Markkula. Don Valentine, por su parte, multiplicó su inversión de 1978 varias veces cuando Sequoia se convirtió en uno de los fondos más exitosos de Silicon Valley.

Steve Jobs y Mike
Steve Jobs y Mike Markkula

Valentine nunca se "enamoró" de Apple a primera vista. Vio el potencial, sí. Pero fue lo suficientemente inteligente como para saber que él no era la persona adecuada para ese proyecto. Su aporte no fue el dinero. Fue la conexión. Fue hacer de celestino entre Jobs y Markkula.


Don Valentine murió en octubre de 2019 a los 87 años. Sequoia Capital, el fondo que fundó, había respaldado ya a Apple, Atari, Oracle, Cisco, Google, YouTube, WhatsApp y decenas de compañías más. Lo llamaban el "abuelo del capital riesgo de Silicon Valley".

Pero antes de todo eso, en agosto de 1976, fue el "Valentine" que le dijo "no" a Steve Jobs y acabó regalándole algo mucho mejor que dinero: la persona adecuada en el momento perfecto. El resto, como dicen, es historia.


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